BRICS: multilateralismo pragmático

En el primer día de la cumbre anual de líderes del BRICS en Nueva Delhi, el bloque aprobó por unanimidad una declaración conjunta en la que expresa su “profunda preocupación” por la guerra en Oriente Medio e insta a la máxima moderación, abogando por un “enfoque multilateral” que respete los puntos de vista nacionales.

La declaración también reiteró el compromiso de los países miembros con una resolución pacífica de las disputas internacionales “por medio del diálogo, la consulta y la diplomacia”, además de condenar los ataques deliberados que Estados Unidos perpetra en Irán contra “infraestructuras civiles e instalaciones nucleares pacíficas bajo plena salvaguarda del Organismo Internacional de la Energía Atómica”.

Una fotografía donde Vladimir Putin, Narendra Modi y Xi Jinping se toman las manos entre risas resume el espíritu de este encuentro del grupo fundado por Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica, y que hoy cuenta entre sus miembros plenos a Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y Emiratos Árabes Unidos. Lo más importante de esta imagen y de la cumbre no es que los dirigentes estén de acuerdo en todo, sino que se muestran conscientes de la necesidad de poner sus intereses comunes por encima de sus muchas y profundas diferencias.

Es significativo, por ejemplo, que Nueva Delhi –autoproclamada aliada incondicional y eterna del sionismo– condene sin ambages los ataques ilegales de Tel Aviv y Washington en Irán, las continuas violaciones del alto el fuego y de la soberanía e integridad territorial del Líbano, y exija la retirada de los ocupantes israelíes de Siria. Tampoco puede minimizarse la disposición de Modi a aparecer en actitud más que cordial junto a Xi pese a las tensiones históricas entre India y China, con escaramuzas en su disputada frontera en fecha tan cercana como 2021.

La reunión del presidente iraní Masoud Pezeshkian con el príncipe heredero de Abu Dhabi, Jaled bin Mohamed bin Zayed, es otra señal de los delicados equilibrios y la hábil diplomacia en el seno de los BRICS. Debe recordarse que Irán y las petromonarquías se encuentran en momentos de máxima tensión debido al papel de las segundas como centro de operaciones de Washington y facilitadoras de la guerra contra la nación persa.

Estas aparentes contradicciones permiten una lectura más productiva: ya sean aliados sólidos de Estados Unidos (India, Egipto, Emiratos Árabes Unidos), sus principales adversarios (China, Irán, Rusia) o practicantes de la no alineación (Brasil, Indonesia, Sudá-frica), estos países entienden que la mejor manera de preservar su soberanía y hacerse un lugar en el concierto internacional es reforzar el multilateralismo y rechazar las ansias de dominación de Washington.

Cuando esta perspectiva es compartida por un bloque que contiene a la mitad de los habitantes del planeta y genera 40 por ciento del PIB global, es evidente que no se trata de un grupo de países díscolos, sino de un auténtico contrapeso a un Occidente ya fracturado por el empeño puesto por el presidente Donald Trump en enajenar a los más fieles aliados de la superpotencia. Cabe esperar que el fortalecimiento del multilateralismo redunde en oportunidades para la resolución pacífica de conflictos y el fin de la nociva hegemonía estadunidense.


Nota original publicada en el portal de La Jornada el 13 de septiembre de 2026: https://www.jornada.com.mx/2026/09/13/opinion/002a1edi?partner=rss.

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