Dos potentes terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud sacuden el norte de Venezuela y golpean Caracas

Dos potentes terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud sacuden el norte de Venezuela y golpean Caracas

Tomado de https://feeds.elpais.com/

Dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por solo 39 segundos, han sacudido este miércoles por la tarde varias regiones del noroeste de Venezuela, incluida Caracas, causando al menos 164 muertos y un millar de heridos. El Servicio Geológico de Estados Unidos, que ha registrado los temblores, apunta a que el país se enfrenta a un “desastre generalizado”. Venezuela ha declarado el estado de emergencia.

El doble seísmo ha tenido su epicentro en el noroeste del municipio de Montalbán (Estado de Carabobo, en el centro del país) y ha alcanzado a la capital, Caracas, localizada a unos 300 kilómetros. Se ha producido a las 18.04 del miércoles, hora local (medianoche en la España peninsular), y ha sumado en las horas posteriores una treintena de réplicas.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, dio en un primer momento una cifra de 32 fallecidos, que a primera hora de la mañana de este jueves había crecido ya hasta los 164 (entre ellos, una mujer con doble nacionalidad hispano-venezolana). Hay también 971 heridos registrados, una cifra a todas luces provisional.

La zona más afectada es La Guaira, colindante con Caracas y calificada ya como “zona de desastre”. La ciudad de La Guaira tiene unos 25.000 habitantes, y en el estado residen cerca de medio millón. “Se han derrumbado decenas de edificios”, dijo la presidenta.

El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos ha explicado que ambos temblores conformaron un “doblete sísmico”, un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud se producen con pocos segundos de diferencia en la misma zona.

“Ha ocurrido un evento sísmico que todo indica que es muy superior a 7 de magnitud”, ha anunciado en un primer momento el ministro del Interior, Diosdado Cabello. “Se ha sentido desde Trujillo, Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda, Caracas y La Guaira de manera más fuerte”.

Cabello ha confirmado que hay varias áreas con situaciones “alarmantes” en la capital. Se trata de Palos Grandes, que es zona sísmica, y Altamira. En la capital, el techo del aeropuerto internacional Maiquetía Simón Bolívar se ha hundido y todos los vuelos están cancelados. El ministro alertó para que las personas no se queden en sus casas ante el peligro de réplicas.

Delcy Rodríguez ha subrayado que lo primero “es mantener la unión para salvar vidas”. “Todas nuestras autoridades se abocaron a las tareas de rescate en las cuales nos encontramos. Luego abordaremos lo que tiene que ver con la recuperación de infraestructuras”, señaló. La presidenta encargada ha apuntado que hay afectaciones en el servicio eléctrico en La Guaira y en Caracas, y de agua también en estas dos zonas, además de en Falcón, Miranda y Yaracuy, pero que “en general, a nivel nacional, los servicios públicos mantienen su continuidad”.

Rodríguez ha anunciado que se ha cancelado el metro y el ferrocarril y que se han suspendido las clases escolares. “Hemos activado toda la red de salud pública y privada del país, sobre todo en las zonas más afectadas para atención de los heridos”, ha añadido, y ha pedido a todo el personal de salud que se dirija a su puesto de trabajo para atender la emergencia.

Los residentes se han apresurado a salir a la calle mientras el sismo sacudía los edificios. Los videos que han trascendido de la situación en Caracas muestran estructuras hundidas, además de otras muy afectadas. “Estábamos en la calle y nos teníamos que agarrar de los carros”, ha relatado Michael Alicastro, un vecino de la capital. Él ayudó a sacar a cinco personas y una mascota de un edificio de 14 pisos que quedó desplomado. Ese conjunto residencial tenía dos torres, y una de ellas cayó.

Andrés Escobar, taxista de 60 años, estaba en un hotel dejando a unos pasajeros y su carro terminó aplastado. “Las piedras de los escombros de los edificios salían disparadas. El estruendo fue horrible”, explica con heridas en sus brazos.

Muchos de los rescatistas, en su mayoría policías, no tienen equipos. Piden cuerdas y linternas. Los familiares de los residentes de un edificio desplomado gritan nombres al lado de los escombros. “¡Antonio está vivo!”, ha exclamado una mujer desesperada que logró comunicarse con alguien dentro del bloque caído. Otros vecinos entran a buscar a más personas.

El Gobierno venezolano ha anunciado en un comunicado que, como medida preventiva, se ha autorizado el corte de gas directo en algunos edificios “debido a que algunas estructuras se encuentran dañadas y se deben realizar las evaluaciones pertinentes”.

El Servicio Geológico de Estados Unidos, que monitorea y documenta los terremotos en todo el mundo, estima que el potente seísmo dejará un alto número de fallecidos y que el “desastre será generalizado”. El organismo calcula cuantiosos daños materiales en las zonas de Puerto Cabello, San Felipe y Ocumare de la Costa, tres de las regiones donde más se sintió el movimiento, registrado a una profundidad de 13,2 kilómetros. Por su parte, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió una amenaza de tsunami para Puerto Rico y las Islas Vírgenes tras el terremoto, pero la canceló después.

