Sheinbaum desafía la solicitud de extradición de funcionarios mexicanos por narcotráfico planteada por Estados Unidos.

Sheinbaum desafía la solicitud de extradición de funcionarios mexicanos por narcotráfico planteada por Estados Unidos.

Tomado de https://www.latimes.com/espanol/mexico/

**CIUDAD DE MÉXICO** — La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó de “política” la persecución judicial en Estados Unidos contra un gobernador en funciones y otros funcionarios por narcotráfico, afirmando el jueves que México no cumplirá con las demandas de Washington para que los acusados sean arrestados y extraditados.

“No permitiremos que un gobierno extranjero decida el futuro de México”, declaró Sheinbaum, quien ha criticado la “intromisión” de Estados Unidos en este asunto tan delicado.

La presidenta señaló que las autoridades estadounidenses no han presentado “pruebas convincentes” que justifiquen los arrestos y detenciones de ninguna persona en México.

La postura de Sheinbaum podría llevar a su administración a un choque con el presidente Trump, quien sostiene que su gobierno no ha hecho lo suficiente para combatir a los cárteles.

Sus declaraciones se produjeron un día después de que un tribunal federal en Nueva York revelara una acusación contra diez funcionarios mexicanos, tanto actuales como anteriores, por narcotráfico, delitos relacionados con armas y conexiones con el infame cártel de Sinaloa, cofundado por Joaquín “El Chapo” Guzmán. En la lista de acusados se encuentra Rubén Rocha Moya, gobernador del estado de Sinaloa.

Rocha Moya y los demás implicados han negado los cargos, considerándolos un intento de socavar la soberanía de México.

La acusación representa uno de los mayores desafíos que ha enfrentado Sheinbaum hasta ahora. Al mantenerse firme contra la acción estadounidense, corre el riesgo de ser vista como defensora de narcotraficantes y sus aliados políticos.

Jorge Castañeda, exministro de Relaciones Exteriores de México, describió la situación como un “aterrador dilema al estilo de Hamlet: ceder o no, con consecuencias desastrosas en ambos casos”. Carlos Pérez Ricart, profesor de relaciones internacionales, coincidió en que la interpretación de Sheinbaum de la acusación estadounidense es política, aunque reconoció que las pruebas contra los funcionarios de Sinaloa parecen “sólidas”.

La acusación pinta un panorama alarmante de un estado mexicano y sus instituciones al servicio de la facción de los “Chapitos” del cártel de Sinaloa, liderada por los hijos de Guzmán. Según la fiscalía estadounidense, los Chapitos manipularon boletas electorales y amenazaron a opositores de Rocha Moya para ayudarlo a ganar las elecciones de gobernador en 2021. A cambio, se alega que el gobernador y sus aliados facilitaron el tráfico de grandes cantidades de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina a Estados Unidos.

Durante una conferencia de prensa, Sheinbaum se mostró escéptica ante algunas de las pruebas presentadas por Estados Unidos, como fotografías de libros de contabilidad que supuestamente documentan sobornos a políticos mexicanos. Subrayó que es inédito que Estados Unidos presente cargos contra un gobernador en funciones, insistiendo en que su gobierno “no protege a nadie”, pero exigiendo pruebas “reales” antes de actuar contra Rocha Moya y otros.

A pesar de su defensa de la soberanía mexicana, sus opositores la acusan de actuar por motivos políticos. La senadora Lilly Téllez, del conservador Partido de Acción Nacional, afirmó que Sheinbaum intenta encubrir la situación para no perjudicar a su partido, Morena.

Los políticos de la oposición han expresado su agradecimiento a Washington, considerando que las acusaciones confirman su creencia de que México, bajo el gobierno de Morena, es un “narcoestado”, un término que Sheinbaum ha utilizado para describir administraciones anteriores.

Las encuestas indican que un número significativo de mexicanos apoya una mayor intervención estadounidense en la lucha contra el crimen organizado, debido a la percepción de que las instituciones mexicanas son incapaces de enfrentar el problema.

Muchos mexicanos tienen sentimientos encontrados sobre las acusaciones. “Por un lado, no me gusta que Estados Unidos se inmiscuya en México. Por otro lado, sabemos que México jamás castigará a estos políticos corruptos porque pertenecen al mismo partido que el presidente”, comentó Roberto Santillán, un dentista de la capital.

La popularidad de Sheinbaum, con un índice de aprobación superior al 70%, complica aún más la situación, ya que nunca ha sido vinculada con la corrupción. Algunos ciudadanos, como Lourdes Romero, una estudiante de 22 años, opinan que debería entregar a los acusados a Estados Unidos para demostrar que no teme a la corrupción entre los políticos de Morena.

Las relaciones entre Estados Unidos y México se han deteriorado bajo la presidencia de Trump, quien ha amenazado con ataques militares contra objetivos narcotraficantes en MéxicoTomado de https://www.latimes.com/espanol/mexico/