Vecinos distantes: Juárez apenas con vacunas y en El Paso sobran

Las desigualdades a nivel global en el acceso y distribución de las vacunas se han vuelto cada vez más evidentes en la frontera entre Estados y México, donde quien quiera una vacuna puede conseguirla en Walmart o en una clínica en...

“Los que tienen y los que no tienen en el mundo”: la disparidad a nivel mundial en la distribución y aplicación de la vacuna se ve reflejada en esta comunidad binacional fronteriza.

Por Lauren Villagran y Verónica Martínez 

El Paso, Texas, 17 de mayo (La Verdad).- El comandante militar Carlos Gutiérrez entró rápidamente a la tienda de regalos del aeropuerto en El Paso antes de subirse a un vuelo a California, su segundo viaje desde que recibió la vacuna contra la COVID-19 – la señal más segura para él es que, en Estados Unidos, la pandemia por fin da tregua.

“Había mantenido alejado de los viajes por el alto riesgo. Pero con las vacunas, van abriéndose las cosas”, dijo Gutiérrez, de 43 años, que viajó para visitar a su abuela, a quien no había visto desde comenzó la pandemia.

A pocos kilómetros al sur, en México, los residentes de Ciudad Juárez por segundo fin de semana consecutivo se preparaban para otro “mega cierre”, en el que los centros comerciales, almacenes grandes y restaurantes cerraron para poner frenos a un repunte en los casos del coronavirus.

Las desigualdades a nivel global en el acceso y distribución de las vacunas se han vuelto cada vez más evidentes en la frontera entre Estados y México, donde quien quiera una vacuna puede conseguirla en Walmart o en una clínica en El Paso, mientras que los médicos y las enfermeras de los hospitales privados en Juárez siguen luchando por lograr acceso a la vacuna.

Estas disparidades narradas están causándoles dolores de cabeza a las autoridades regionales de salud púbica, cuyo inventario de vacunas en Estados Unidos depende de distribución gubernamental local, estatal y federal, mientras que en México la vacuna se abastece a través de la Secretaría de la Defensa Nacional y la administran las Secretarías de Salud estatales.

Las dosis de la vacuna contra el coronavirus de Pfizer se están preparan para ser aplicadas en un centro de vacunación en Estados Unidos. Foto: Ron Harris, AP.

“Lo que nos separa es un pequeño río”, dijo el doctor Manuel De La Rosa, vicepresidente de alcance y participación comunitaria en Centro de la Salud Tecnológica de Texas en El Paso y quien también participa en grupos de trabajo transfronterizos en temas de salud. “Compartimos la misma enfermedad, pero no tenemos el mismo acceso a medicamentos ni a la vacuna. Me parece que no vamos a lograr inmunidad colectiva en la región sin llegar a vacunar a todo el valle (Paso del Norte)”.

El mismo principio aplica a nivel mundial. Mientras más circula el virus, dicen los expertos en temas de salud, mayor es la probabilidad de que mute y presente más riesgos a la salud global.

“Nos preocupa que se desarrollen variantes”, dijo Lara Anton, vocera del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Texas. “En este momento, son muy efectivas las vacunas, pero mientras más tiempo circule el virus, más tiempo tiene para mutarse y convertirse en una variante contra la que no es efectiva la vacuna”.

Una enfermera prepara una vacuna Pfizer COVID-19. Foto: Matt Slocum, AP.

México ha luchado por obtener vacunas en el mercado mundial. El compartir vacunas entre Estados Unidos y México – o entre Texas y los estados de México – ha sido mínimo. El Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador se vale cada vez más de la China y de Rusia para suplir a México con sus propias versiones de la vacuna.

Para el 30 de abril, México reportó que había obtenido o que esperaba entrega de unos 25 millones de vacunas, suficiente como para vacunar a un cuarto de los 93 millones de personas mayores de 15 años del país.

En Ciudad Juárez, la cuarta ola de infecciones y cierres de comercios el fin de semana pesó a los residentes y a los comerciantes, cansados de más de un año de cierres y restricciones periódicos, además de elevados riesgos a la salud.

