Moscas. El cine de Fernando Eimbcke
E
n la breve pero sensible y sustanciosa obra del realizador Fernando Eimbcke (1970), aparecen una serie de temáticas que coexisten de una manera tan natural como emotiva e inteligente: los cambios adolescentes, el dolor de crecer y los relatos de pérdidas y ausencias físicas y emocionales. Tópicos que el cineasta, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC hoy ENAC), ha ido perfeccionando y madurado y Moscas (México-España, 2026) su más reciente filme escrito por él mismo junto con Vanesa Garnica y producida por él, Michel Franco y Eréndira Núñez, no es la excepción.
Olga (espléndida Teresita Sánchez), una solitaria mujer que rebasa los 50 años, vive una existencia aislada y rutinaria en su departamento del CUPA: Centro Urbano Presidente Alemán frente al Hospital 20 de Noviembre del Issste en la colonia Del Valle de la Ciudad de México. Como el dinero no alcanza decide alquilar una de sus habitaciones a Tulio (Hugo Ramírez), un hombre que por las noches –cuando Olga duerme–, oculta ahí a su hijo de nueve años, Cristian (Bastian Escobar). Sin embargo, más allá de las manías de ella: revisar ropa que guarda en cajas, ahuyentar moscas o jugar en su vieja computadora o las del hombre y su hijo: permanecer de manera forzada en la calle, jugar en una “maquinita” y orinar en la calle, los tres viven en el dolor y la incertidumbre permanente en un filme sobre la ausencia en un país con un sistema de salud colapsado.
Olga perdió un hijo y la esposa de Tulio, madre de Cristian, se encuentra internada en el 20 de Noviembre con un cáncer terminal. Contra lo que pudiese pensarse en Moscas, no existe el menor atisbo de sentimentalismo, por el contrario, permea un humor agridulce en un relato donde lo cotidiano se trastoca en solidaridad y empatía y el dolor se lleva con dignidad y realismo. La vida tiene que seguir y las pequeñas victorias del día a día: ganar un videojuego, clonar una credencial, elaborar un sándwich en la acera, nos preparan para una vida adulta que por supuesto no será fácil pero aminorará el dolor.
Cuando Fernando Eimbcke estrenó en 2008 su segundo largo: ¿Te acuerdas de Lake Tahoe? / Lake Tahoe, logró dos cosas que parecían imposibles: superar su anterior y excepcional Temporada de patos (2005) y confirmar un estilo en suma personal y minimalista que se apreciaba ya en ese relato de pérdidas y emociones adolescentes en el filo entre lo emotivo y un ácido humor, que sucedía casi íntegramente en un departamento de otro conjunto habitacional la unidad Santiago Tlatelolco. En apariencia, un filme sencillo que aportaba varios trazos sobre el sinsentido juvenil en la historia de dos niños-adolescentes en una encerrona de videojuegos interrumpidos por una extraña y simpática vecina y un repartidor de pizzas.
No obstante, Lake Tahoe –enorme homenaje a Jarmusch y Kaurismaki–, afrontaba con sensible sutileza la manera en la que un adolescente colisionaba con la muerte de su padre y los vínculos que establece en un poblado solitario de Yucatán. Un anciano mecánico que vive con su perro, una joven madre soltera con un bebé que desea asistir a un concierto de rock y un entusiasta y obsesionado artemarcialista, le llevan a penetrar en un misterio que nunca ha enfrentado: la pérdida, con escenas memorables como la proyección de Operación Dragón (Robert Clouse, 1973) o el momento del abrazo profundo entre el protagonista y su hermano menor.
Por su parte, en su también excepcional Club Sandwich (2013), se sumerge en la conciencia de la genitalidad, los cambios hormonales y corporales adolescentes en la historia de una joven madre aprensiva y consentidora en una relación muy estrecha con su hijo, acostumbrada a la rutina vacacional con un niño que ha dejado de serlo y el encuentro de éste con una preparatoriana en un hotelito de Puerto Escondido que de alguna forma, se conecta con Olmo (2025) ambientada a fines de los años 70 en un localidad de Nuevo México. En todas ellas pero sobre todo en Lake Tahoe y Moscas el mensaje es claro: la aceptación de aquello que nos lastima nos ayudará a crecer. Extraordinaria.
Moscas se proyecta en Cinépolis, Cinemex, Cineteca. Las películas de Eimbcke están disponibles en Mubi y okru.com
Tomado de https://www.jornada.com.mx/



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