▲ Las personas en movilidad se ven obligadas a permanecer por largo tiempo en albergues, ante las dificultades para alquilar una vivienda.Foto Jair Cabrera Torres
Jessica Xantomila y Jared Laureles
Periódico La Jornada
Sábado 25 de abril de 2026, p. 7
Si para un mexicano es complicado rentar un departamento o casa para vivir, dados los altos costos y los requisitos que se solicitan –como fiador y contratos de por lo menos un año–, para migrantes y solicitantes de refugio esto es un desafío mucho mayor. Algunos arrendadores “los estigmatizan” por su condición, no les quieren dar informes, les piden aval y pagos anticipados que no les es posible solventar, afirmó Diana Valle, responsable de Integración Local en el albergue Cafemin.
Indicó que en algunos casos que ha acompañado ha tenido que intervenir ante los dueños, “ya que de entrada les dicen que no”, incluso a quienes cuentan con documentos migratorios. “Me ha tocado ver que hasta bloquean sus números”.
Por eso, insistió, “tengo que intervenir y decirles que quienes buscan rentar son personas extranjeras que tienen documentos, empleo formal y así es como acceden un poco a las visitas en las viviendas”.
En entrevista, Valle expuso que para migrantes y solicitantes de refugio también es un reto poder pagar alquiler de más de 8 mil pesos, debido a los empleos que tienen, “porque además, cuando alguien logra colocarse debe costear los servicios y dar renta de garantía o hay veces que, como no tienen aval, les piden más”.
Aseveró que frente a las dificultades, la opción que más han funcionado para estas personas es que entre ellas se comparten información sobre viviendas accesibles.
Alexander, venezolano, tiene más de un año en el refugio para migrantes Casa Tochan, en la alcaldía Álvaro Obregón, e indicó que los trabajos informales en los que se emplean él y la mayoría de sus compañeros les impiden tener recursos suficientes para el alquiler, aunado a que en ocasiones quienes arriendan intentan “abusar”.
“Han buscado estafarnos. En diciembre estuvimos visitando varias viviendas y entre tres de nosotros (migrantes) estuvimos a punto de alquilar. Ya estábamos entregando el dinero, pero el señor nos quería estafar la plata, no nos quería dejar entrar para la casa”, contó.
Una de las situaciones que les dificulta tener mejores salarios, y por ende acceder a una vivienda, es la falta de documentos migratorios, porque sin ellos, sobre todo tienen empleos con menor remuneración. “Hemos trabajado en empresas donde abusan, no nos pagan lo que es. Uno no consigue algo bien por no tener un RFC, una tarjeta” de visitante por razones humanitarias, dijo.
El hombre de 49 años de edad, quien quedó varado en México tras la cancelación del sistema CBP One para solicitar asilo en Estados Unidos en enero de 2025, reprochó que hace un año inició el proceso para pedir refugio en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, pero no le han dado respuesta.
En el caso de las mujeres madres de familia, a las dificultades para tener un empleo y rentar una vivienda se suma el cuidado de los hijos, ya que no tienen acceso a guarderías para ellos.
Tomado de https://www.jornada.com.mx/



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