Pasé de vivir en la calle a ser un experto en finanzas en el banco más grande de Reino Unido

Fuente de la imagen, Gentileza de Peter Komolafe

– Autor, Mobeen Azhar*Título del autor, BBC Outlook

– Fecha de publicación 12 julio 2026, 10:37 GMT

– Tiempo de lectura: 9 min

– Autor, Mobeen Azhar*

– Título del autor, BBC Outlook

Peter Komolafe pasó de vivir en la calle a ser un reconocido asesor financiero, autor, conferencista y educador.

«Es difícil transmitirlo a alguien que no lo ha vivido, pero muchas veces, cuando estaba en la calle y veía a la gente en sus casas, pensaba qué bien se debería sentir eso», dice.

«Pasar de ahí a trabajar en Londres en la planta 50 del banco más importante del país, sin tener estudios universitarios, fue realmente extraordinario», dice emocionado.

Peter nació en Inglaterra en 1979, hijo de padres nigerianos que habían llegado al país para estudiar, trabajar y mantener a su familia en su tierra natal.

Cuando tenía apenas tres meses, sus padres publicaron un anuncio en el periódico para encontrar una familia de acogida británica que pudiera hacerse cargo de su educación.

Se trataba de un acuerdo privado e informal que terminó convirtiéndose en una práctica muy extendida en la comunidad nigeriana migrante de aquella época.

Peter fue acogido por una pareja blanca que residía en la ciudad costera de Hastings, en el sureste de Inglaterra, y visitaba cada verano por unas semanas a sus padres biológicos en Londres.

«Fue una gran, gran familia», dice, explicando que se sentía protegido en aquel hogar. «Fui muy afortunado por haber terminado con ellos».

– «Llevamos el almuerzo al trabajo durante 10 años y pudimos jubilarnos a los 35 y 40 años»

– Muere a los 25 años Jayden Adams, futbolista sudafricano que disputó el Mundial 2026

– La erupción volcánica que produjo el sonido más fuerte que se haya registrado en la historia

– Muere el senador estadounidense Lindsey Graham, estrecho aliado de Trump, tras una «breve y repentina enfermedad»

Pero en la escuela las cosas no eran tan fáciles para un niño afrodescendiente en un barrio predominantemente blanco.

Algunos compañeros solían ponerle sobrenombres racistas y hacerle bullying cada vez que podían, al punto que llegaba a la casa llorando. Sus padres de acogida se habían quejado sobre estas conductas, pero todo seguía igual.

Como suele ocurrir, había un niño en particular que lo acosaba regularmente. Entonces el padre, cansado de no encontrar una solución, le aconsejó que se defendiera a golpes para que no lo molestara nunca más. Y así fue.

Fuente de la imagen, Gentileza de Peter Komolafe

Cuando tenía 8 años y llegaron las vacaciones escolares, sus padres ―‍que habían regresado a Nigeria―‍ hicieron los arreglos necesarios para que Peter se subiera a un avión para ir a visitarlos esta vez allí.

«Me hacía mucha ilusión subirme a un avión por primera vez», cuenta.

A la mañana siguiente de llegar al pueblo de sus padres en Nigeria, cuando despertó estaba rodeado de personas que querían conocerlo. Peter solo hablaba inglés y no entendía ni una sola palabra de yoruba, el idioma de su familia extendida.

Como él era tan diferente al resto de las personas que vivían en la comunidad, terminó convirtiéndose en la atracción de la fiesta. Le pedían que hablara para escuchar su acento británico y en medio del alboroto, él se preguntaba cosas como: ¿dónde estoy?, ¿y quiénes son estas personas?

Peter esperaba ansioso que terminaran las dos semanas de vacaciones en Nigeria. «Recuerdo que un día desperté entusiasmado», cuenta. «Hice la maleta, fui a la sala y pregunté cuándo íbamos al aeropuerto y a qué hora era el vuelo».

Pero su madre se rió y le dijo que se quedaría a vivir allí.

«Tenía mucha rabia y esa sensación de estar atrapado. A los 8 años, realmente no tienes muchas opciones», cuenta.

Fuente de la imagen, Gentileza de Peter Komolafe

Los primeros años en Nigeria fueron «horribles», dice. El lugar donde vivía era «prácticamente en medio de la nada», sin agua corriente ni electricidad, y «conseguir comida era difícil».

Además, cuenta, una vez más tuvo que enfrentar el bullying de otros niños por ser diferente al resto.

«Con el tiempo me fui adaptando un poco, pero siempre tuve presente la sensación de que… bueno, que en realidad ese no era mi sitio».

Aunque la vida no era fácil, Peter tenía sus herramientas: «Llevaba conmigo un bolígrafo, un lápiz y un papel; me gustaba mucho escribir, contar historias y cosas por el estilo».

«Quizás como no me gustaba el lugar donde estaba, me resultaba más fácil imaginar sitios y mundos ficticios», explica.

Cuando Peter ya había terminado la escuela secundaria, sus padres biológicos comprendieron que él no había logrado adaptarse completamente a su vida en Nigeria. Fue entonces cuando decidieron ahorrar dinero para comprarle un boleto de regreso a Londres.

