El sábado, en una reunión virtual con las demás consejerías del INE, Guadalupe Taddei dijo que no renunciaría. Esperaría a que las cosas se enfriaran. Y cómo no iba a pensarlo si actualmente, ante cualquier escándalo, la mejor estrategia es aguantar unos días para que el escándalo de alguien más le quite a uno los reflectores.
Pero esta vez no le salió. Siguieron apareciendo videos, fotografías y documentos sobre sus relaciones con proveedores del instituto. Lejos de enfriarse, el asunto se calentó hasta que tuvo que presentar su renuncia. Lo que llama la atención es que creyera que podía quedarse en el puesto y que las cosas se enfriarían. Sólo había que esperar.
Es una apuesta bastante razonable cuando se ve lo que pasa alrededor de la presidenta. Un día tiene que responder por un funcionario, al siguiente por un dirigente de Morena y después por un amigo de los hijos de López Obrador. Con tantos escándalos, cualquiera puede pensar que pronto le tocará a otro.
Así está gobernando Claudia Sheinbaum. Sale de una para entrar en otra. Puede dedicar cada Mañanera a tratar de poner la agenda, pero buena parte de su tiempo termina explicando, negando o defendiendo algo que hicieron los suyos. Los problemas se le acumulan.
Antes del escándalo Taddei vimos las protestas del personal del IMSS. Médicos, enfermeras y trabajadores salieron a las calles a exigir mejores condiciones, más personal e insumos para atender a los pacientes. Llevarlos al extremo de tener que dejar a sus pacientes para salir a marchar para que los escuchen es grave.
Detrás de cada reclamo hay un paciente que necesita una medicina, una consulta o una cirugía. Que las marchas dejen de salir en las noticias no significa que los hospitales ya tengan lo necesario. Significa que apareció otro escándalo y que Zoé Robledo puede descansar pensando que para él, las cosas sí se enfriaron.
Otro escándalo fue el de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, quien decidió hacer pública la discusión que tuvo con la presidenta Sheinbaum. Ahí Campos ventiló los señalamientos contra Ariadna Montiel, presidenta de Morena, por presuntos vínculos con el crimen organizado. Sheinbaum tuvo que salir a defender a Montiel.
Y está Andrés López Beltrán. Sus reuniones con empresarios, la cancelación de su visa estadounidense y las preguntas que siguen sin respuesta sobre su entorno. A eso se suman las imágenes de su amigo Amílcar Olán en Lugano, Suiza, de donde ya también salió huyendo. ¿De quién, si el gobierno mexicano no tiene una investigación abierta en su contra?
Antes vino el reparto de posiciones para las gubernaturas de 2027, con el nombre rimbombante de coordinaciones de no sé qué tantas cosas, para disimular la violación a la ley electoral. Y sigue pendiente el caso de Rocha Moya, a quien el oficialismo ha protegido políticamente frente a las acusaciones de Estados Unidos. La Presidenta acaba respondiendo por todos.
Sheinbaum tiene objetivos para su gobierno. Pero será muy difícil cumplirlos si todos los días debe gastar tiempo y credibilidad en los escándalos de su propio movimiento. Cada defensa compromete su palabra. Llegará un punto en el que también tendrá que responder por haberlos defendido.
Por eso Taddei pensó que podía aguantar hasta que las cosas se enfriaran. Había visto a demasiados hacerlo. Se equivocó sobre su puesto, pero todavía falta saber si se equivocó sobre el fondo. Si con su renuncia se acaba la investigación, las cosas sí se habrán enfriado. Y la 4T habrá vuelto a enseñarles a los suyos que lo importante es resistir hasta que el siguiente escándalo nos distraiga y volteemos a ver hacia otro lado.
Nota original publicada en el portal de El Universal el 28 de octubre de 2026: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/ana-paula-ordorica/la-estrategia-de-que-se-enfrie/.
#ExpresionSonoraNoticias #Sonora #Hermosillo #RedesSociales #ESN #Siguenos #NoticiasSonora #HermosilloInforma #SonoraMX #MexicoInforma #NoticiasMexico

Más historias