“No he tenido ni un momento para el duelo”: Grecia Quiroz, a un año del asesinato de Carlos Manzo | Grupo Animal

Son las cinco de la tarde del martes 20 de octubre y varios soldados custodian la Casa de la Cultura de Uruapan, Michoacán. En este viejo inmueble, junto al templo de San Francisco y frente a la Alameda central, despachaba Carlos Manzo. Ahora lo hace Grecia Quiroz, su viuda. A escasos metros de aquí lo asesinaron a balazos la noche del 1 de noviembre de 2025, hace casi un año.

En la sala, un retrato de Manzo preside la conversación: sonríe con su característico sombrero. Grecia se sienta debajo y cruza las piernas. Su semblante durante la plática es serio, pero relajado. Habla del duelo que no ha podido hacer, de sus hijos y de gobernar Uruapan. También de la extorsión del crimen organizado a la ciudadanía que persiste y de la investigación del asesinato de su esposo.

Grecia toma asiento bajo el cuadro con la fotografía de su pareja. Tras los saludos iniciales, la sala se queda en silencio. Afuera, el vaivén de gente por la Casa de la Cultura se escucha como un murmullo lejano.

—Está por cumplirse un año del asesinato de tu esposo —se le plantea para empezar—. Perdiste a tu pareja y padre de tus hijos, pero también al presidente municipal y líder de un movimiento político. ¿Cómo has vivido este año?

Grecia escucha atenta y se mira las manos.

—Lo más difícil es a nivel personal —contesta tras unos segundos—. Antes de ser presidente o funcionario, Carlos era un padre de familia, mi compañero de vida. Vivimos muchas experiencias como pareja, como familia y dentro de la política. Sé lo que le costó llegar hasta donde llegó.

Ha sido un proceso muy doloroso, muy complicado. ¿De qué manera les explicas a tus hijos de dos y tres años que mataron a su papá delante de ellos? ¿De qué manera les dices que por hacer las cosas bien te pueden quitar la vida?

Como lo dije, yo tenía dos opciones al día siguiente del asesinato. Una era agarrar a mis hijos e irme muy lejos de aquí y tratar, porque jamás se va a olvidar, de estar lejos de la situación que nos tocó vivir. Sin embargo, tomé la determinación de asumir esta responsabilidad. No fue por querer estar en un cargo público, figurar o enriquecerme. Fue por la gente que, de una u otra forma, mostró que esto no podía terminar. Y creo que hice lo correcto.

—¿Has tenido tiempo de hacer el duelo o lo estás haciendo sobre la marcha?

—No, la verdad es que no —esboza una mueca, una sonrisa cansada—. La primera semana tuve la oportunidad de doblarme, de quebrarme, de llorar, de encerrarme en mi cuarto y de que nadie me viera. Pero a partir de que asumí esta responsabilidad, que fue prácticamente, si no mal recuerdo, el 5 o 6 de noviembre, no he tenido tiempo.

Asumir una presidencia municipal implica mucha responsabilidad. Las actividades son todos los días, las 24 horas, así que no hay momento para el duelo. Muchas veces no tengo la oportunidad de ver a mis hijos. Sin embargo, he tratado de ser una madre presente. No es justo para ellos que, encima de haber perdido a su papá, yo no esté presente en sus vidas.

He tratado de llevar una vida equilibrada, sin descuidarlos tanto. Mi madre, que es quien se hace cargo de ellos cuando yo no estoy, es mi sostén.

—No, no lo entienden. Carlitos, que es el más grande y el que estuvo más apegado a él, prácticamente vivió toda la campaña con su papá, porque íbamos a todos los eventos con él. Cuando ve que vamos a un evento grande, como estaba acostumbrado, piensa que va a ver a su papá ahí, entre la gente.

Emiliano, que es el más pequeño, no logra entender todavía. Sin embargo, ambos saben perfectamente quién es su papá. Ven el sombrero y lo identifican con él.

—De Carlos conocemos al alcalde, sus discursos y su manera de enfrentar públicamente a la delincuencia. ¿Qué es lo que más extrañas del Carlos que conocías en casa, fuera de los actos públicos y de las cámaras?

