Uresti exige a diputados legislar por país igualitario

Eso son, diputados y diputadas. Es importante recordarles que de nuestros impuestos se pagan sus salarios, prestaciones y algunos lujitos que la vida de legisladores les permite darse o que, de alguna mágica manera, algunos se permiten.

Así que pónganse a trabajar y dejen de grillar. Bájense de la nube y piensen en lo que necesitamos los ciudadanos que —aunque suene repetitivo, me parece oportuno recordarles— les pagamos para que conviertan a este país en uno más igualitario, seguro, democrático y libre.

Para todos, aunque con especial dedicatoria a los morenistas que sienten que la vida política de este país no los merece: dejen de gritar, de imponer su voluntad con mayorías artificiales, porque están confundiendo el respaldo electoral con un cheque en blanco. ¡Cedan, dialoguen, acuerden!

La crisis del Instituto Nacional Electoral (INE) representa una oportunidad para demostrar que las instituciones están por encima de los partidos, los intereses personales y los movimientos políticos.

Morena tiene una responsabilidad particular. Fue su mayoría legislativa la que, sin construir un acuerdo amplio con la oposición, respaldó el procedimiento mediante el cual Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE. Hoy, ante los señalamientos de irregularidades, favoritismo y posibles conflictos de interés que rodean su gestión, corresponde esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. Pero resolver el pasado no basta; hay que impedir que se repita.

Recuperar la colegialidad del organismo electoral es posible. Abrir un proceso de diálogo auténtico con las distintas fuerzas políticas también. Incluso podría explorarse un acuerdo para que la oposición proponga cinco perfiles sujetos a una revisión exhaustiva, pública y transparente, con participación ciudadana, académica y profesional, respetando siempre los procedimientos constitucionales.

No se trata de sustituir una imposición por otra, ni de repartir cargos como botín entre partidos. Se trata de recuperar la confianza en el árbitro electoral.

Morena sostiene que cuenta con un amplio respaldo popular. Precisamente por eso, un proceso de selección abierto, plural y transparente sería una oportunidad para demostrar que la legitimidad electoral puede convivir con los contrapesos y la independencia institucional. Su mayoría no les da derecho a tener exclusividad sobre las instituciones.

La democracia exige altura de miras para defender a un país, no solamente a un movimiento político. Los movimientos nacen, crecen, conquistan el poder y, tarde o temprano, enfrentan el juicio de la realidad.

La experiencia internacional recuerda que ningún liderazgo es inmune al desgaste ni al escrutinio. Donald Trump, con todo y su estilo confrontativo, también ha enfrentado esos límites y las consecuencias políticas de sus decisiones. El poder es temporal, no se crean intocables.

Así que la verdadera prueba para Morena no será repetir que defiende la democracia, sino demostrarlo con decisiones y entender que el INE no necesita un árbitro cercano al gobierno ni subordinado a sus adversarios. Necesita autoridades independientes, profesionales y capaces de garantizar elecciones confiables.

Aprovecho para recordarle al Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández, que su tarea es investigar e informar a los ciudadanos; y a la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, que también trabaja para los mexicanos, no para los morenistas ni allegados. Hay muchas investigaciones pendientes.

Ahí tienen sus desafíos, y las consecuencias serán su responsabilidad.


Nota original publicada en el portal de El Universal el 5 de noviembre de 2026: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/azucena-uresti/atento-llamado-a-nuestros-empleados/.

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