Un diente de una momia precolombina conservado en el MUNARQ, el Museo Nacional de Arqueología de La Paz, albergaba un secreto. Y hoy lo ha desvelado un equipo de investigadores de Eurac Research y del Ministerio de Cultura boliviano, que al examinar ese diente acaban de identificar el material genético de la Streptococcus pyogenesla, la bacteria responsable de la escarlatina. Un resultado, publicado en un estudio en Nature Communications que reescribe la historia de la enfermedad, demostrando que este patógeno no fue introducido en América por los europeos, como se pensaba, sino que ya circulaba entre los pueblos indígenas de América del Sur y, por tanto, siglos antes de la colonización europea.
La bacteria de la escarlatina
A pesar de la importancia médica de la Streptococcus pyogenes, responsable hoy en día del aumento mundial de casos de infecciones y escarlatina, enfermedad que antes de la llegada de los antibióticos era una de las principales causas de muerte en niños, poco se sabe de su historia evolutiva. Utilizando un método bien establecido en la investigación genómica moderna, los investigadores del nuevo estudio pudieron reconstruir por primera vez el genoma antiguo y casi completo de este patógeno centenario, que muestra precisamente similitudes con las cepas modernas responsables de diversas enfermedades, desde las inofensivas infecciones de garganta hasta la escarlatina y el síndrome de shock tóxico. «No buscábamos específicamente este patógeno», comentó el coautor Frank Maixner. «Cuando realizamos análisis genéticos en momias, abordamos el trabajo con una mentalidad abierta, analizando no solamente el material genético humano, sino también el ADN de los muchos microorganismos presentes en los restos humanos».
El diente de la momia
En detalle, los investigadores hicieron uso de una técnica conocida como «ensamblaje de novo«, que permite reensamblar un genoma a partir de numerosos fragmentos cortos de ADN sin un genoma de referencia. Y entre los restos de ADN bacteriano recuperados del diente de una momia, probablemente un joven que vivió en el altiplano de la actual Bolivia entre 1283 y 1383 d.C., encontraron con frecuencia una cepa antigua de Streptococcus pyogenes. «Uno puede pensar en este proceso como montar un rompecabezas sin ver la imagen de la caja», explicó el autor Mohamed Sarhan. «Este método tiene una gran ventaja para la reconstrucción de genomas antiguos: no estamos influidos por referencias modernas, trabajamos sin ideas preconcebidas. Esto nos permite descubrir información completamente nueva e identificar variantes genéticas que quizá ya no existan hoy, como cepas bacterianas extintas». Para el sector de la investigación, esta posibilidad representa «algo así como el comienzo de una nueva era», añadió Maixner.
La resistencia a los antibióticos
Históricamente, se cree que la escarlatina, al igual que otras enfermedades, fue traída por los colonos, causando epidemias y devastación en poblaciones con sistemas inmunitarios inmaduros. Sin embargo, este último descubrimiento reescribe en parte la historia de la escarlatina, demostrando precisamente que la bacteria ya estaba presente siglos antes del descubrimiento de América que tuvo lugar en 1492 con Cristóbal Colón. Además, los nuevos análisis genéticos indican que los linajes evolutivos de la mayoría de las cepas modernas de Streptococcus pyogenes se diferenciaron hace unos 5,000 años, durante una época en la que los humanos eran cada vez más sedentarios y vivían en estrecha proximidad. Y fue precisamente esto, según la hipótesis de los autores, lo que facilitó la propagación y diversificación del patógeno. Aunque la escarlatina ya no supone la amenaza mortal de entonces, las cepas modernas son cada vez más preocupantes, especialmente debido a la resistencia a los antibióticos y comprender cómo ha evolucionado la bacteria a lo largo de milenios podría proporcionarnos información valiosa para futuros tratamientos.
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.
Tomado de https://es.wired.com/



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