Javier, de 53 años, que vive en La Candelaria, en el centro de Caracas, se mantiene informado por lo que logra escuchar de conocidos y ver en las calles y en algunas redes sociales: “Cuando uno enciende el televisor, ningún canal informa de lo que está pasando. No hay información oficial, no sabemos cuántos hay, cómo se están organizando para ayudar. No se ven policías ni bomberos por las calles”, asegura. Las paredes de las casas están agrietadas y las ventanas rotas. Cuando él y su esposa salieron a la calle —unos minutos después del seísmo—, observaron una columna de polvo elevarse a varios metros de su localización, lo que presumen fue el colapso de alguna estructura.

“Yo venía rodando por la carretera y sentí como si hubiese pasado a alguien por encima”, dice Favio, un conductor de Caracas. “Entonces todo el mundo empezó a salir de los edificios, se rajaron varias paredes y se cayeron las cosas”, cuenta otro testigo desde la capital.

Caracas sufrió un fuerte terremoto, el mayor hasta el momento, en 1967, que causó 236 muertos y unos 2.000 heridos. Tuvo una magnitud de 6,7 en la escala de Richter.

María José del Pino, veterinaria, sintió el terremoto en su casa de Chivacoa, en el norte del país. “Estaba merendando con mis hijos y escuché un fuerte ruido; pensé que era una gandola (camión) que se estacionaba en la parte de afuera y me extrañó. Pero pronto todo se empezó a mover: la gente corría asustada por las calles y algunos gritaban. Todavía estamos en la calle, no queremos entrar a las casas por miedo a que se derrumben, porque las estructuras de muchas casas en Venezuela son frágiles”, ha relatado. “No tenemos señal telefónica, solo wifi. Y no sabemos qué pasó con nuestras familias en Caracas, porque no podemos comunicarnos con todos. Un tío mío, que estaba en el centro de Chivacoa, me contó que veía cómo se movían los postes y los cables de electricidad”.

Mensaje de Maduro

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela capturado por tropas de Estados Unidos el 3 de enero y encarcelado desde entonces en Nueva York, ha mandado un mensaje de solidaridad a su país en el que señala que “en esta hora difícil el llamado es a la unión nacional, a la serenidad y al amor”. “Venezuela ha enfrentado grandes pruebas, y de esta también vamos a salir fuertes, con fe, disciplina y solidaridad”, ha escrito en redes sociales.

La líder opositora María Corina Machado ha pedido unidad y solidaridad ante la catástrofe. “Mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia”, ha escrito en redes sociales. Edmundo González, en el exilio, ha denunciado en sus redes “el bloqueo” que no permite tener información sobre el alcance de los dos terremotos: “Los venezolanos de afuera no pueden saber si sus familias están bien. Los de adentro no entienden la magnitud de lo que ocurrió. La incertidumbre se convierte en otra capa de angustia, y no es la caída de una red: es el bloqueo sistemático y prolongado de información que viven los venezolanos”, ha lamentado. Juan Guaidó, opositor también exiliado, ha dicho: “Espero de corazón que quienes necesiten ayuda la reciban pronto y que las próximas horas traigan certeza para todos”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ofrecido ayuda. “He instruido a todas las agencias de mi Gobierno a que se preparen para ayudar rápidamente”, ha escrito en su red social, Truth. “Estados Unidos está listo y deseoso de ayudar”, ha insistido el mandatario, que ha apuntado que los primeros informes que salen desde el país sudamericano “no son buenos”.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha afirmado a media mañana del jueves que había hablado por teléfono con Delcy Rodríguez, “la presidenta interina”, y que EE UU ya estaba desplegando equipos de búsqueda y rescate en Venezuela.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, ha anunciado también que su país va a mandar a 300 rescatistas. Igualmente han ofrecido su ayuda los gobiernos de España, Colombia, Brasil, Panamá, Cuba, Nicaragua, el Reino Unido, Turquía, Qatar, Jordania, Barbados y Curazao, así como la ONU.

Los Reyes de España y el Gobierno español han trasladado su solidaridad al pueblo venezolano. “Nuestros pensamientos están con las víctimas y sus familias”, ha escrito en X el presidente Pedro Sánchez. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha informado de que la Embajada y el Consulado en Caracas están “plenamente operativos” y haciendo seguimiento del “estado en el que se encuentran los españoles residentes en el país”.

En Venezuela residen casi 200.000 ciudadanos españoles. Entre las víctimas mortales por el terremoto hay una mujer caraqueña de origen español y con doble nacionalidad: se trata de Alazne Solabarrieta, de 65 años, nieta de José María Solabarrieta, que fue alcalde de Ondarroa (Bizkaia) durante la II República Española y tuvo que exiliarse a Venezuela. La familia ha confirmado su fallecimiento.

Albares ha hablado por teléfono con su homólogo venezolano, Yvan Gil, para ofrecerle “toda la ayuda de España”, y ha puesto a disposición los recursos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

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