—Lo que más extraño es la esencia única que él tenía. Era un hombre transparente, no había máscaras con él. A Carlos lo podían ver muy disruptivo en la calle, en sus discursos, pero cuando llegaba a casa era otra persona. Se tiraba al piso a jugar con sus hijos. Cuando teníamos oportunidad, salíamos de paseo. Era una persona totalmente distinta a la que todos estaban acostumbrados a ver en la calle.

Van unos diez minutos de entrevista. El jefe de prensa de Grecia no ha precisado cuánto durará la conversación, pero probablemente no pase de 20. Es momento de preguntar por uno de los asuntos más espinosos en la actualidad del caso: el celular de Carlos Manzo.

Lee: Grecia Quiroz asegura que Harfuch le dijo que no debe entregar el celular de Carlos Manzo

El desacuerdo sobre el teléfono forma parte de una disputa más amplia por el esclarecimiento del crimen. Grecia y el Movimiento del Sombrero han exigido investigar a tres adversarios políticos de Carlos: el senador Raúl Morón Orozco, el diputado federal y exgobernador Leonel Godoy Rangel y el exalcalde de Uruapan Ignacio “Nacho” Campos Equihua, todos de Morena.

La alcaldesa sostiene su petición en señalamientos que Manzo hizo en vida. Sin embargo, el 16 de octubre, el encargado de despacho de la Fiscalía estatal, Israel Vega, informó que las diligencias no habían arrojado indicios que vincularan a los tres con el homicidio y que la principal hipótesis apuntaba a una represalia del Cártel Jalisco Nueva Generación por las acciones de seguridad del alcalde.

La Fiscalía michoacana, por su parte, reclama el dispositivo para realizar peritajes y avanzar en el esclarecimiento del asesinato. El 29 de septiembre, el vicefiscal Israel Vega advirtió que, si Grecia persistía en no entregarlo, podrían aplicarse medidas de apremio, incluido un arresto administrativo, o abrirse una investigación por obstrucción de la justicia, aunque cabe matizar que la advertencia no equivale a una imputación contra la alcaldesa.

Juan Daniel Manzo, hermano del alcalde asesinado y subsecretario de Gobernación de Michoacán, también cuestiona que el aparato siga sin ser entregado. En entrevista con Animal Político, un día después de la que se tuvo con Grecia, afirma que, aproximadamente un mes antes del crimen, Carlos le mostró en su celular capturas de pantalla y fotografías relacionadas con personas que, según le dijo, querían matarlo. “Esa información la traía en los celulares”, sostiene Juan para explicar su insistencia en que sean revisados.

Sus cuestionamientos también alcanzan la información que, a su juicio, Grecia no ha aportado sobre personas cercanas al movimiento que fueron detenidas por el caso. Aunque evita atribuirle una participación en el asesinato, sí la acusa de ocultamiento: “yo no me atrevo a decir que pudiera estar involucrada, pero sí me atrevo a decir que ha ocultado muchas cosas ciertas que han pasado”.

Grecia, por su parte, ha rechazado en reiteradas ocasiones estar obstaculizando la investigación. El 7 de octubre, durante una conferencia en la Cámara de Diputados, en Ciudad de México, aseguró que Omar García Harfuch le había dicho que no tenía que entregar el teléfono porque las autoridades federales ya contaban con la información que necesitaban.

Esa es la versión que ella atribuye al secretario de Seguridad. La controversia también tiene antecedentes en la propia Fiscalía: en junio, el entonces fiscal Carlos Torres Piña había considerado que la investigación podía continuar sin el aparato; en agosto, la institución volvió a requerirlo para su análisis pericial.

“No he tenido ni un momento para el duelo”: Grecia Quiroz, a un año del asesinato de Carlos Manzo | Grupo Animal - Ilustración 1

La disputa se desarrolla, además, en un escenario de posible competencia electoral: Torres Piña, quien encabezó la investigación al frente de la Fiscalía local, hoy es coordinador estatal de Morena y se perfila como su candidato a la gubernatura de Michoacán en 2027. Grecia Quiroz también ha expresado su intención de buscar ese cargo por la vía independiente.

