Muestra en el Museo Nacional de Antropología que llevará el fotógrafo a libro, se anunció en la apertura
La exposición Tlachtli: Espacios del juego sagrado, con fotografías de diferentes formatos de Santiago Arau, además de piezas arqueológicas, abierta en el Museo Nacional de Antropología, nació a raíz del momento particular que vive México: la celebración de la Copa del Mundo. Arau, futbolero de corazón, ataviado con la playera de la Selección Nacional, habló en el acto inaugural de cómo todo empezó en “uno de los templos que tenemos en este país: el Estadio Azteca”.
Conocido por sus imágenes aéreas realizadas con drones, Arau comenzó a tomar fotos “antes del inicio de la renovación del estadio”. Luego, como se aburrió, volteó su cámara y empezó a ver las canchas de tierra que hay alrededor del coloso de Santa Úrsula. Al salir de la ciudad se dio cuenta de “todas estas canchas llaneras, como les decimos, en las playas y estados”. Vio imágenes de las “mujeres zapatistas jugando futbol, así como los reos en las cárceles”.
Caer en cuenta de que las ciudades están construidas básicamente por una misma estructura: una plaza, una escuela, un edificio de gobierno, un templo religioso y la cancha de futbol, lo llevó a pensar en la “importancia que los seres humanos damos al deporte” y que “hace mucho tiempo en México había algo muy parecido: el juego de pelota cuyo espacio, desde arriba, se ve como una cancha con la forma de hache”.
Lo que le pareció “más bonito”, expresó, fue la razón del juego: “al parecer se creía que la pelota al moverse representaba los movimientos de los astros. Que al momento de jugar se da vida al universo, por eso los jugadores eran tratados con un nivel casi apoteótico y los campeones tenían el privilegio de morir. Eso me llevó a pensar que lo que vemos es la transformación del mismo juego”.
Tlachtli, palabra náhuatl que designa los espacios sagrados destinados al juego de pelota, consta de 12 fotografías de gran formato y 12 de menor tamaño, de zonas arqueológicas con áreas delimitadas para el juego.
Entre las piezas arqueológicas incluidas, Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura federal, destacó una figura de una jugadora de pelota huasteca, “escultura femenina única por sus dimensiones y características”. Vestida para el juego de pelota, porta orejeras, collar, rodilleras y un yugo de cadera decorado con un rostro. En la mano derecha sostiene una cabeza decapitada. Procede de Álamo Tamapache, Veracruz, y está fechada entre 900 y 1200.
Curiel de Icaza señaló que la exhibición es la primera parte del proyecto de Arau que llevará a libro a presentarse en julio de 2027. Lo del fotógrafo es un “trabajo integral del símbolo de la pelota en México, que trasciende la parte comercial para darnos identidad como mexicanos frente al juego”.
También presentes en el acto de apertura estuvieron Joel Omar Vázquez Herrera, titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología.
Nota original publicada en el portal de La Jornada el 10 de julio de 2026: https://www.jornada.com.mx/2026/07/10/cultura/a09n1cul?partner=rss.
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