México llega al 1 de julio, la fecha fijada para la primera revisión conjunta del TMEC, el tratado de libre comercio junto con Estados Unidos y Canadá, sin un diagnóstico definitivo sobre cómo evolucionará en la próxima década un intercambio comercial de 1,5 billones de dólares. Y eso, en sí mismo, anticipa lo que le espera al país latinoamericano en una etapa que se prevé marcada por la estridencia del presidente Donald Trump y sus amenazas de asestar una estocada al acuerdo, elevar aranceles o, en definitiva, trastocar una integración comercial que incluso ha logrado frenar la expansión asiática en la región.
a la solicitud de Canadá y México de mantener el TMEC intacto por 16 años más. Así, las apuestas se inclinan por el escenario adelantado por México: este miércoles las contrapartes acordarían revisiones trilaterales anuales durante los próximos diez años, acompañadas de reuniones bilaterales continuas, particularmente entre EE UU y México, y de adendas en áreas clave como aranceles y reglas de origen. Aunque este no es el mejor escenario, pues prolonga la incertidumbre que golpea a los capitales, sí es la segunda mejor opción para que México —que esta vez juega a la defensiva— mantenga la ventaja competitiva que ha ido alimentando desde la firma del TLCAN en 1994, antecesor del TMEC.
La mayor prueba del acuerdo desde su firma en 2020 será también un examen político y diplomático. Víctor Gómez Ayala, director de Análisis Económico de Casa de Bolsa Finamex, no anticipa un escenario de ruptura, pero tampoco uno de renovación entusiasta. “Los tres socios tienen razones para seguir juntos, pero el costo de permanecer unidos sube por razones que ya no son únicamente comerciales”, indicó en una presentación. El analista explica que la presión de EE UU por utilizar mecanismos extraordinarios para imponer aranceles no ha cedido; por el contrario, se ha reorganizado en una arquitectura más fragmentada y mucho más compleja de negociar.
A pesar de la existencia del acuerdo comercial de Norteamérica, y como parte de estas vías arancelarias alternas, México paga actualmente, bajo la sección 232, aranceles en sus exportaciones de acero, aluminio, cobre, automóviles y otras mercancías. “El TMEC es un escudo, pero es parcial. Los capítulos en los que México vende más son precisamente los que el TMEC no blinda”, refirió Gómez Ayala.
El país mantiene una de las tasas arancelarias implícitas más bajas a nivel mundial, según datos compartidos por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) este martes. En promedio, las exportaciones mexicanas pagan un 3,6% para entrar al mercado estadounidense, bastante por debajo de otros socios comerciales como Europa (7,4%), China (21%) o Brasil, la principal economía de Latinoamérica, (11,3%). La cifra se eleva ligeramente por los aranceles que pagan las exportaciones automotrices, de 7,8% en promedio, afectadas por estas medidas sectoriales. En consecuencia, lo que está en juego en la negociación es justamente la contención de esa ventaja comercial: el 82% del valor de lo que exporta México ingresa a su vecino del norte libre de arancel.
Elecciones intermedias
Y es que, de la mano del TMEC, el país se ha posicionado como el principal socio comercial de Estados Unidos, con un intercambio cercano a los 900.000 millones de dólares anuales. En balance, el director de Análisis de Finamex advierte que el 1 de julio no reducirá los riesgos; por el contrario, podría multiplicarlos. “Si no hay una extensión limpia por 16 años, los tres países entrarían en revisiones anuales, mientras siguen activos aranceles, investigaciones comerciales y calendario electoral estadounidense”, detalló.
Con este telón de fondo, Finamex prevé un crecimiento económico de 1,1% para 2026, frenado por la falta de reglas claras y contundentes para las empresas con planes de establecerse en México e importar a EE UU o Canadá. “La revisión del TMEC dejó de ser una revisión comercial, es una revisión y negociación en materia de seguridad nacional ejecutada con instrumentos comerciales y financieros”, concluyó.
Para los economistas, uno de los momentos más propicios para buscar una resolución del acuerdo será después de las elecciones intermedias en Estados Unidos, en noviembre próximo, cuando se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, en unos comicios también se consideran una toma de pulso sobre la popularidad del mandatario en turno y su partido.
En ese contexto, el tema comercial adquiere una sensibilidad adicional, especialmente en estados republicanos del llamado cinturón del maíz —la región del Medio Oeste—, que dependen en gran medida de las exportaciones de alfalfa, sorgo o trigo a México y Canadá. “Hay que pensar si Trump podría poner en jaque que ganen el control o no del Congreso. Y esa es una consideración nada trivial. Antes de firmar la carta para iniciar el proceso de salida, sería muy importante recordar estas elecciones intermedias”, añade Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO.
“Si rompe el acuerdo, nos preguntaremos qué pasa con el cinturón del maíz, con los precios, con los supermercados. A ver cómo lo toma la población”, añade Valeria Moy, directora general del instituto. Los analistas también descartan el riesgo de un “acuerdo zombie”, es decir, un TMEC que, bajo la sombra de las tácticas de negociación de Washington, vaya perdiendo peso dentro de las economías hasta sucumbir. “Vemos que esta conversación la vamos a prolongar, de aquí a otro año y de aquí a otro año, así. Y en una de esas, pasamos los dos años y pasa Trump, y entonces ya la libramo. Ese es un escenario muy factible”, concluye.
Y la cita del próximo 20 de julio, entre Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos –que en los últimos meses ha ganado mucha influencia en el círculo cercano de Trump–, con su contraparte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, le da la razón y pone en evidencia que Washington no da por rotas las negociaciones, al menos en lo inmediato. Se espera que las partes se reúna de manera virtual este miércoles por la mañana.
Tomado de https://feeds.elpais.com/



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16 de junio de 1904