Irán anunció este viernes que el estrecho de Ormuz se mantendrá “totalmente abierto” hasta el fin del alto el fuego con Estados Unidos, en vigor hasta el próximo miércoles y pendiente de una prórroga según vayan las negociaciones para el final de la guerra lanzada hace hace casi dos meses junto a Israel. El presidente Donald Trump no descartó el día anterior que la segunda ronda de esas conversaciones llegue este mismo fin de semana, tras el fracaso de la primera.
El Gobierno de la República Islámica justificó la decisión de abrir una de las vías marítimas claves para el suministro de hidrocarburos mundial en el comienzo de la tregua en Líbano, que forzó a Israel (y anunció) Trump el jueves. La decisión iraní provocó un inmediato descenso del precio del petróleo y un fuerte alivio en los mercados. El bloqueo naval estadounidense contra los puertos iraníes, seguirá, con todo, en marcha, según advirtió este viernes el inquilino de la Casa Blanca en su red social, Truth.
“En consonancia con el alto el fuego en Líbano, se declara totalmente abierto el paso de todos los buques mercantes por el estrecho de Ormuz durante el resto del periodo de alto el fuego, siguiendo la ruta coordinada ya anunciada por la Organización Portuaria y Marítima de la República Islámica de Irán”, dijo en X el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi.
La ruta a la que se refiere el jefe de la diplomacia iraní es en realidad la suma de los canales de entrada y salida al golfo Pérsico a través de las aguas territoriales iraníes del estrecho de Ormuz. Pasan junto a las islas de Larak y Qeshm y evitan la zona de aguas territoriales omaníes donde la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que “es factible la presencia de minas navales”. No está del todo claro dónde o cuántas minas ha colocado Teherán, pero esa mera posibilidad basta para encender todas las alarmas en el sector de la navegación: un petrolero de tamaño medio-grande tipo Suezmax cargado con un millón de barriles de crudo tiene un valor de unos 150 millones de euros.
Lo cierto es que esta ruta ya se ha estado utilizando en las últimas semanas tanto por buques de Irán como de otros países, presuntamente a cambio de elevados peajes, que se espera que dejen de cobrarse tras el anuncio de este viernes. Aun así, la televisión estatal iraní citó a altos cargos militares que aseguraron que la Guardia Revolucionaria seguirá monitorizando el paso de buques, que requerirán de su permiso, lo que, de confirmarse, sería un obstáculo a la navegación (aunque las aguas del estrecho sean omaníes e iraníes, su tránsito para buques comerciales es libre, del mismo modo que ocurre en otros estrechos marítimos internacionales como el de Gibraltar).
Así que, como todo en esta guerra, que también se libra a golpe de tuits, los detalles no están del todo claros. Por ello, el secretario general de la Organización Marítima Internacional, Arsenio Domínguez, explicó que su institución está “verificando” el anuncio iraní “en lo que respecta a su conformidad con la libertad de navegación para todos los buques mercantes” y “el paso seguro” según las normativas de este agencia de la ONU.
MAP OF THE DAY: Overnight, Iranian media have announced two alternative routes for he Strait of Hormuz to avoid «the presence of various types of anti-ship mines in the main traffic zone.»
The new Traffic Separation Scheme runs north of the old ones, and into Iranian waters. pic.twitter.com/XfkCD0gpqF
— Javier Blas (@JavierBlas) April 9, 2026
Poco después del post de Araghchi, Trump celebró la decisión en Truth como un triunfo personal. A un primer mensaje, todo en mayúsculas, siguió después una cascada de una decena de anuncios que fueron añadiendo información con esa cadencia caótica a la que el republicano tiene acostumbrado al mundo. Primero avisó que el bloqueo estadounidense de Ormuz a los barcos con origen o destino a los puertos iraníes, ordenado por él mismo tras el fracaso de las negociaciones del fin de semana pasado en Islamabad (Pakistán), sigue en “en pleno vigor”. Y así será, añadió, hasta que el acuerdo de paz, que llamó la “transacción” —con un lenguaje más propio del promotor inmobiliario que fue que del líder de la primera potencia mundial que es— no esté “completado al 100%”.
Trump escribió también que el asunto debería resolverse “muy rápidamente”, porque —dijo, sin dar más detalles— la mayor parte de los puntos de desacuerdo que separan a ambos países “ya están negociados”. Además de asegurar el jueves que las conversaciones con Irán podrían reanudarse este fin de semana, el presidente estadounidense también avisó de que está dispuesto a viajar a Islamabad para cerrar el trato, aunque la logística de algo así sea, como mínimo, incierta.