Antony Shalhoub, de 20 años, maneja un restaurante familiar en Juárez junto con su madre y hermana, un comercio que depende mucho del tráfico del fin de semana. Dijo que no había pensado que la pandemia duraría lo que ha durado.

“Ojalá que México tomara las mismas medidas que toma Estados Unidos para que todos estén vacunados y las cosas vuelvan a reactivarse”, dijo. “Es así como, justo cuando te parece que todo esto se está acabando, después de repente hay otro super cierre. Nos ha golpeado bien duro”.

MÉXICO MIRA MÁS ALLÁ DE SUS FRONTERAS: BUSCA VACUNAS

El número diario de nuevos casos de COVID-19 en El Paso ha estado reduciéndose desde comienzos de enero, cuando el condado de El Paso reportaba más de 800 nuevas infecciones por día. El nuevo recuento de casos se redujo a 46 el 5 de mayo, el número más bajo del 2021.

Las autoridades de salud en El Paso dicen que el 64 por ciento de los residentes mayores de 16 años ha recibido por lo menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19; el 43 por ciento de la población del condado está completamente vacunado. Las autoridades han pasado de preocuparse por la disponibilidad de vacunas a lidiar con un nuevo problema: convencer a las poblaciones indecisas y renuentes para que se presenten a vacunarse.

En Ciudad Juárez, no tienen para cuándo llegar los abastecimientos de vacunas. Las vacunas han llegado a cuenta gotas desde la Ciudad de México.

Personal médico aplica la vacuna Pfizer en la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas de Tijuana. Foto: Omar Martínez, Cuartoscuro.

Los nuevos casos de coronavirus aumentaron en Chihuahua durante las últimas dos semanas de abril, lo cual lleví al Gobierno del Estado a ordenar un cierre casi total de comercios en dos fines de semanas consecutivos, en un intento de frenar la propagación del virus sin perjudicar la actividad económica de lunes a viernes.

Las autoridades de salud del estado en Ciudad Juárez reportaron 192 casos en la semana que terminó el 2 de mayo; sin embargo, se cree que es una gran subestimación de lo que es la verdadera propagación. No existe disposición masiva de las pruebas públicas de la COVID-19 en Juárez, mientras que las pruebas en hospitales privados pueden costar unos dos mil 500 pesos (120 dólares), lo cual no está al alcance de la mayor parte de los residentes.

Las primeras dosis de la vacuna disponibles al público llegaron en abril. Se calcula que unas 100 mil personas mayores de 60 años recibieron la primera vacuna de AstraZeneca sitios de vacunación masiva en Ciudad Juárez, las autoridades mexicanas no han dado a conocer el número exacto de dosis aplicadas.

Arriban dosis de la vacuna contra la COVID-19 al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Foto: Victoria Valtierra, Cuartoscuro.

Previamente este año, Estados Unidos había provisto a México con 2.7 millones de dosis de AstraZeneca, una de las marcas que no se está implementando en Estados Unidos –La China ha suministrado a México más de ocho millones de dosis de dos marcas chinas, CanSino y Sinovac–.

MÉXICO PLANEA PEDIR A EU MÁS VACUNAS

Previo a la visita a Estados Unidos del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, la semana pasada, la Subsecretaria para Asuntos Multilaterales, Martha Delgado, les dijo a los medios noticiosos que es posible que México proponga dar prioridad a la distribución de vacunas a lo largo de su frontera con Estados Unidos.

En Texas no existe requerimiento de residencia para recibir una vacuna. Sin embargo, las restricciones a los viajes no esenciales en los puertos de entrada son, esencialmente, una prohibición al cruce para los mexicanos que tienen visas de turista, lo cual implica que la mayoría de los residentes de Ciudad Juárez no puede ir a El Paso para vacunarse.

“Siempre nos preocupa ver un aumento en los casos en cualquier parte y queremos asegurar que los residentes de Texas sepan que vacunarse es la mejor forma de protegerse del virus”, dijo Anton.

NINGUNA ESTRATEGIA BINACIONAL

Los funcionarios electos en Texas dicen que reconocen la desigualdad y los riesgos que representan las comunidades fronterizas.

