La gober, la juez y el exgober

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(06 DE JUNIO, 2022) Por J. Jesús Esquivel.

La gober, la juez y el exgober

Washington – ¡Se logró! Otro exgobernador priista está en la cárcel por peculado, corrupción y delincuencia organizada. César Horacio Duarte Jáquez, exgobernador de Chihuahua, amigo y socio de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, Manlio Fabio Beltrones y Miguel Ángel Osorio Chong -entre otro sinnúmero de políticos innombrables- fue entregado a las autoridades federales mexicanas en extradición de Estados Unidos.

Es gordo el expediente de delitos en Chihuahua de Duarte Jáquez y el que se tiene a nivel federal. En la entidad que gobernó le achacan el saqueo de varios miles de millones de pesos en contubernio con el sexenio de Peña Nieto y la bendición de Videgaray. El ahora político priista caído en desgracia siguió fielmente el catecismo rateril de otra figura emblemática de su partido y de la corrupción en México, Carlos Hank González, que pontificaba: ‘un político pobre es un pobre político’.

La extradición a México de Duarte Jáquez autorizada desde el 8 de noviembre de 2021 por la juez federal de Florida, Lauren Louis, es clave para deshilar una trama de corrupción y malversación de fondos del erario para actos político electorales a favor del PRI en varios estados de la República que podría derivar en procesos judiciales -si hay voluntad en Palacio Nacional de hacer justicia para el pueblo- en contra de Peña Nieto, Videgaray, Osorio Chong, Beltrones y con potencial de involucrar hasta a la actual gobernadora del estado de Chihuahua, la panista Maru Campos.

Metafóricamente, Duarte Jáquez es una lata de gusanos políticos de la peor calaña que, al destaparla, pudre hasta a los más sacrosantos y conservadores que se persignan a diario en la catedral de Chihuahua y de otros estados. Vale más ser agnóstico, ateo y jodido como los Hijos del Averno; con la bendición de El Chamuco, claro.

Duarte Jáquez ya está guardado en un Cefereso en Chihuahua esperando su proceso por los delitos que se le imputan, lo cual no es garantía de nada. No hay que perder de vista las marrullerías de las que todavía el exgobernador priista puede echar mano para librarse de la ley. El de él no sería un primer caso así en el país en donde no se toca ni con el pétalo de una rosa a los expresidentes ni a exgobernadores rateros.

Myriam Hernández Acosta es la presidenta del Tribunal Superior Judicial de Chihuahua. A ella y a Otilia Flores Anguiano, en 2014,

Duarte Jáquez las hizo juezas. Estas dos magistradas, a quienes en su estado apodan las ‘oxigenadoras’, testificaron a favor y en pro de la inocencia de su padrino ante la Corte Federal del Distrito Sur de Florida, donde se procesó la petición de extradición del exgobernador priista.

El 12 de noviembre de 2021, cuatro días después de autorizada la extradición de Duarte Jáquez a México, el gobierno de Campos forzó la renuncia del magistrado Héctor Hernández Villalobos como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua, para colocar en el puesto a Hernández Acosta, la oxigenadora elegida por el exmandatario.

A la gobernadora Campos se le menciona como integrante de la nómina de entregas de cohecho que hacía Duarte Jáquez durante su gobierno. Hay luces amarillas encendidas por todo Chihuahua. Se teme que la juez Hernández desestime los robos al erario de quien la bautizó como magistrada y considere que todo es una cacería de brujas con trasfondo político. En el asunto existe un conflicto de interés sin lugar a dudas. De que Duarte Jáquez robó todo lo que pudo de las arcas del estado, no queda duda. Tiene ranchos, casas, hoteles y su familia -empezando por su esposa, sus hijos, sus hermanas, hermanos, cuñados y sobrinos- son dueños de una diversidad de mansiones en la ciudad de El Paso, Texas.

Este tecleador, por escrito y con videograbaciones, documentó en la revista Proceso las fachadas y ubicación de esas mansiones al otro lado de Ciudad Juárez. Además, en colaboración con el diario estadunidense, The New York Times, este peón de la tecla publicó el 21 de diciembre de 2017 en la primera plana de ese rotativo gringo, los pormenores del desvío de 650 millones de pesos para financiar campañas electorales del PRI con los fondos que habían sido destinados a programas de educación del estado. Todo con la venia de Peña Nieto, Videgaray y de Beltrones. Al escándalo se le conoce como “La Operación Zafiro”.

La Fiscalía General de la República (FGR) que acostumbra a condonar los pecados a cambio de una sarta de mentiras bajo el criterio de oportunidad, puede atraer el caso de Duarte Jáquez si las oxigenadoras de Chihuahua abogan por la inocencia de su padrino, como lo hicieron ante la juez Louis. Pero, como decía Cantinflas, “ahí está el detalle” y si Alejandro Gertz Manero no se pone las pilas, raudo y eficaz como se caracteriza, es muy probable que Duarte Jáquez como Peña Nieto, termine viviendo en un fraccionamiento de súper lujo en el extranjero y sus compinches por igual. Y mejor le paro, que ya me pasé de líneas.

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Tomado de https://elchamuco.com.mx/