Esto es lo que pasa cuando instalas tres tarjetas gráficas diferentes en tu PC

Si tienes un PC, es bastante común que tengas una tarjeta gráfica dedicada en el equipo. Ahora bien, imagina que además tienes en algún cajón un par de gra´ficas más antiguas. ¿Podrías conectarlas al equipo y usarlas? La...

Si tienes un PC, es bastante común que tengas una tarjeta gráfica dedicada en el equipo. Ahora bien, imagina que además tienes en algún cajón un par de gra´ficas más antiguas. ¿Podrías conectarlas al equipo y usarlas?

La respuesta es totalmente afirmativa. No debería haber problema al hacerlo, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos esa opción no compense. Te explicamos por qué.

Un ejercicio poco práctico

En Gamestar de hecho hacían ese experimento: aprovechando una placa base con varias ranuras PCIe —en concreto, una X570 Taichi de ASrock— instalaron tres tarjetas gráficas: una GeForce RTX 2060 Super, una GeForce GTX 1050 Ti y una Radeon RX 5500 RT.

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Como veis, son tarjetas de distintas generaciones e incluso de distintos fabricantes. Uno pensaría que eso acabaría dando conflictos en Windows 10, el sistema operativo que utilizaron para las pruebas, pero no: el sistema reconocía esas tres tarjetas instaladas sin problemas y era capaz de usarlas.

Si no estábamos jugando, el consumo era además reducido para todo el PC: unos 70 vatios según las pruebas con el equipo. Las tres tarjetas gráficas son capaces de convivir sin problemas, pero, ¿sirven para algo?

Lo cierto es que en la mayoría de los casos, no. Depende del videojuego, pero al cargar un videojuego solo se usa una tarjeta gráfica: o bien la que está instalada en la ranura PCIe más rápida o la que está conectada al monitor.

Podemos cambiar la tarjeta gráfica de varias formas —hay juegos como Skyrim que permiten seleccionarla en el menú de opciones— pero la realidad es que de las tres gráficas, solo trabajaba una: las otras dos son básicamente «espectadoras» que como mucho pasan la imagen calculada y renderizada por la GPU «dominante» a la pantalla principal.

Sí que hay un escenario en el que tener varias gráficas conectadas puede ser útil: el de los cálculos en el desarrollo y ejecución de aplicaciones diseñadas para correr desde la GPU (GPGPU).

La programación con plataformas como CUDA, OpenCL o DirectCompute sí es capaz de aprovechar esos procesadores gráficos conectados, pero además también aprovechar la ventaja de esa memoria gráfica combinada de varias tarjetas gráficas.

La era Multi-GPU pasó

Durante cierto tiempo tener dos gráficas instaladas en el PC fue algo bastante común. Las tecnologías NVIDIA SLI y AMD CrossFire permitían combinar sus GPUs para ganar en rendimiento, pero aquello acabó dejando de tener sentido.

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Las configuraciones MultiGPU sí pueden tener cierto sentido en aplicaciones GPGPU que sean capaces de aprovechar esos procesadores gráficos combinados.

¿Por qué? Básicamente por que no compensaba: el aumento de rendimiento no era proporcional a la inversión, y al añadir una segunda tarjeta gráfica idéntica a la primera no obtenías el doble de rendimiento: lo normal era lograr normalmente un 50% de aumento del rendimiento, y eso probablemente consumiendo más que una tarjeta gráfica superior a la primera original.

Ahí además entraban en juego otros factores como el soporte por parte de los juegos o de los motores gráficos utilizados en ellos: aprovechar al máxio esas configuración SLI/CrossFire era complejo, y no todos los juegos aprovechaban esas combinaciones con el mismo margen de mejora.

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