La representante estadounidense, Verónica Escobar, demócrata de El Paso, ha pedido una respuesta coordinada y binacional a la COVID-19 desde el inicio de la pandemia y se ha sentido frustrada tanto por el Gobierno de Trump como por el de Biden, por su falta de acción sobre el tema de una estrategia transfronteriza.

A pesar de varias peticiones a la Casa Blanca – en llamadas telefónicas con Anthony Fauci, asesor médico principal al Presidente, y en cartas a Jeffrey Zients, coordinador de la respuesta al coronavirus en la Casa Blanca – no se ha presentado ningún plan binacional. Escobar le ha escrito directamente al Presidente de México, López Obrador, le ha pedido al Congreso que incluya un plan binacional en sus paquetes de alivio de la COVID-19 y ha mantenido reuniones con las personas interesadas claves.

“Es urgente que el Gobierno federal desarrolle con México una respuesta coordinada y binacional a la COVID-19”, escribió Escobar en una carta de seguimiento a Zients, “una respuesta que asegure que cualquier vacuna provista a México se implemente primero en sus comunidades fronterizas norteñas que están vinculadas con nosotros mediante puertos de entrada terrestres”.

Escobar le dijo a El Paso Times: “Me alegró mucho que el Presidente Biden enviara vacunas a México, pero no hubo requerimiento de usar dichas vacunas en lugares prioridad para nosotros”.

Los senadores estadounidenses John Cornyn y Ted Cruz, ambos republicanos de Texas, han dicho que apoyan que Estados Unidos comparta con el tiempo las vacunas con los países que las necesitan.

“El Senador Cruz quiere asegurar que Estados Unidos esté en plena capacidad de administrar vacunas a nivel nacional y si hubiera exceso de capacidad de manufactura, entonces comenzar a administrarlas en otros países”, dijo un vocero de Cruz en un comunicado enviado por correo electrónico.

Una enfermera sostiene un frasco de la vacuna contra el coronavirus Sputnik V en la Ciudad de México. Foto: Rebecca Blackwell, AP.

Un vocero de Cornyn proporcionó una carta que se había enviado a Biden en la que el Senador pide que el Gobierno apoye a la India y a otras naciones muy golpeadas con la provisión de suministros médicos y vacunas sobrantes. En la carta no se menciona a México.

Estados Unidos y México están unidos en un esfuerzo global por crear equidad en la distribución de vacunas.

Un consorcio de 190 naciones aliadas para combatir las desigualdades en la distribución de vacunas, denominado Covax, tiene como objetivo comprar cantidades masivas de vacunas y distribuirlas equitativamente a los países para vacunar a un mínimo de 20 por ciento de sus poblaciones, enfocando particularmente los trabajadores en el ámbito de la salud y los grupos vulnerables.

En enero, el director de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que las naciones “ahora se enfrentan al verdadero peligro de que, si bien las vacunas ofrecen esperanza para algunos, se convierten en otro ladrillo en el muro de la desigualdad entre los que tienen y los que no tienen en el mundo”.

LA FRONTERA ENTRE LA ESPERANZA Y LA FRUSTRACIÓN

En el aeropuerto de El Paso, los viajeros con mascarilla se movilizan entre mostradores de facturación y la recepción de equipaje.

Herjid Kaur, de 64 años, se agarraba del cochecito de su nieta de tres años, con la nieta de siete años a su lado. Ella está vacunada, y también lo está su nuera. La familia iba camino a Chicago para ver a su hijo, y estaba “muy emocionada”, dijo.

“Es la primera vez que lo veré en año y medio”, contó.

En Ciudad Juárez, los residentes que terminaban una semana de cierres de comercios acudieron a los supermercados.

Jenny Álvarez, de 24 años, y Hugo Benavides, de 37, llenaron su auto con bolsas de plástico en el estacionamiento de un supermercado Smart el lunes por la tarde, el día en que los comercios volvieron a abrir.

Benavides dijo que la mayor parte de su familia vive en El Paso. El ver que publican fotos por Facebook recibiendo su segunda vacuna ha sido frustrante, comentó. Cree que su vacuna contra la COVID-19 podría tardar hasta un año.

“Es triste ver que no ven la magnitud de lo que sufrimos”, dijo.

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