Las elecciones de mitad de mandato están ya cerca, y creo que hemos visto más que suficiente para concluir que, salvo un error sistémico en las encuestas de una magnitud sin precedentes, los republicanos van a recibir una paliza descomunal.
En términos prácticos, esto significa lo siguiente: casi con seguridad, los demócratas tomarán el control de la Cámara de Representantes. Lo habrían logrado este año en casi cualquier escenario, pero cuando la aprobación de Donald Trump está en una caída lenta y sostenida, la boleta genérica se inclina cada vez más hacia los demócratas y todos los indicadores externos pintan mal para el partido en el poder, ese resultado ya parece darse por descontado.
La única pregunta es qué tan abultada será la victoria. Dado que el margen de control republicano en la Cámara ya es muy estrecho y que hay muchos distritos sin competencia real, probablemente no será tan grande como los vuelcos hacia la derecha de 1994 (54 escaños) o 2010 (63 escaños), ni como el vuelco hacia la izquierda de 2018 (41 escaños).
Pero a los demócratas solo les hacen falta tres escaños para tener la mayoría, y los conseguirán con holgura, junto con bastantes más. A mediados de octubre, el modelo “deluxe” de Nate Silver da un 93.4 % de probabilidad de control demócrata de la Cámara, con una distribución de escaños más probable de 239 a 196.
En el Senado, las cosas son más difíciles, pero ni de lejos tanto como parecían hace un par de meses. Resulta que la opinión pública cambia cuando el presidente inicia una guerra que no puede ganar y para la cual nunca presentó un argumento convincente; cuando los precios de la gasolina y el diesel se disparan; cuando sube la inflación; y cuando las tasas de interés se van por las nubes.
Según el promedio de encuestas de Silver, Trump está ahora en 37.5 %, con una aprobación neta que languidece en un asombroso -22.3. (En este mismo punto de 2018 estaba en -11.6, y Biden, en el mismo momento, tenía -9.6.) El modelo “deluxe” da ahora a los demócratas poco más de un 74 % de probabilidad de controlar el Senado, con un resultado más probable de mayoría demócrata de 52 a 48. Son buenas pronósticos, aunque ni de cerca tan buenos como en la Cámara.
Pero hasta septiembre, el modelo de Silver para el Senado tenía las probabilidades exactamente parejas, así que ha habido un gran viraje a favor de los demócratas.
En otras palabras: solo un gran desliz haría que los demócratas pierdan esta elección.
Suponiendo que, en efecto, todo salga como se espera y los demócratas tomen el control de ambas cámaras del Congreso, ¿qué significará eso para el futuro del Estados Unidos a corto y mediano plazo?
La respuesta breve, me temo, es: no mucho.
Nota original publicada en el portal de letraslibres.com el 30 de octubre de 2026: https://letraslibres.com/politica/un-ciclo-populista-sin-fin/30/10/2026/.
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