Guadalupe Ocaña, estudiante de la UNAM, fue detenida y agredida por policías en el Centro Histórico. Después de salir de El Torito, su familia pasó varias horas sin saber dónde estaba. Aunque ya se reunió con sus familiares, su caso expone el miedo a desaparecer a manos de agentes de seguridad y las irregularidades que pueden ocurrir durante una detención
Texto: Camilo OcampoImágenes: Redes sociales
CIUDAD DE MÉXICO. — Guadalupe Ocaña salió del Centro de Sanciones y Reinserción Social (Torito) a las 10 de la mañana. Durante casi diez horas, su familia no supo dónde estaba.
La estudiante de Derecho de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán había sido detenida por policías en la alcaldía Cuauhtémoc mientras protestaba en el Centro Histórico y, después de abandonar el lugar donde permanecía retenida, no pudo ser localizada. Comenzaron a difundirse fichas de búsqueda y llamados para dar con su paradero.
Horas después, Guadalupe se reunió con su familia. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no había dado información sobre lo ocurrido. Su localización puso fin a la incertidumbre sobre su ubicación, pero no aclaró las circunstancias de su detención, las agresiones denunciadas ni las razones por las que permaneció incomunicada durante varias horas.
Según la información difundida sobre el caso, los policías señalaron que la joven fue presentada en el centro de sanciones de San Diego Ocoyoacac a las dos de la mañana, cuatro horas después de su detención, y salió a las 10 a. m., por su propio pie.
No fue sino hasta cerca de las siete de la noche cuando se tuvo noticia de su ubicación. Durante ese lapso, sus familiares no tuvieron información que les permitiera saber dónde se encontraba ni en qué condiciones.
El arresto ocurrió en la alcaldía Cuauhtémoc, en el primer cuadrante de la ciudad, pero Guadalupe fue trasladada al Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social de la alcaldía Miguel Hidalgo.
Por la forma, los motivos y el lugar donde se realizó la detención, conforme a protocolo, correspondía presentarla ante la territorial CUH-04; sin embargo, fue llevada a otra demarcación y otra institución, a más de 6 kilómetros de distancia.
La ley dice que cuando una persona es detenida por una presunta infracción administrativa en la capital, debe ser puesta a disposición de la autoridad cívica competente según la zona donde ocurrieron los hechos.
El traslado a otra alcaldía que sufrió Guadalupe es un claro ejemplo de violaciones de competencia territorial y al debido proceso.
También se han señalado omisiones en la identificación de los agentes y en la explicación de los motivos del arresto.
Al detener a una persona, los policías deben identificarse, informarle qué conducta se le atribuye y comunicarle sus derechos. La autoridad debe, además, registrar la detención y garantizar que pueda conocerse el lugar donde permanece bajo custodia.
Nota original publicada en el portal de piedepagina.mx el 1 de noviembre de 2026: https://piedepagina.mx/una-detencion-horas-sin-rastro-y-el-miedo-a-desaparecer/.
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