—¿Cómo va la investigación del asesinato de Carlos? Se habla de las detenciones de varias personas, de autores materiales y del tema del celular…

—Mira, sí ha habido detenciones. Eso queda claro, porque ahí están y porque conozco parte de la carpeta de investigación. Pero lo que se ha venido dando de unos meses para acá ha sido un tema más político-electoral que de esclarecimiento y justicia. Por eso, una y otra vez he levantado la voz para que la Fiscalía General de la República atraiga el caso. Esa carpeta de investigación ya no debería estar aquí, en el estado de Michoacán.

—Porque creo que la institución más neutral es la Federación, y que ellos se deben hacer cargo del cierre de esta carpeta de investigación. Pero si hay algo que seguiré dejando claro, exigiendo y por lo que seguiré levantando la voz, es que la línea política no puede quedar de lado. Yo sé, por supuesto, que tuvo participación la delincuencia organizada, pero hoy en día sabemos cuántos políticos tienen pactos y vínculos con la delincuencia, y qué les costaba a ellos pedir un favor para que pudieran quitar a Carlos del camino. Es algo que voy a seguir exigiendo y sé que tarde o temprano la justicia va a llegar.

—¿Por qué la desconfianza en la Fiscalía estatal?

—Ha habido algunas, no irregularidades, sino falta de información que estoy en todo mi derecho de conocer, como víctima indirecta en el homicidio. A través de mis abogados hemos pedido toda la información. Tengo derecho a conocer toda la información de las detenciones y hasta hoy no se me ha entregado todo por completo. Entonces, para que exista esa confianza de mi parte, creo que ellos también deben transparentar todo, porque yo estoy en mi derecho de exigir que me den toda la información.

—Pero ¿entonces sí va a entregar el celular de Carlos a las autoridades? —se le insiste.

—Yo no me niego, en ningún momento lo he hecho, a colaborar con la justicia. Y ellos lo saben. Porque al principio, cuando nos mandaron llamar sin oficio, simplemente de palabra, cuando nos pidieron de favor a tu servidora, a los funcionarios, poder acudir a la Fiscalía, lo hicimos y lo seguimos haciendo. Sin embargo, lo he dejado claro: el tema del celular no es algo a lo que yo me niegue, ni lo voy a hacer, pero sí creo que debe ser en la Federación, y ante un juez federal.

Quiroz concluye la respuesta sobre el teléfono sin precisar una fecha. La conversación vuelve entonces a los días posteriores al asesinato.

—¿Cómo decidiste asumir el mando que dejó Carlos? ¿Cómo te lo propusieron? ¿Lo pensaste o ya lo tenías claro?

—Prácticamente, cuando estuvimos en el panteón, al día siguiente del asesinato de Carlos, los compañeros que iniciaron el movimiento, entre ellos el diputado Carlos Alejandro Tafolla, tuvimos una reunión. Los recibí en mi casa y me hicieron la propuesta.

De hecho, ya traían el documento para presentar en el Congreso del Estado, nada más para que yo lo firmara. Y me dijeron: “es que no hay otra opción.

Si hay alguien que conocía el movimiento, todos los movimientos que Carlos hacía dentro de la política, dentro del Movimiento Independiente del Sombrero, eres tú. Y creemos que no hay otra persona mejor que tú”.

Entonces, después de que cada uno expusiera sus puntos de vista, les dije: “pues adelante, vamos a trabajar. Pero necesito que no me dejen sola.

Necesitamos hacer un buen trabajo, un buen equipo, porque a lo que nos vamos a enfrentar no es nada fácil”.

—Además de perder a tu pareja, ¿cómo fue perder al líder del Movimiento del Sombrero?

—Con Carlos todos nos sentíamos protegidos. Siempre pensamos que estando junto a él no nos iba a pasar nada.

Y perder a esa persona que sientes que te cobija, que te cubre, que si te pasa algo va a ir al frente para defenderte, y quedarte así… Se siente uno como huérfano. Y te lo digo, no como su pareja o como madre de sus hijos, sino como su compañera de lucha.

Porque así iniciamos, como compañeros de lucha. Nuestra relación de casi diez años juntos se fue dando en el camino.

