Querida hija, tú no necesitas ser una “niña buena”, sé lo que tu desees…¡El mundo es tuyo!

Amada hija, no necesitas ser dócil ni obediente ni dulce: sé lo que tu desees porque el mundo está a tu alcance

Las niñas no necesariamente deben ser dóciles, obedientes y dulces, y los niños, rudos, fuertes y valientes. Cada uno puede ser lo que desee ser. Las niñas pueden tener su propia voz y no deben callar lo que piensan y sienten. Se pueden reír a carcajadas, jugar fútbol o ser ingenieras…Nada, ni nadie tiene que definir quien eres: sólo tú.

Nadie tiene el derecho de obligarnos a ser algo que no queremos ser, ni imponernos moldes de personalidad y mucho menos coartar nuestros sueños.

Sé lo que tú quieres ser, no te dejes llevar por lo que esperan de ti.


Casi desde que nacemos nos ponen etiquetas y estereotipos que con el tiempo afectarán nuestra forma de ser y de comportarnos.
Esas etiquetas, que se expresan con palabras y juicios, se van integrando a nuestro cerebro desde antes de cumplir un año de vida y después influyen en nuestra manera de ser y actuar.

Al etiquetarnos limitan nuestras capacidades naturales y nos quitan la libertad de ser cómo queremos. Por eso muchos psicólogos y educadores insisten en una crianza sin juicios ni etiqueta.

La educación, tanto en casa como en la escuela, debe impulsar a cada persona a ir descubriendo sus propios talentos y debe motivar a maximizarlos para llegar a ser la mejor versión de uno mismo.

La trampa de la contención emocional y el autocontrol

A la mayoría nos educan para no expresar nuestros sentimientos, ni decir libremente nuestras ideas. La frase “calladita te ves más bonita” es un claro ejemplo de la contención emocional con la que educan a las mujeres. Nos enseñan que mostrar lo que sentimos es signo de debilidad.

Las etiquetas son muy dañinas porque no nos permiten expresar libremente lo que pensamos ni nuestras emociones. Romper con esas etiquetas hace que podamos ser tal como somos.

¿Qué podemos hacer para evitar que sigan poniéndonos etiquetas?

Cuando te des cuenta de que alguien le pone una etiqueta a otra persona señálalo, hazlo notar y ayuda a que los demás reconozcan que tan dañino puede ser esto.

  • Permite que las personas se expresen libremente y sean ellas mismas cuando tú estés presente.
  • Expresa lo que piensas sobre las etiquetas y los estereotipos. No te calles.
  • Si quieres hacer algo que no está asociado con tu género, inténtalo.

Hay que romper con el pensamiento que impone etiquetas y estereotipos. Hay que hacer ver que luchar por lo que uno quiere no es egoísta, por el contrario es una muestra de valentía y determinación.

Afortunadamente las cosas están cambiando y cada vez hay más mensajes que impulsan a las personas a desarrollarse sin importar su género o condición, sin embargo, aún hay mucho por hacer al respecto.

Recordemos siempre que cada persona es única e irrepetible y su forma de pensar o actuar, jamás debería definirle como persona.

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Tomado de https://viajeropeligro.com/