El presidente de la American Society, Larry Rubin, se ha deslindado con firmeza este martes de “cualquiera que quiera dañar la relación entre México y Estados Unidos”. El empresario ha dado una rueda de prensa tras la polémica que ha originado su cena anual, celebrada el sábado, a la que la presidenta Claudia Sheinbaum puso como ejemplo de reunión donde se fomenta la injerencia en el país: “Son sectores que se juntan con el objetivo de afectar al Gobierno y la relación bilateral”. Rubin ha negado tajantemente este supuesto, ha informado de la presencia en el evento del senador de Morena, Alejandro Murat, y de la dirigente del Partido Verde, Karen Castrejón, y ha afirmado: “Todos queremos lo mismo que la presidenta Sheinbaum, que es fortalecer la relación con EE UU”. Sobre la participación de Grupo Salinas, el conglomerado de Ricardo Salinas Pliego —quien mantiene una guerra abierta con el Gobierno—, el presidente de la American Society ha especificado que patrocinó la actuación de niños cantores de Puebla: “Tuvimos una docena de patrocinadores”.
Este es uno de los momentos más delicados de la relación entre Estados Unidos y México. Después del accidente de agentes de la CIA en Chihuahua —que operaban sin autorización del Gobierno de Sheinbaum— y de la acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, todas las piezas están en tensión y cualquier desequilibrio se convierte en noticia nacional. Así saltó esta semana a la Mañanera la cena anual de la American Society, una sociedad que lleva desde 1942 trabajando con gobiernos y empresarios a ambos lados de la frontera.
Las imágenes que se habían difundido del evento confirmaron la presencia de Alito Moreno y Jorge Romero, líderes del PRI y del PAN; de la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán; de los senadores panistas Ricardo Anaya y Lilly Téllez, y de figuras como Rosario Robles y Sergio Meyer. Esto, sumado al patrocinio de Grupo Salinas, llevó el tema a Palacio Nacional, donde fue criticado por Sheinbaum: “Grupo Salinas financia una cena de la American Society con políticos del PRIAN, que son los que van a Estados Unidos a hablar mal de México, porque no hablan mal del Gobierno, hablan mal de México, y piden la intervención de EE UU en México».
Larry Rubin no ha tratado de negar la presencia de estos políticos ni tampoco el patrocinio del empresario Ricardo Salinas, pero sí ha defendido que se trata de un evento abierto a todos los espectros políticos, al que invitó también a Sheinbaum y a su Gabinete. La presidenta lo confirmó el lunes, pero dijo que “decidieron no asistir”. Rubin ha relatado que se reunió con Jesús Ramírez, coordinador de asesores de la presidenta, para invitar a Sheinbaum al evento y él respondió que lo “iban a checar”, pero que la agenda de la mandataria era complicada.
“La realidad es que fueron los que quisieron estar”, ha dicho el presidente de la American Society, que ha detallado incluso que la invitación estaba abierta para cualquier ciudadano y que el precio medio de la entrada a la cena fue de 6.300 pesos (unos 350 dólares). “Siempre hemos tenido una comunicación amplia”, ha detallado, “la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, ha sido muy amable y también la invitamos, pero ella tuvo que viajar el 6 de julio a Coahuila. La realidad es que como sociedad civil tenemos que sumar a todos. La ideología no es el foco, sino cómo podemos sumar y hacer que el trabajo que está haciendo la presidenta Sheinbaum se fortalezca. Porque si la presidenta Sheinbaum tiene éxito, si su Gobierno tiene éxito, México tiene éxito”.
Durante toda la conferencia, Rubin, quien ha negado que la American Society tenga preferencia ideológica por los republicanos en Estados Unidos, ha reivindicado el trabajo de la presidenta de México y su defensa de la soberanía, especialmente en un momento en el que Donald Trump agita de forma constante el fantasma de una intervención militar en el país para luchar contra los carteles del narcotráfico. “La presidenta Sheinbaum siempre ha defendido la soberanía de México sin cerrar las puertas al diálogo. Eso es exactamente lo que uno espera de un liderazgo de Estado. American Society admira esa postura”, ha dicho el empresario, que ha afirmado que coinciden en que “la soberanía del México debe siempre respetarse plenamente”.
“Por eso hemos propuesto este Tratado de Lucha Contra el Crimen (TLCC), como un mecanismo de cooperación entre dos países soberanos para combatir juntos amenazas que no reconocen fronteras, amenazas que son trasnacionales. La cooperación fortalece la soberanía, el crimen organizado la debilitada”, ha mantenido. La idea de este tratado, ha explicado el presidenta de la sociedad, es separar la negociación económica que ya se mantiene en el TMEC (y que atraviesa sus propias tensiones), para que la colaboración sobre seguridad vaya por otro canal y “no se contaminen”.
Tomado de https://feeds.elpais.com/



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