5 claves de la crisis por los militares de El Salvador secuestrados en Haití y el ultimátum de Bukele a las pandillas que controlan partes del país

Fuente de la imagen, AFP vía Getty Images

Autor, Leire VentasTítulo del autor, Corresponsal en Los Ángeles de BBC News Mundo

Fecha de publicación 28 minutos

Tiempo de lectura: 14 min

Autor, Leire Ventas

Título del autor, Corresponsal en Los Ángeles de BBC News Mundo

Desde que el 18 de octubre un grupo de militares salvadoreños perteneciente a una coalición internacional sufriera una emboscada en Haití, las interrogantes sobre el caso no han hecho más que multiplicarse.

Primero llegó la afirmación del presidente Nayib Bukele de que fueron tomados como "rehenes" por los grupos criminales que controlan la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores casi en su totalidad.

A ello se sumó un ultimátum: o los entregaban con vida o se enfrentarían a una operación militar de gran envergadura. "Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes", les advirtió el mandatario.

Pero las operaciones de búsqueda y rescate emprendidas entonces por la misión multinacional y reforzadas con un contingente de fuerzas especiales enviado desde El Salvador parecen no haber dado resultado.

Más de una semana después, sigue sin conocerse la identidad de los soldados, su paradero o su estado.

Y entre tanto, se ha reportado el hallazgo de varios cadáveres calcinados en el área en el que se les perdió la pista a los soldados. Mientras el presidente Bukele ha rechazado que correspondan a los salvadoreños desaparecidos, el organismo que integran, la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por su sigla en inglés), dijo que "no está en posición" de sacar conclusiones aún.

"Esta es la primera vez en años que un incidente de seguridad en Haití ha tenido —y seguirá teniendo— repercusiones internacionales de esta magnitud", señala Romain Le Cour, director del Observatorio de Haití de la organización Global Initiative (GI-TOC), al ser preguntado por BBC Mundo al respecto.

Estas son las claves para entender una crisis que crece por momentos.

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Al mediodía del pasado 18 de octubre cuatro técnicos militares salvadoreños fueron atacados en el barrio de Santo, en Croix-des-Bouquest, una localidad situada al norte de la capital haitiana, Puerto Príncipe, y controlada por pandillas.

Los militares, cuya identidad no se ha hecho pública, pertenecen a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), un cuerpo multinacional desplegado en el país caribeño para combatir la violencia imperante.

Su vehículo blindado fue atacado con armas de fuego y explosivos, lo que los obligó a huir, informaron las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES) ese mismo domingo.

Según el organismo, efectivos de otras nacionalidades que llevan a cabo operaciones contra las bandas criminales de Haití intentaron prestar ayuda, pero también fueron blanco de disparos.

"Se han realizado múltiples intentos de aproximación por vía terrestre y aérea, pero estos se han visto obstaculizados por la intensidad de los enfrentamientos y las condiciones de seguridad en la zona", afirmó FAES.

Desde entonces, se desconoce cuál es el paradero de los salvadoreños y en qué estado se encuentran. Pero tanto el presidente Bukele como algunos analistas especializados en Haití apuntan a que los criminales que dominan la zona los habrían tomado como rehenes.

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"Aunque Santo, localidad en la que ocurrió el ataque, está bajo el control de Chen Mechan, la poderosa pandilla 400 Mawozo también opera en las cercanías y envió refuerzos en cuanto comenzaron los enfrentamientos", dijo Da Rin, analista especializado en Haití de International Crisis Group, una organización que analiza la violencia en más de 60 países y zonas de conflicto.

"Los salvadoreños podrían haber sido entregados a esta pandilla, que cuenta con mayores capacidades de combate", agregó.

En un artículo publicado en la tarde del sábado, The New York Times reportó que unos restos calcinados encontrados a las afueras de Puerto Príncipe podrían ser de los militares salvadoreños.

Aunque el medio estadounidense agregaba que, debido a su mal estado, tendrían que someterlos a unas pruebas para poder determinar sus identidades.

El reportaje citaba a cuatro fuentes, entre ellas el grupo de ayuda humanitaria Hero Client Rescue, que habría sido "contratada para recuperar los cadáveres".

5 claves de la crisis por los militares de El Salvador secuestrados en Haití y el ultimátum de Bukele a las pandillas que controlan partes del país - Ilustración 1

El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, no tardó en reaccionar. En un mensaje publicado esa misma noche negó que se tratara de los soldados salvadoreños.

"No son nuestros hombres. Una ONG entregó restos humanos en el aeropuerto, asegurando que pertenecían a nuestros cuatro aerotécnicos", escribió en la red social X.

"Los restos corresponden a un niño, a un hombre de una estatura considerablemente mayor que la de nuestros aerotécnicos y a una persona que portaba parte de un uniforme de un ejército que no es el nuestro. Entre los restos también se encontraron carnets de identificación y uniformes militares de otros países", añadió.

BBC Mundo consultó a Presidencia de El Salvador si hubo avances en la indagación o las operaciones en el terreno, pero hasta el momento no tuvo respuesta.

La GSF, mientras, ha preferido no sacar conclusiones aún.

En un comunicado publicado horas después del tuit de Bukele, la fuerza internacional subrayó que no está "en condiciones de confirmar que dichos restos correspondan al personal desaparecido".