Pero siempre pensé, incluso después de que éramos pareja, primero como su compañera de lucha antes de pensar como mujer. Siempre le decía: “Carlos, mira esto, puede pasar esto, fíjate bien en esto, en lo otro”.

Hasta nos costaba separar las cosas de pareja de las del trabajo. Porque a veces yo opinaba y él a lo mejor me contestaba como su pareja, cuando yo no se lo estaba diciendo como su pareja, sino como una compañera más de trabajo.

Pero creo que siempre coincidimos en que era por un propósito.

Continuar el proyecto de Carlos también implicaba responder al problema que marcó su gobierno: la inseguridad. De acuerdo con las bases municipales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre enero y septiembre de 2026 Uruapan acumuló 98 registros de homicidio doloso y 60 de extorsión, aunque de esta última cifra el universo de casos no denunciados puede ser mucho mayor.

Los soldados que custodian el inmueble son parte de la presencia federal que Quiroz pidió mantener después del asesinato. Afuera, entre los comercios de la ciudad, las respuestas sobre lo que ha cambiado tienen matices. Durante un recorrido nocturno previo a la entrevista, varios propietarios de locales de comida reconocieron una disminución de los cobros de policías y agentes de Tránsito. Pero señalaron que la extorsión del crimen organizado continúa y que, además, va al alza. La conversación con Grecia pasa entonces de la decisión de asumir el gobierno a los resultados que puede ofrecer.

—Carlos pidió ayuda al gobierno federal para enfrentar a la delincuencia. Cuando vine hace un año, la gente tenía muchas esperanzas en que continuaras ese combate. ¿Cómo estás llevando la seguridad en Uruapan?

—Cuando tuve la oportunidad de visitar a la presidenta de México, uno de los compromisos fue que la seguridad (federal) iba a estar de manera permanente en Uruapan. Y sí, hubo un despliegue del Ejército y de la Guardia Nacional que hasta hoy puedo decir que siguen aquí. Cuando surgen operativos o hay algo relevante en el municipio, están coordinadas la Policía Municipal, el Estado y la Federación para combatir los temas que tienen que ver con la seguridad. Entonces, en ese tema, hasta hoy puedo decir que se ha cumplido.

“No he tenido ni un momento para el duelo”: Grecia Quiroz, a un año del asesinato de Carlos Manzo | Grupo Animal - Ilustración 2

—Es un tema en el que nosotros no hemos quitado el dedo del renglón. Como presidenta municipal, cuando he tenido la oportunidad de participar, porque no siempre me invitan, en las mesas de trabajo de seguridad, cuando estamos los tres órdenes de gobierno, es un tema que he sacado a relucir. Son los propios ciudadanos los que se quejan, los que dicen que la extorsión sigue y que hay algo que se debe hacer. Y vamos a decirlo con claridad: lo que me compete como presidenta es la seguridad pública del municipio, el tema de proximidad y hacer los operativos que corresponden al municipio. Y lo hemos hecho.

Lee: Ofrecen recompensa por jefe de escoltas de Carlos Manzo; estaría relacionado con el homicidio del exalcalde

(…) Desde que Carlos era diputado federal, siempre anduvo detrás de los elementos. Los exhibía públicamente cuando detenían a los ciudadanos por cualquier cosa. A su llegada como presidente municipal, la primera reunión que tuvo fue con los elementos de la Policía Municipal. Fueron los primeros a los que les leyó la cartilla. Les dijo que aquí no se iba a robar, no se iba a extorsionar, no iba a haber abuso de autoridad y que no los quería encapuchados. Que ellos, como policías, tenían que presentar su rostro a la ciudadanía para generar confianza.

—¿Cómo ves el Plan Michoacán que lanzó el gobierno federal a los pocos días del asesinato de Carlos? ¿Ha traído resultados?

—Yo te voy a decir lo que he escuchado de la ciudadanía y de los empresarios sobre el Plan Michoacán. Y ellos son los que dicen que ese plan simplemente fue una manera de apagar o calmar un poquito las aguas de lo que acababa de suceder con la muerte de Carlos. No han visto avances.

