Por qué prohibir las redes sociales a menores es un error

Por qué prohibir las redes sociales a menores es un error

Tomado de https://es.wired.com/

Queda claro que las redes sociales afectan la salud mental y que representan un peligro para las niñas, niños y adolescentes. Basta con navegar 40 minutos para que una plataforma en México pueda recomendar a una adolescente contenido con referencias al suicidio.

Lo más preocupante es que esto no se trata de fallas excepcionales, sino de cómo están diseñados los algoritmos para enganchar a los usuarios y hacer que se queden más tiempo en las plataformas. Con el scroll infinito y la gratificación instantánea que causan, se pueden volver tan adictivas como los cigarros.

Ante una evidencia tan contundente, la conclusión parece obvia: es urgente que el Estado prohíba las redes sociales, tal como lo hizo el gobierno australiano el año pasado.

Sin embargo, ocurre algo que, a primera vista, parece contradictorio. Muchas de las organizaciones que llevan años investigando estos riesgos y defendiendo los derechos de los menores no están apoyando la prohibición. Por el contrario, advierten que desconectar a las infancias de estos espacios podría atender síntomas, pero dejar intactas las causas del problema e incluso, generar nuevos riesgos.

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Esto resulta particularmente llamativo porque la respuesta que más atención ha recibido a nivel internacional ha sido precisamente la prohibición. Australia inauguró esta nueva ola regulatoria en 2025 al restringir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales, estableciendo multas de hasta 60 millones de euros para las empresas que incumplieran.

La medida fue ovacionada internacionalmente y tomada como un modelo de referencia. Sin embargo, seis meses después de su implementación, siete de cada diez padres señalaron que sus hijos continúan teniendo cuentas en Instagram, TikTok o Snapchat. No es sorprendente. No solo porque la adolescencia sea “la edad de la rebeldía,” sino porque es natural resistirse a ser excluidos de espacios donde transcurre buena parte de su vida social y la gente con la que han crecido.

Aunque su implementación ha dejado mucho que desear y su efectividad está aún por verse, la experiencia australiana está inspirando propuestas similares en países como Indonesia, España y Reino Unido, entre otros; en América Latina, esa tendencia se ha visto reflejada en Chile, México y Perú. Resulta tentador ver la prohibición como una solución milagrosa, pero los problemas complejos rara vez tienen soluciones simples.

Es importante reconocer que las redes sociales son mucho más que entretenimiento para las juventudes, especialmente para quienes crecieron en pandemia. Compararlas con cigarros ignora que también cumplen funciones importantes: son espacios de socialización, aprendizaje y de acceso a información que muchas veces no existe en otros lugares, especialmente en contextos como Latinoamérica, donde persisten brechas educativas y de acceso a servicios públicos. De forma general, ¿cuántas veces no nos ha salvado Reddit con una respuesta que no encontramos ni en un manual, ni en la escuela, ni en una institución pública? ¿Y cuántas veces un tutorial de YouTube o un hilo de X nos han enseñado algo que nadie más nos explicó?

Una normativa en Indonesia, que entró en vigor el 28 de marzo, prohíbe a usuarios menores de 16 años crear cuentas en redes sociales con el objetivo de frenar la adicción a internet y la exposición a contenido dañino, y se suma a la prohibición implementada en Australia.

Ulet Ifansasti/Getty Images

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