La forma que sostiene el aire, exposición de la artista de origen danés que se aloja en el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos
“Me siento más como nómada que se mueve de un lugar a otro. No he vivido en Dinamarca en 40 años. No sé qué tanto se adapta el cuerpo. En un momento viví allá, en otro en India; también en la Ciudad de México. Todo esto se junta y es el resultado. Finalmente, cuando uno se hace más vieja está llena de memorias de lugares y de cosas que uno ha visto. Esto es la inspiración más que ser danesa. No me siento tan danesa, tampoco me siento mexicana”, expresó la artista del textil Trine Ellitsgaard a La Jornada, en la apertura de su exposición La forma que sostiene el aire en el Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.
En el acto inaugural, Ana Elena Mallet, autora del texto que acompaña la muestra de 27 piezas, entre ellas una escultura realizada con abanicos de jipijapa, hizo hincapié en que el recinto abra sus puertas con una exhibición de una artista contemporánea que habla del textil desde otro registro.
“Trine abreva de la tradición europea; sin embargo, llega a Oaxaca hace 40 años y reconoce y se reconoce en los materiales de allí, en la cultura mexicana, en la tradición. Es entonces que empieza a gestar una práctica híbrida que nos permite observar que el textil es un quehacer vivo.”
La forma que sostiene el aire está compuesta por obras que abarcan de 1990 al presente. No se trata de una retrospectiva, sino de una introducción a su trabajo, que da cuenta de la gran cantidad de materiales y técnicas que ha explorado a lo largo de su camino. Mientras la pieza más temprana, Uno dentro del otro, fue realizado con “100 por ciento lana”, Chamula (2026), aparte de llevar lana de San Juan Chamula, Chiapas, también utilizó fibra de espadín y pelo de caballo. Para Perlas (2026), Elittsgaard empleó una serie de bolas formadas con algas, plástico y basura, gracias a las corrientes del mar, que encontró en una playa en Italia.
En un principio, al llegar a México, doña Trine trajo lana de Dinamarca para trabajar; no obstante, al poco tiempo empezó a ver qué había en el país. Recordó que primeramente trabajó con henequén de Yucatán; sin embargo, la persona que la asistía falleció. Era difícil conseguir ese material. Comenzó, pues, a ver qué había en Oaxaca, exploración que le abrió muchos caminos, por ejemplo, el trabajo que ha realizado con la fibra de agave como se aprecia en la serie Agave I, II y III.
Al recorrer la muestra, Trine Ellitsgaard anotó que el trabajo con fibra de agave había caído en desuso porque es un material muy duro: “tiene que pasar por distintos procesos para ablandarla y después tejer. Es una lástima que esta tradición esté muriendo. Además, me parece que hilar el henequén, por ejemplo, era muy mal pagado. Por eso nadie quería hacer nada”.
Una de las piezas más espectaculares de la exhibición es Plumas de entre plumas (2015), realizada con el plumón del pecho de los patos, hilado a mano con nailon que además es una técnica prehispánica.
Respecto de la pérdida de las técnicas o tradiciones, la artista ejemplificó: “en Oaxaca casi nunca vemos que las mujeres llegan con sus trajes tradicionales. Allá los textiles tradicionales se venden a los turistas. No obstante, para vender más y trabajar más rápido, ya no usan hilo hilado a mano. Se compra sintético. Antes tú hacías un huipil para tu hija el día de su boda y era algo que duraba toda la vida. Pero si lo vendes a un turista no lo vuelves a ver. Entonces, no tiene la importancia de poner toda tu alma en una pieza que se va. De esta manera se pierden muchas cosas”. Para la ocasión, Ellitsgaard vistió un huipil de Juchitán, porque “me fascina”, aunque “no cambia mi identidad”.
Para la artista no hay un material mejor que otro, “me gustan todos. Es una combinación de los materiales juntos; es decir, uno es bueno con este, y el otro con aquello. Todo el tiempo busco nuevos materiales, ellos no son el problema, sino la falta de tiempo”.
La exhibición fue inaugurada por Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura federal, quien señaló que los saberes, las técnicas y los materiales presentes “reflejan una trayectoria de cuatro décadas en el arte textil.
“Formada como tejedora en Dinamarca, Trine ha construido un lenguaje propio en el que dialoga la tradición del diseño escandinavo y la riqueza artesanal y orgánica de México. Cada una de sus piezas es una experiencia que revela al textil como arte y al tejido como lenguaje en constante transformación.”
El Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos se encuentra en República de Argentina 12, Centro Histórico.
Nota original publicada en el portal de La Jornada el 11 de julio de 2026: https://www.jornada.com.mx/2026/07/11/cultura/a09n1cul?partner=rss.
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