Pero el viaje ocurrió de una manera intempestiva.

Su padre le dijo que preparara sus cosas para irse en una semana. Tres días después regresó y le dijo: «Te vas en cuatro horas, así que haz la maleta».

Fuente de la imagen, Gentileza de Peter Komolafe

El nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico

Empacó sus cosas rápidamente para irse al aeropuerto. Solo tenía unos US$50 que le dieron sus padres y la dirección de su antigua familia de acogida con la cual había perdido toda comunicación.

Tenía 18 años y en ese momento aún no había aprendido nada sobre cómo manejar el dinero, por poco que fuera. No se había preguntado, por ejemplo, qué puedo comprar con US$50 o por cuánto tiempo puedo subsistir con este dinero. Y aún más importante, qué haría si los antiguos padres de acogida no vivían en esa casa.

Tras aterrizar en el aeropuerto de Heathrow y tomar un tren a Hastings, Peter llegó a la casa al mediodía y tocó la puerta.

Nadie contestó. Se quedó sentado afuera medio congelado esperando a que alguien llegara, cuando una vecina lo reconoció. «Ellos están trabajando. Pasa, tómate una taza de té», le dijo.

Finalmente, cuenta Peter, sus padres de acogida regresaron del trabajo: «Estaba emocionado, sentí alivio, probablemente, más que cualquier otra cosa».

Fuente de la imagen, Gentileza de Peter Komolafe

«Ingenuamente, pensaba que recibiría una bienvenida cálida, pero no fue así. Y ahora, al mirar para atrás, me doy cuenta de que no habían sabido nada de mí en 10 años», dice.

Aún así, Peter se quedó con ellos por un mes o dos. Incluso le ayudaron a obtener documentos, establecerse y conseguir su primer trabajo.

«Me siento sumamente agradecido», afirma. «Hicieron todo lo que pudieron para ayudarme a empezar, pero yo sabía que tenía que salir adelante por mi cuenta».

Peter consiguió un trabajo reponiendo estanterías en una tienda local y, por primera vez en su vida, recibió un salario.

Se mudó a un departamento compartido, pero el desafío de organizar su propia vida le resultó demasiado difícil. No entendía cómo funcionaba el dinero ni cómo administrarlo. Gastaba lo que ganaba sin ordenar las finanzas ni darle prioridad a las cosas más básicas, como pagar el alquiler.

Así fue como lo expulsaron del lugar donde vivía y terminó en la calle.

Su antigua familia inglesa lo había ayudado cuando regresó al país, pero en estas circunstancias, pensó, no era adecuado volver a contactarlos. Le habían dado ese pequeño empujón inicial, explica, pero él lo había echado todo a perder.

Fuente de la imagen, Gentileza de Peter Komolafe

Sin hogar, Peter tuvo que enfrentar la vida en una de las peores circunstancias: «Ahí fue donde se forjó gran parte de mi carácter y es en parte la razón por la que soy como soy ahora de adulto».

Cada noche buscaba un sitio que fuese relativamente cálido o cómodo. «Era agotador, simplemente horrible», cuenta. Vivió de esa manera por alrededor de un mes, hasta que un desconocido le ofreció ayuda.

«Bendito sea», dice Peter. «Un buen hombre».

Le ofreció dormir en un sofá y luego a quedarse unas semanas en la casa de su madre, tiempo que Peter aprovechó para organizarse y pedir el ingreso formal a un albergue.

Tras mudarse a vivir al albergue, se puso a buscar trabajo. Fue a la oficina de empleo y en ese lugar le consiguieron dos entrevistas, una de ellas en una banco.

Peter no quería ir a esa entrevista porque se darían cuenta que estaba lleno de deudas. «No tiene ningún sentido», pensó, «es una pérdida de tiempo».

Pero en la oficina de empleo le dijeron que si no se presentaba a la entrevista de trabajo, perdería los beneficios sociales que en ese momento estaba recibiendo.

Entonces fue, sin ninguna esperanza, vestido con unos jeans y una chaqueta, ignorando la formalidad de la cita laboral.

Contra todos los pronósticos, la mujer que lo entrevistó le dijo que sería muy buen cajero. Peter no sabe por qué le causó una buena impresión. «Ella vio algo en mí que yo mismo no veía».

A partir de ese día, inició un nuevo capítulo en su vida y en el camino se dio cuenta de que tenía habilidades para explicar cómo funcionan los sistemas.

«Curiosamente, se me daba muy, muy bien explicar cosas como los intereses o cómo hacer que el dinero rinda un poco más simplemente cambiando de estrategia».


Nota original publicada en el portal de bbc.com el 12 de julio de 2026: https://www.bbc.com/mundo/articles/c39yrvjn083o?at_medium=RSS&at_campaign=rss.

#ExpresionSonoraNoticias #Sonora #Hermosillo #RedesSociales #ESN #Siguenos #NoticiasSonora #HermosilloInforma #SonoraMX #MexicoInforma #NoticiasMexico