La lactancia durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo en mandriles

Las hembras de mandril tienen más probabilidades de perder el embarazo cuando están amamantando a una cría, un fenómeno que podría reflejar un ajuste fisiológico entre la inversión en la descendencia actual y la futura.

Así lo señala un estudio liderado por Nikolaos Smit, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) y la Universidad de Turku (Finlandia), que se publica en PLOS Biology.

"Todavía es difícil determinar qué mecanismos explican esta relación, ya que factores como las demandas de las crías y el estrés materno pueden estar interconectados. No obstante, los resultados apuntan a que tanto la presencia como el comportamiento de las crías desempeñan un papel en la probabilidad de perder el embarazo", explica a SINC Smit.

Todavía es difícil determinar qué mecanismos explican esta relación, ya que factores como las demandas de las crías y el estrés materno pueden estar interconectados

Nikolaos Smit, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva

El embarazo y la lactancia son procesos que requieren un elevado gasto energético. Para maximizar su éxito reproductivo, las hembras de los mamíferos deben distribuir cuidadosamente sus recursos entre las distintas etapas de la reproducción.

Cuando una hembra está embarazada y amamanta simultáneamente a una cría, las necesidades de esta y las del feto en desarrollo pueden entrar en conflicto.

Once años de seguimiento a 117 hembras de mandrilPara estudiar cómo afrontan estas demandas fisiológicas, el equipo investigador analizó el comportamiento y la historia reproductiva de una población silvestre de mandriles (Mandrillus sphinx) en el sur de Gabón.

Esta especie se reproduce de forma estacional y las hembras suelen concebir cada dos años, aunque en ocasiones vuelven a quedarse embarazadas mientras todavía cuidan de una cría.

Además, las hembras gestantes presentan hinchazones visibles que permiten identificar el embarazo y registrar tanto los que llegan a término como los que se pierden.

Durante los 11 años de seguimiento, los investigadores documentaron 356 embarazos en 117 hembras, de los cuales 52 terminaron en pérdida fetal. Los resultados muestran que estas pérdidas eran más frecuentes cuando las madres cuidaban simultáneamente de una cría dependiente.

Nuestro estudio muestra que la presencia y el comportamiento de los descendientes predicen la pérdida fetal, y los análisis complementarios sugieren que esta relación es independiente de otros factores

Nikolaos Smit

Para determinar si este fenómeno responde a un mecanismo fisiológico o a otros factores, como el estrés y la competencia social, Smit reconoce que todavía es difícil distinguir entre ambas posibilidades.

"Creo que aún resulta complicado diferenciar estos mecanismos. Por ejemplo, las rabietas de las crías podrían influir en el estrés. Sin embargo, nuestro estudio muestra que la presencia y el comportamiento de los descendientes predicen la pérdida fetal, y los análisis complementarios sugieren que esta relación es independiente de otros factores, como las agresiones dirigidas contra la madre", explica el investigador.

Las rabietas de las crías también influyenEl riesgo de pérdida fetal también aumentaba cuando las crías mostraban más "rabietas", caracterizadas por vocalizaciones de angustia distintivas. Los investigadores interpretan estas rabietas como una manifestación de las demandas de atención de las crías hacia sus madres.

"Consideramos que las rabietas son una expresión de angustia o de las demandas que las crías dirigen a sus madres. Por tanto, podrían estar relacionadas con la pérdida fetal a través de distintas vías que futuras investigaciones podrían estudiar, como un aumento del estrés o el agotamiento de la madre", señala Smit.

La lactancia durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo en mandriles - Ilustración 1

Asimismo, los cambios de macho dominante en el grupo social durante el embarazo se asociaron con una mayor probabilidad de pérdida fetal. El investigador apunta a dos posibles explicaciones: el estrés social y el riesgo de infanticidio.

"El estrés social podría ser un factor independiente que favorece la pérdida fetal y que, a su vez, está influido por distintos factores, como la competencia social, las agresiones y la inestabilidad jerárquica. Nuestro trabajo muestra que los cambios de macho dominante están relacionados con la probabilidad de perder el embarazo", explica.

Cuando el riesgo de infanticidio es elevado, las hembras podrían experimentar un aborto espontáneo para evitar invertir recursos en una cría que está condenada

Nikolaos Smit

Cuando un nuevo macho dominante llega al grupo, puede matar a las crías que no son suyas para que sus madres vuelvan a entrar en el ciclo reproductivo y puedan aparearse con él. "Cuando el riesgo de infanticidio es elevado, las hembras podrían experimentar un aborto espontáneo para evitar invertir recursos en una cría que está condenada", añade Smit.

Este mecanismo se conoce como efecto Bruce (Bruce effect) y consiste en la interrupción de la gestación de una hembra ante la presencia de un nuevo macho. Ya se ha observado en otros mamíferos, incluido otro primate, el gelada (Theropithecus gelada).

Sin embargo, las hembras que perdían un embarazo tendían a concebir de nuevo antes y, en conjunto, producían más crías supervivientes que aquellas cuyas crías morían poco después de nacer.

A largo plazo, las hembras que habían experimentado una pérdida fetal alcanzaban un número similar de descendientes supervivientes al de aquellas que no habían sufrido estas pérdidas.

Un posible ajuste de la inversión maternaLos autores plantean que la pérdida fetal podría constituir una respuesta fisiológica a las exigencias energéticas adicionales del embarazo y la lactancia simultáneos. De este modo, las madres podrían concentrar sus recursos en la supervivencia de la cría que ya tienen.

Smit defiende que, en determinadas circunstancias, perder un embarazo podría ser una forma de aumentar las posibilidades de éxito reproductivo a largo plazo. "Dado que tener dos crías en un intervalo de tiempo corto puede tener consecuencias fatales para ambas, las hembras podrían hacer lo mejor posible ante una situación desfavorable al perder el embarazo y asegurar así más éxito reproductivo, es decir, un mayor número de crías supervivientes a largo plazo", afirma.

En especies como la nuestra, que a menudo se clasifican como reproductoras cooperativas, la cuestión probablemente sea más compleja

Nikolaos Smit

Por último, los investigadores consideran que estos resultados pueden ayudar a comprender los costes reproductivos de otras especies. "Pueden ser muy reveladores para muchas especies de primates en las que las madres asumen la mayor parte de la lactancia y del cuidado de las crías recién nacidas. También podrían ser relevantes para otros mamíferos", señala Smit.

No obstante, advierte de que la situación puede ser más compleja en los seres humanos, donde el cuidado de la descendencia suele compartirse con otros individuos.

"En especies como la nuestra, que a menudo se clasifican como reproductoras cooperativas ya que otros individuos también participan en el cuidado de las crías, la cuestión probablemente sea más compleja", concluye.

Referencia:

Smit N, Roura-Torres B, Delaunay A, Baniel A, Huchard E, Charpentier MJE. “Infant presence and mother-infant conflict predict fetal loss in wild mandrills”. PLoS Biol.


Nota original publicada en el portal de agenciasinc.es el 3 de noviembre de 2026: http://www.agenciasinc.es/Noticias/la-lactancia-durante-el-embarazo-aumenta-el-riesgo-de-aborto-espontaneo-en-mandriles.

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