"Lula tiene un panorama ahora muy difícil", explica nuestro corresponsal en Sao Paulo, Joan Royo. "Para Lula, lo verdaderamente difícil empieza ahora porque tras las elecciones legislativas del 4 de octubre se formó una mayoría muy conservadora en el Congreso Nacional. Lula tendrá que gobernar con ella.
Hay una mayoría de la derecha, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. La izquierda es minoritaria en los dos casos.
El Partido Liberal, que es el de Bolsonaro, tiene el mayor número de parlamentarios. Entonces, la derecha incluso tiene mayorías suficientes para abrir un proceso de impeachment o incluso modificar la Constitución.
Lula tendrá que hacer equilibrios muy complejos en las negociaciones para poder sacar adelante su agenda legislativa", subraya nuestro corresponsal.
La campaña presidencial mostró hasta qué punto Brasil sigue dividido. Poco conocido cuando su padre lo ungió como heredero, Flávio Bolsonaro se presentó como una versión más moderada que el expresidente ultraderechista. Trató de seducir con promesas de cambio a conservadores y a votantes menos ideologizados, hartos de la inseguridad y el costo de vida.
Para dar vuelta el resultado de la primera vuelta, Lula multiplicó en la recta final las medidas populares. Aumentó las partidas de Bolsa Familia, su programa social estrella destinado a las familias más pobres. También impulsó la aprobación de una reforma constitucional que otorga a millones de trabajadores brasileños un día adicional de descanso semanal.
¿Qué recurso podría tener Lula en esta situación para asegurar la gobernanza? "Yo creo que dará más protagonismo a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, que no olvidemos que es una figura de centroderecha, que fue su rival en las elecciones presidenciales de 2006 y que, desde hace cuatro años, los dos están juntos", sosteine Royo.
"Los dos se unieron para formar ese frente democrático contra la extrema derecha. Y bueno, Alckmin tiene cierto tránsito entre los partidos de la derecha que puede ayudar. Otra de las claves, que ya señaló Lula en su discurso de la victoria, será aumentar la participación popular, dar más voz a las calles, quizá confrontar al Congreso con movilizaciones como las de estos días, que han sido masivas, las mayores de la izquierda en muchos años. Pero sí será complicado y habrá que confiar en esa capacidad de Lula como político muy pragmático, que siempre ha sido un hábil negociador, para sacar este escenario hostil adelante", concluye.
Lula enarboló la bandera de la soberanía, acusando a Donald Trump de querer entrometerse en la votación, y en la campaña acusó a Meta de interferencia a favor de su rival.
Tras el balotaje, el mandatario dijo que los votantes vencieron "la intromisión" desde el extranjero de las plataformas digitales, y prometió regularlas. Meta, dueña de Facebook, WhatsApp e Instagram, niega las acusaciones pero reconoció errores como la desactivación de anuncios de la campaña de Lula por motivos técnicos.
Aunque el desempleo está en su nivel más bajo y la inflación relativamente contenida, a los círculos empresariales les inquieta el estado de las finanzas públicas.
Crédito de imagen: Una mujer sostiene una bandera con la imagen del presidente Luiz Inácio Lula da Silva frente a la iglesia del Señor do Bonfim, en Salvador (Brasil), el 25 de octubre de 2026, durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. AFP – ANTONELLO VENERI
Nota original publicada en el portal de rfi.fr el 26 de octubre de 2026: https://www.rfi.fr/es/am%C3%A9ricas/20261026-lula-el-reto-de-gobernar-un-pa%C3%ADs-dividido-con-mayor%C3%ADas-de-derecha-en-senado-y-c%C3%A1mara.
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