Ya han pasado 20 minutos cuando el encargado de prensa interviene cordialmente para pedir que vayamos terminando: la alcaldesa debe continuar con su agenda de la tarde. Quedan unas últimas preguntas en la agenda. Antes de despedirnos, la conversación vuelve a Carlos, a los momentos en familia y a cómo cambió la vida de Grecia desde que ocupa su lugar.

—Cuando estábamos con los niños, él se olvidaba de todo —vuelve a sonreír tímidamente—. Eran los únicos momentos en los que yo veía que bloqueaba su cabeza de la política y se dedicaba cien por ciento a ellos. Cuando los niños dormían o se iban con mi mamá o con su mamá, por supuesto que hablábamos de temas políticos.

—¿Él te expresaba alguna preocupación sobre el tema de la seguridad? ¿Alguna vez le dijiste que te preocupaba que pudiera pasarle algo?

—Claro que en mí siempre existió esa gran preocupación de que algo le fuera a pasar, sobre todo porque él salía en las madrugadas. Literalmente, yo no dormía hasta que él regresaba.

Siempre estaba preocupada de que algo le fuera a pasar en el cerro, en los recorridos que hacía. A veces estábamos comiendo o haciendo alguna otra actividad familiar y se activaba un código rojo aquí en el municipio.

Entonces, dejaba lo que estaba haciendo, se ponía su chaleco, le hablaba inmediatamente a los compañeros de la policía que lo acompañaban y salía. En menos de cinco minutos ya estaba en la calle haciendo operativos.

Por supuesto que siempre le cuestioné eso. En algún momento le dije: “¿Qué va a pasar si algo te sucede a ti?

¿Qué va a pasar con nuestros hijos? Tú dices que quieres verlos crecer.

Tú dices que te gustaría llevarlos a la escuela, que te gustaría ver a Carlitos siendo un político”. Porque él se veía reflejado en Carlitos.

El niño más pequeño todavía estaba muy chiquito, pero al más grande siempre le vio esa chispa. Él se veía en él.

Y cuando yo lo cuestionaba sobre nuestros hijos, se quedaba sin palabras.

—Tú le cuestionabas esas decisiones y, sin embargo, aquí te tenemos, ocupando su puesto. Supongo que ahora entiendes mejor lo que hacía Carlos.

—Sí, lo entiendo perfectamente ahora que me toca estar aquí. Porque ahora quien toma ese lugar que tenía yo es mi mamá, que a cada rato me dice que me cuide.

—Ahora tú eres quien lleva escoltas cuidándote. ¿Cómo llevas eso?

—Me ha costado mucho. Hoy no puedo salir a la calle, ni siquiera a la tienda de la esquina, sin ir acompañada.

Y no de una sola persona, sino de por lo menos 20. Por supuesto que extraño llevar a mis hijos libremente a la escuela.

Nos cambió totalmente la vida a todos, a mis hijos y a mí, porque ellos también están prácticamente cuidados las 24 horas. Y eso se convierte en una invasión a tu privacidad.

No tienes una vida común y corriente. Al principio me costó bastante.

Porque la manera en que veníamos compartiendo los ideales con Carlos, y que él mismo lo decía, era que estaba en contra de los políticos que siempre estaban cuidados, que utilizaban camionetas blindadas. Y eso me costó mucho, porque yo decía: “¿Cómo voy a hacer, ahora, algo de lo que él tanto señaló?”.

Evité por muchos meses que la gente me viera, precisamente por ese tema. No quería incomodar a la ciudadanía.

No quería que sintieran que yo sí merecía esa seguridad y ellos no. Hoy puedo decir que los mismos ciudadanos lo decían y lo dicen: que no era para menos lo que sucedió y que está bien justificado que yo tenga que estar cuidada, que mis hijos tengan que estar cuidados.

Crédito de imagen: Uruapan no volvió a ser la misma desde el homicidio de su alcalde Carlos Manzo. Foto: Manu Ureste


Nota original publicada en el portal de grupoanimal.mx el 26 de octubre de 2026: https://grupoanimal.mx/estados/grecia-quiroz-carlos-manzo-duelo-asesinato-un-ano.

#ExpresionSonoraNoticias #Sonora #Hermosillo #RedesSociales #ESN #Siguenos #NoticiasSonora #HermosilloInforma #SonoraMX #MexicoInforma #NoticiasMexico