Eder Torres
Periódico La Jornada
Viernes 19 de junio de 2026, p. 9
Más que una novela gráfica, El infierno de Fante (Sexto Piso), ilustrada por el monero José Hernández, colaborador de La Jornada, y escrita por el guionista estadunidense Frank Spotnitz, posee cualidades cinematográficas que dotan de vida y profundidad a sus personajes, señalaron los caricaturistas Rafael Barajas, El Fisgón, y Rafael Pineda, Rapé.
Durante la presentación del volumen –que recrea la vida del escritor John Fante (1909-1983)– en la librería Gandhi Mauricio Achar, en el sur de la Ciudad de México, Hernández refirió que retrata “un Estados Unidos muy racista que reprime de una manera muy salvaje a migrantes mexicanos e italianos. Podemos ver al Ku Klux Klan desfilando en contra de migrantes italianos y a la policía de Los Ángeles reprimiendo a migrantes mexicanos”.
A lo largo de sus páginas también desfilan episodios claves de la historia del siglo XX y figuras como el escritor William Faulkner, el actor y director Orson Welles, el cineasta Francis Ford Coppola e incluso Elizabeth Montgomery, protagonista de la serie Hechizada.
En su participación, El Fisgón –también dibujante de esta casa editorial– recordó otros trabajos en los que Hernández participó, como Septiembre: Zona de desastre y una trilogía dedicada al revolucionario Ernesto Che Guevara. Afirmó, además, que en esta nueva obra logró superarse a sí mismo, lo que demuestra que “tiene todas las capacidades para ser un extraordinario novelista gráfico”.
Antes de retirarse para viajar a Colombia, donde fungiría de observador electoral, Barajas destacó que el trabajo visual de Hernández enriqueció por completo el guion de Spotnitz, reconocido por su participación en series como Los expedientes secretos X y El hombre en el castillo. “La cámara (las ilustraciones) es espléndida, tiene unos tonos dorados, colores sepia y platinados que evocan a una fotografía vieja. (…) Hay mucha cultura visual, una recreación de la época muy meticulosa”.
“Hace que los personajes actúen”
Barajas considera que “la actuación es muy buena. Él hace que los personajes actúen. Entiendes lo que están diciendo y ellos transmiten el drama. En realidad, es el trabajo de un director de cine completito. Tiene buena calidad de producción, de imagen y actoral”.
La obra, dividida en dos partes –la primera narrada desde la perspectiva de Fante, considerado precursor del “realismo sucio”, y la segunda construida a partir de los recuerdos de su esposa, Joyce Smart–, requirió tres años de trabajo. Durante ese periodo, el guionista y el ilustrador sostuvieron reuniones virtuales cada lunes para revisar y afinar los avances del proyecto.
Por su parte, Rapé señaló que adentrarse en El infierno de Fante “es exactamente como ver un cortometraje muy bien ambientado. De pronto, no pude evitar escuchar la música de El padrino mientras leía las primeras escenas. (…) Es una verdadera hazaña el rigor narrativo (de Hernández) por saber el modelo de la máquina de escribir, de los automóviles, la vestimenta, los muebles. En este libro, cada escena está diseñada con mucha rigurosidad; eso me parece de una responsabilidad brutal y muy agradable a la vista”.
Para Hernández, este volumen, que cuenta “la historia de un famoso desconocido”, no sólo recupera sus obsesiones personales y su atención al detalle, sino que también fue el resultado de una colaboración marcada por el perfeccionismo. Durante los tres años de trabajo descubrió que Frank era “peor” que él. “Podíamos pasarnos dos o tres sesiones discutiendo cuál era el modelo de máquina de escribir que usaba el personaje en ciertos momentos”.
En ocasiones, explicó, el guion incluía elementos anacrónicos que debían corregirse. “Una serie de cosas absurdas de las que ningún lector se iba a dar cuenta, pero que sabíamos que era un error y no podíamos permitir que se incluyera”.
Sobre la obra, reiteró –como publicó este medio en abril pasado– que la novela no se limita a enumerar las publicaciones del autor de clásicos como Pregúntale al polvo, sino que retrata a un ser humano atravesado por conflictos, contradicciones y demonios personales. Recordó a Fante como hijo de migrantes, víctima del alcoholismo y un hombre que acumuló fracasos, tanto en el ámbito profesional como en el personal.
Con El infierno de Fante –un autor de culto, “muy de nicho en Estados Unidos, Italia y Francia”–, Hernández espera contribuir al reconocimiento de su legado. “Es lanzar el libro al mar para que vaya encontrando a sus lectores. Estoy convencido de que no serán masivos, pero sí habrá personas para las cuales este volumen pueda abrirles el camino para conocerlo”.
Finalmente, Rapé planteó que éste no es un cómic de héroes, sino una historia sobre el fracaso y la capacidad de sobreponerse a él, una experiencia en la que muchos lectores podrán reconocerse. “Me parece que es de una honestidad que te identifica. Este infierno te identifica. Hay muchos que decimos ‘madres, tuve un papá alcohólico’. O ‘madres, mi mamá tuvo un padre alcohólico y golpeador, pero salió adelante y logró tener cierto éxito en la vida’. Ese es el sentido de reconocer este tipo de biografías. Son muy dolorosas y uno de pronto se mira en el espejo”.
Tomado de https://www.jornada.com.mx/



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