Agregó además que se mantiene "firme y decidida" en su misión, y que ofrecerá más información "a través de los canales oficiales una vez haya datos verificados".

"La reacción del presidente Bukele debe entenderse a la luz de lo que él ha puesto en juego en este caso", interpreta Romain Le Cour, director del Observatorio de Haití de la organización Global Initiative (GI-TOC).

"Desde el principio lo planteó como una situación de rehenes y se comprometió a traer a los cuatro hombres de vuelta con vida. Reconocer su muerte pondría en duda la premisa de la operación que inició", le dice a BBC Mundo el experto.

"La respuesta de la GSF fue más mesurada y evitó tomar postura, lo que, en esta etapa y dada la incertidumbre, sea probablemente lo más adecuado. Solo un proceso forense oficial puede establecer los hechos. Hasta entonces, las narrativas públicas enfrentadas no le sirven a nadie", concluye.

La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), fue creada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en octubre de 2025.

Nació para reemplazar a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS), encabezada por Kenia, que fracasó en su intento de sofocar la violencia en la nación caribeña.

La GSF ha enfrentado dificultades para lograr su despliegue completo. Pensado como un cuerpo de 5.500 efectivos, actualmente apenas alcanza los 2.000, originarios de países como Mongolia, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Sri Lanka y Chad.

El envío de tropas salvadoreñas a Haití se gestó a raíz de que el presidente Bukele manifestara públicamente en marzo de 2024 su disposición a brindar asistencia al país caribeño, siempre que el Consejo de Seguridad de la ONU emitiera una resolución, el país anfitrión lo avalara y existiera financiamiento para la operación.

Después de que en octubre de ese año El Salvador y Haití firmaran un acuerdo al respecto ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Asamblea Legislativa salvadoreña estableció el marco legal para el envío de personal al país caribeño.

El despliegue en el terreno empezó en enero de 2025, con la llegada a Haití de un grupo de ocho especialistas en aviación, seguido de un contingente de 70 militares el 4 de febrero de ese año, tal como reportaron agencias internacionales y medios de la región.

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Bajo la denominación de Fuerza de Tarea Libertad II, el personal salvadoreño —compuesto por expertos en aviación y apoyo operativo— cumple con roles que incluyen evacuaciones médicas y traslado de heridos, así como la protección de aeronaves, vehículos y otros recursos de los contingentes internacionales.

Para dar continuidad a estas labores, la Asamblea Legislativa aprobó una ley transitoria que extiende la permanencia de la misión militar por 12 meses adicionales hasta octubre de 2027.

"Nuestra misión consiste únicamente en pilotos y personal técnico, cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no hacer la guerra", señaló Bukele en un mensaje publicado en X el miércoles.

"Sin embargo, fueron secuestrados de manera cobarde mientras regresaban después de comprar alimentos en un mercado de la zona", añadió.

"Esta misión de supresión de pandillas ilustra muy bien cómo la comunidad internacional entiende Haití", le dice a BBC Mundo Juan Martínez, quien desde 2023 centra sus investigaciones en Haití, enfocado en las dinámicas de gobernanza criminal y la resistencia civil.

"Han enviado a resolver la probablemente más grave crisis de gobernanza que hemos visto en las últimas décadas en América Latina a un conjunto de países muy pobres, cuyas fuerzas del orden tienen gravísimas acusaciones en cortes interamericanas e internacionales de violaciones de derechos humanos", explica el antropólogo y periodista.

"Eso expresa una lógica muy profunda de lo que el mundo cree que Haití se merece", zanja.

Haití lleva años sumido en una grave crisis que se agravó tras el asesinato en 2021 de su entonces presidente, Jovenel Moïse.

Desde entonces, las pandillas han ampliado su dominio territorial. Ahora controlan más del 80% de la capital, Puerto Príncipe, y han dejado sin operatividad la mayoría de las instituciones del Estado.

Las bandas operan bajo el control de Viv Ansanm, la mayor confederación de grupos criminales jamás vista en la región, según señala el antropólogo Juan Martínez, y han llevado a cabo decenas de masacres, algunas de las cuales han dejado cientos de muertos.

"Las pandillas están recurriendo cada vez más a los secuestros y a la violencia indiscriminada para disuadir las operaciones de las fuerzas de seguridad y presionar a las autoridades para que negocien", explica por su parte Diego Da Rin, de International Crisis Group.

"En Kenscoff, una pandilla mató recientemente a decenas de personas y secuestró a unas 50 más, amenazando con asesinarlas si las fuerzas de seguridad atacaban sus posiciones", agrega el experto.

La violencia de las bandas armadas ha desplazado a una cifra récord de 1,5 millones de personas en los últimos años, además de dejar más de 5.700 muertos y heridos desde enero hasta mediados de septiembre, y más de 230 personas secuestradas, según Naciones Unidas.

Sin embargo, el asalto a las tropas salvadoreñas es el primero de esta naturaleza contra la fuerza internacional y ocurre en un momento en el que Haití se prepara para sus primeras elecciones generales en más de una década.

Crédito de imagen: Pie de foto, El presidente salvadoreño Nayib Bukele les lanzó un ultimátum a las pandillas haitianas.


Nota original publicada en el portal de bbc.com el 27 de octubre de 2026: https://www.bbc.com/mundo/articles/cwg7xe5gnvzeo?at_medium=RSS&at_campaign=rss.

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