El orgullo herido de Uruguay, la única selección sudamericana que no se clasifica a la siguiente ronda

El orgullo herido de Uruguay, la única selección sudamericana que no se clasifica a la siguiente ronda

Tomado de https://feeds.elpais.com/

Uruguay no solo hirió su propio orgullo: también el de Sudamérica. Con Argentina, Brasil, Ecuador y Paraguay clasificados a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, la Celeste fue la única selección afiliada a la Conmebol que quedó eliminada en la primera fase. El equipo de Marcelo Bielsa terminó en el tercer puesto del grupo H con apenas dos puntos, una cosecha insuficiente para clasificar a los dieciseisavos de final entre los ocho mejores terceros.

Su ubicación por debajo de Cabo Verde, una selección debutante en los Mundiales, acentúa el fracaso. Uruguay comenzó el torneo presumiendo de sus cuatro estrellas en la camiseta, tal como dijo el delantero Federico Viñas antes del debut, y se despidió sin haber ganado ningún partido. Es la segunda eliminación seguida en la primera fase de un Mundial que sufre la Celeste tras la frustración de Qatar 2022, entonces con Diego Alonso como director técnico.

Tras el partido, Bielsa habló en clave de despedida: su contrato con la Asociación Uruguaya de Fútbol termina tras el Mundial. “Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada porque cualquier tipo de aporte que le puede hacer un entrenador a un lugar donde trabajó tres años nunca existe si no tiene resultados. Después de lo de hoy, lo que deja mi paso es nada”, dijo el técnico, de 70 años, que en la cancha, apenas terminado el partido, mostró su enfado. “¡Dale, de una vez!“, le gritó a la periodista encargada de hacerle la pregunta.

Uruguay recibió tres golpes seguidos. Primero fue contra Arabia Saudí, un empate 1-1 aunque con sabor injusto: una Celeste desesperada ensayó 47 centros. Contra Cabo Verde le siguió una igualdad fatal, un 2-2 con sabor a golpe a K.O. Y finalmente, este viernes, llegó la derrota 0-1 ante España. Uruguay tuvo ante la campeona de Europa su mejor actuación en el Mundial, un partido en el que a falta de fútbol al menos mostró actitud como si fuera una noche de Copa Libertadores, ayudado además por un arbitraje, el de Ismail Elfath, más sudamericano que europeo. No fue suficiente: Uruguay careció de jerarquía.

Aunque el campeón del mundo como local en 1930 y en Brasil 1950 sabe por su historia que los triunfos o las derrotas son colectivas, en los tres partidos quedará señalado como protagonista Fernando Muslera, responsable parcial o total de los cuatro goles que recibió Uruguay en el torneo. El histórico arquero, presente en cinco Mundiales y uno de los héroes del cuarto puesto en Sudáfrica 2010, no estuvo a la altura de su trayectoria: falló en el gol de Arabia Saudita, pudo haber hecho más en los dos de Cabo Verde y no supo desviar un remate débil de Alex Baena.

Al cambio pedido por el propio Muslera en el entretiempo, Bielsa le sumó una modificación inesperada: la salida de otro de los líderes del plantel, Fede Valverde, a los 11 minutos del segundo tiempo. El mediocampista del Real Madrid mostró su enojo delante del banco de suplentes, otro ejemplo de una relación muy desgastada entre Bielsa y gran parte del plantel. Del muy buen inicio del técnico argentino en la Celeste, en mayo de 2023, quedó poco y nada.

La mejor generación uruguaya de los últimos tiempos, con Luis Suárez y Diego Forlán como mejores estandartes, no tuvo el recambio esperado: luego de haber participado en las semifinales de Sudáfrica 2010, los octavos de final en Brasil 2014 y los cuartos en Rusia 2018, la primera fase se convirtió en la nueva frontera.

Bielsa acentuó además su mala estrella en los Mundiales: también había quedado eliminado en primera ronda en Corea del Sur-Japón 2002, entonces a cargo de la selección de su país. En Sudáfrica 2010, con Chile, llegó a octavos de final. Para el Loco también quedó el orgullo herido.

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