«Si no eres conservador, no vengas»: el pueblo de EE.UU. que fabrica misiles y apoya a Trump con un fervor casi religioso

Autor, Sheila FlynnTítulo del autor, Reportera senior en EE.UU., BBCInforma desde, Kingsport, Tennessee

Fecha de publicación 1 hora

Tiempo de lectura: 8 min

Autor, Sheila Flynn

Título del autor, Reportera senior en EE.UU., BBC

Informa desde, Kingsport, Tennessee

«Hay una iglesia en cada calle», comenta un lugareño de la comunidad de Kingsport, en los montes Apalaches de Tennessee, en Estados Unidos.

El cristianismo reina en esta región de clase trabajadora. Encima del histórico teatro Lamplight, en el centro del pueblo, hay un letrero que dice: «Jesús sobre todas las cosas».

Y mientras las más de 300 iglesias de la región proveen sustento espiritual a esta localidad de 58.000 habitantes, hay otra institución que le aporta sustento económico.

Se trata de la planta de munición militar de Holston, que produce explosivos para los misiles Patriot, ojivas y otras armas pesadas en medio de la prolongada y costosa guerra de EE.UU. con Irán.

La guerra y sus efectos colaterales sobre todas las cosas, desde los combustibles hasta los alimentos, han generado una caída pronunciada de los niveles de aprobación del presidente Donald Trump.

Los dos grandes lastres que afectan a la popularidad del presidente son el costo de vida y la guerra en Irán, uno mezclándose con el otro. El conflicto ha producido un alza de los precios de la gasolina, que ya supera los US$4 por galón, una subida dolorosa para las empresas en EE.UU. que dependen del transporte.

Pero en Kingsport, el apoyo al presidente alcanza un fervor casi religioso. El pueblo votó abrumadoramente por Trump en las tres elecciones a las que se presentó. Igualmente sucedió en todo Tennessee, un estado republicano durante más de 25 años.

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Cuando se trata del conflicto en Irán, la mayoría de los residentes apoyan de plano la acción militar o justifican la necesidad de la guerra, a pesar de la repetida promesa de campaña de Trump de «no más guerras».

«Si puede evitar que alguien tenga una bomba nuclear, estoy a favor de ello», manifiesta Pam Robinson, de 65 años, quien trabajó durante dos décadas en la planta química local.

David Carter, un veterano barbudo que interpreta a Papá Noel durante la Navidad, señala que «la razón por la que vamos allá, y mantenemos todo bajo control allá, es para que no tengamos (el problema) en nuestras propias narices».

«Honestamente, creo que deberíamos convertirlos en un parqueadero y no preocuparnos más por eso», expresa el veterano James Camper, de 63 años, quien luce una cinta de Trump en el cuello a la salida de un almacén de descuento.

Los veteranos constituyen casi 10% de la población total de la región, y muchas otras familias tienen miembros activos en las fuerzas armadas.

Robinson, una cristiana devota y votante independiente que afirma que su fe le informa sobre a qué candidato votar, cree que la naturaleza remota de la guerra puede estar evitando que los lugareños estén más molestos con Trump.

«Déjenme decirles esto: si fuera un combate mano a mano y más personas estuvieran muriendo, la gente estaría protestando», sostiene.

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La situación de Kingsport como principal productor de municiones, dado que Holston es el único proveedor nacional de ciertos componentes esenciales para explosivos y propelentes, ofrece a sus residentes una perspectiva única en lo que respecta a la guerra en Irán.

La planta emplea aproximadamente 1.000 personas y es apenas uno de muchos complejos industriales que destacan dentro del frondoso paisaje de los montes Apalaches.

«La planta va a permanecer abierta así estemos en guerra o no», asegura Daniel Overstreet, de 53 años, parado frente a su motocicleta Harely Davidson en el centro de Kingsport. «Es lo que es».

Opina que Trump y su gobierno están «haciendo un gran trabajo» pero hay «muchas personas tratando de darles pelea».

«Dijo que mantendría controlados los precios de la gasolina, y así estuvieron durante un tiempo», indica Overstreet. «Dijo que iba a mantener bajos los precios de la comida, pero él no tiene control sobre eso. El presidente es básicamente un títere del Congreso y el Senado».

«Tiene las manos atadas, hasta cierto punto».

No es que la gente aquí no se queje de los altos precios de la gasolina y la comida, la inflación y otros problemas económicos. Es que simplemente que no culpan a Trump de nada de eso.

«Él ha cumplido con ciertas cosas; creo que necesita controlar a sus asesores y encargarse de algunas cosas», asegura Robinson. «Creo que está mal asesorado en algunas cosas».

Sin embargo, fue Trump mismo quien anunció su decisión de atacar a Irán en febrero de 2026, después del fracaso de las negociaciones. En un mensaje de ocho minutos publicado en las redes sociales, manifestó que «el objetivo es defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní», y afirmó que Irán «nunca tendrá un arma nuclear».

El evangelista William Bogle, de 75 años, votó por Trump en todas las elecciones en las que participó y piensa que el presidente está «haciendo un buen trabajo», aunque su esposa «tiene que estirar cada dólar del mercado hasta que, sabes, queda tan grande como una sábana».

Trump «simplemente va a tener que hacer un poco mejor algunas cosas que está haciendo en este momento», señala.

Este apoyo incondicional refleja una verdad más profunda que algunas veces esconden los titulares de las encuestas. Aunque Trump ha perdido respaldo entre los republicanos más tradicionales y los votantes independientes, su base, que se identifica a sí misma con su mantra de «Haz a Estados Unidos grande otra vez» (MAGA, por sus siglas en inglés) continúa convencida de su apoyo.

Así que, mientras gran parte de EE.UU. espera ver cuánto podría la baja popularidad de Trump dañar a los republicanos en la elecciones de mitad de período en noviembre, aquí, en el llamado Cinturón de la Biblia, el rojo (color de los republicanos) es algunas veces la única opción.

En las elecciones locales de hace unos días, la boleta incluía a un solo candidato demócrata. De los 11 distritos en la comisión del condado, siete tenían únicamente republicanos en la contienda, algunos sin oposición.

Muchos afirman que no pueden ni quieren cruzar las líneas partidistas por razones morales; señalan el aborto como el factor decisivo principal, y consideran que la oposición al socialismo y a las cuestiones de la ideología «woke» son aspectos que no pueden pasar por alto.

Esos temores pesan más que cualquier crítica personal que puedan tener, afirma David Carter, de 66 años, quien es abuelo, cristiano y veterano.

Reconoce que Trump debería mostrarse más humilde, pero asegura que solo consideraría a un candidato que «respalde los valores morales» de la población; esto implica, por ejemplo, oponerse al aborto.

Crédito de imagen: Pie de foto, «Jesús sobre todas las cosas», lee el letrero en lo alto del histórico teatro Lamplight, en el centro de Kingsport.


Nota original publicada en el portal de bbc.com el 14 de agosto de 2026: https://www.bbc.com/mundo/articles/c8dn8z9j0epo?at_medium=RSS&at_campaign=rss.

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