En sus siguientes mensajes en Truth, Trump anunció que piensa quedarse con el uranio enriquecido (“polvo nuclear”, lo llama) que quedó enterrado a gran profundidad tras los ataques estadounidenses de junio pasado; prohibió a Israel volver a bombardear Líbano (“¡¡¡Ya basta!!!, escribió); atacó a sus aliados de la OTAN; agradeció su “ayuda y valentía” a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, así como sus esfuerzos mediadores a Pakistán; y dijo —de nuevo, sin pruebas— que Estados Unidos había “eliminado o estaba eliminando” todas las minas iraníes de Ormuz y que Teherán nunca más bloqueará el estrecho.
El clímax llegó con otro mensaje en mayúsculas. Decía: “¡[Hoy es] UN BRILLANTE GRAN DÍA PARA EL MUNDO!“. Y en medio de todo eso, cogió el teléfono al menos a tres periodistas, a los que dio breves e inconexas declaraciones, en lo que ya se ha convertido en una costumbre en Washington, además de en otra herramienta al alcance del presidente de Estados Unidos para inundar la actualidad con sus mensajes. Entre otras cosas, afirmó que había hablado con Irán y que tenía su promesa de que no volverá a ”enriquecer uranio”.
La congestión en el Golfo
El cerco naval estadounidense está bastante alejado de Ormuz, en la parte oriental del golfo de Omán que da salida al océano Índico y supone una línea de unos 300 kilómetros de norte a sur que patrullan una docena de buques militares con abundante apoyo aéreo. Aunque el jueves el jefe del Estado Mayor de EE UU, Dan Caine, advirtió que sus fuerzas abordarán los buques que comercien con Irán o que violen la normativa de navegación —es habitual el uso de tácticas irregulares como el apagado o la manipulación de la señal AIS—, por el momento no se han producido incidentes y la actividad estadounidense se ha limitado a presionar a buques para que se den la vuelta.
“El destructor USS Rafael Peralta, equipado con misiles guiados, instruye a un mercante a que retorne a un puerto iraní en cumplimiento del bloqueo de EE UU”, publicó este viernes el Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses en la red social X junto a un vídeo en el que se ve y escucha a un marino transmitir por radio el mensaje y al supuesto capitán del carguero aceptar el regreso a puerto. En el mismo tuit, se asegura que 19 buques han dado la vuelta ante las advertencias de la Fuerza Naval de Estados Unidos en los cuatro días que lleva en vigor el bloqueo y que ninguno lo ha violado. En cambio la empresa de seguimiento de buques TankerTrackers asegura que varios barcos han logrado sobrepasar el cerco estadounidense.
As you can clearly see in this 3 day long AIS playback since the blockade line was drawn between the eastern horn of Oman and the Iran-Pakistan border, a lot of the tankers which have been placed under US sanctions have been entering and departing the scene with ease. #OOTT pic.twitter.com/0ZoMz0LfQj
— TankerTrackers.com, Inc. (@TankerTrackers) April 17, 2026
Los países europeos han dado la bienvenida, aunque con cierta cautela, al anuncio iraní. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha afirmado que la reapertura plena del estrecho de Ormuz “es alentadora”, aunque hay que seguir “siendo prudentes”. El mandatario galo presidió junto a los primeros ministros de Reino Unido, Keir Starmer, e Italia, Georgia Meloni, una videoconferencia en París con los países dispuestos a conformar una fuerza multinacional de “países no beligerantes” que garantice la seguridad en el estrecho. Macron defendió que esta alianza no aceptará “la privatización” de Ormuz y avanzó que la semana próxima se celebrará otra cumbre en Londres para seguir concretando los detalles de la misión.
El precio del petróleo ha caído casi un 10% a los pocos minutos del anuncio iraní. Es comprensible, ya que el mes y medio de conflicto en una zona a través de la que sale a los mercados el 20% de los hidrocarburos mundiales había provocado temor a una escasez de combustible, con varios Estados movilizando sus reservas estratégicas. De hecho, Financial Times publicó el jueves que los últimos petroleros en salir del golfo Pérsico antes de la guerra están ahora llegando a destinos como Estados Unidos, Dinamarca o Marruecos.
Con todo, los expertos creen que el flujo de navegación a través de Ormuz tardará un tiempo en normalizarse, ya que las navieras y las aseguradoras no tienen apetito para arriesgar sus buques o sus tripulaciones. Hay, además, un grave problema de congestión. En el golfo Pérsico hay un mínimo de 823 buques atrapados, según datos de la empresa de inteligencia marítima Windward, mientras que la ONU maneja una cifra de más del doble, teniendo en cuenta también los que se han quedado en el golfo de Omán en espera de cruzar Ormuz o de partir hacia el Índico. Antes de la guerra, el tráfico habitual del estrecho era de algo más de un centenar de buques en ambas direcciones cada día, pero desde el inicio de la guerra y el bloqueo iraní ha quedado reducido a en torno una docena, así que reducir el atasco en la zona llevará semanas.
Tomado de https://feeds.elpais.com/



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