El Día de Muertos es la suma de elementos mesoamericanos, tradiciones europeas, pandemias, de la espiritualidad del México colonial y se afianzó con la creación del Paseo de los Muertos, en el siglo XIX, las calaveras de Posada, los murales de Diego Rivera y hasta la explotación comercial con la película Coco y la saga Spectre, de James Bond.
Así lo dice a Excélsior la historiadora del arte Veka Duncan (CDMX, 1988), quien publica Entre flores nos reciben y entre ellas nos despiden, una indagación cronológica que revisita los distintos momentos del Día de Muertos en la historia de México desde el mundo prehispánico hasta el siglo XXI.
“El mayor spoiler que puedo dar del libro es decir que el Día de Muertos no es prehispánico. Esto ya lo había desarrollado la historiadora Elsa Malvido.
Se trata de un cuento que nos relataron a partir del México revolucionario, en estas corrientes de pensamiento hacia el indigenismo y la búsqueda de las raíces de la cultura mexicana en el pasado prehispánico, que comenzaron a construir la narrativa de ese día como una fiesta prehispánica”, explica Duncan.Y se trata de una fiesta católica porque lo que celebramos son dos fechas del calendario religioso católico: el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). “Así que esta fiesta no existiría sin el catolicismo, aunque sí hubo un proceso de sincretismo, una hibridación o una fusión de culturas que sucedió tras la conquista”, detalla la también curadora e investigadora.

¿Fue vital el siglo XIX para esta celebración?
“Un punto de inflexión lo encontramos en el siglo XIX, cuando nacen los cementerios, y eso lo transformó de manera radical, al pasar de ser una fiesta que sucedía en las iglesias a una tradición que se volvió cada vez más laica en los cementerios. Para mí, ahí es donde encontramos el germen de la festividad tal como hoy la conocemos”.¿Pero incluye ecos del mundo antiguo? “Sí existe un arraigo prehispánico con esta ritualidad en torno a la muerte.
Por ejemplo, cuando alguien se muere, es común decir: ‘Se petateó’, que es un eco de ese pasado prehispánico, porque lo más común para disponer del cadáver del difunto era envolverlo en petates y enterrarlo en el patio de las casas.
“Aunque esto variaba según la región, pues en algunas zonas era más común colocar los restos dentro de una olla, que era vista como una especie de vientre simbólico”, apunta.

¿Qué vemos hoy de ese pasado? “Los tamales, porque en casi todo el país, sin importar su variedad, hay un tamal en el altar de muertos; varía la receta, el tipo de hoja, pero en todos lados hay tamales.
Los tamales, porque en casi todo el país, sin importar su variedad, hay un tamal en el altar de muertos; varía la receta, el tipo de hoja, pero en todos lados hay tamales.“Si recordamos la cosmovisión prehispánica, los seres humanos estamos hechos de maíz: la harina del maíz es el cuerpo humano y la hoja (de maíz o plátano) es el petate, así que lo que se representa es el cadáver. Y otro ejemplo son las figuras de amaranto con miel, que serían uno de los posibles orígenes del pan de muerto”, añade.
Duncan destaca que otro elemento del imaginario europeo que se sumó al Día de Muertos fueron las danzas macabras, género artístico y literario que en esta investigación —que sumó el trabajo de especialistas como Horacio Acosta Rojas, Minerva Anguiano González, Omar Espinosa Severino y Mauricio Mejía Castillo— quedaron asociadas a las epidemias, al crear las calaveritas literarias y en el trabajo de José Guadalupe Posada.
Además, este libro también recupera algunas crónicas de Ignacio Manuel Altamirano, quien inauguró el turismo funerario; los textos de Antonio García y Cubas, la creación del Paseo de los Muertos, los primeros montajes de Don Juan Tenorio en el Zócalo y cómo el arte mexicano del proyecto vasconcelista le dio forma al imaginario del Día de Muertos.
“Yo no soy tan crítica como otros de que ahora nos inventemos un desfile a partir de la película de James Bond, porque todas las tradiciones se inventan.“El Día de Muertos es una fiesta que ha ido adquiriendo elementos de distintos momentos históricos, de distintas prácticas sociales, que abreva de su contexto social, así que no me parece que debamos rechazar esto. Lo que hacen Coco y James Bond es hacerlo más visible en la cultura popular y se vuelve un elemento de reivindicación de la cultura mexicana”, concluye.
Nota original publicada en el portal de excelsior.com.mx el 27 de octubre de 2026: https://www.excelsior.com.mx/cultura/dia-muertos-tradicion-que-mexico-reinvento-traves-siglos.
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