Honduras: Diez años después del asesinato de Berta Cáceres, la verdad y la justicia avanzan lentamente.

Honduras: Diez años después del asesinato de Berta Cáceres, la verdad y la justicia avanzan lentamente.

Tomado de https://www.rfi.fr/

El 1 de marzo, cientos de campesinos y campesinas Lencas en Honduras conmemoraron la vida de la ambientalista Berta Cáceres, quien fue asesinada en 2016 en su hogar mientras luchaba contra la concesión de los ríos en su territorio. RFI se trasladó a La Esperanza, la ciudad más alta del país, para participar en estas conmemoraciones, que estuvieron marcadas por los hallazgos de una investigación de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la red que financió el crimen. Nuestra corresponsal, Celia Pousset, tuvo la oportunidad de entrevistar a Berta Zúñiga Cáceres, una de las hijas de Berta y actual coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

En las montañas de La Paz, con el aroma a pino y copal, la voz de Berta Cáceres sigue viva. Incluso los jóvenes que no la conocieron son conscientes de su legado en el territorio Lenca. Un ejemplo es Teo, de 24 años, quien expresó: «Berta para mí es una mujer luchadora. Antes no sabíamos lo que significaba defender los bosques y los ríos. Berta defendió un río en mi comunidad, donde querían construir una represa. Gracias a su impulso, luchamos y ahora el río es libre; todos pueden bañarse, pescar y disfrutar de un entorno hermoso».

Diez años después, ocho personas han sido encarceladas, entre ellas David Castillo, el exgerente de DESA, la empresa que se opuso a Berta Cáceres. Sin embargo, los propietarios del conglomerado industrial aún no han sido acusados. Berta Zúñiga, hija de la defensora, señala la red de corrupción que financió a los sicarios. «Se ha identificado a miembros de la familia Atala Zablah como quienes controlaban todo lo relacionado con DESA (la administradora del proyecto de represa Agua Zarca), así como varios delitos financieros. Al rastrear los fondos, se ha descubierto que provienen de bancos y fondos de desarrollo que financiaron el asesinato de mi madre», explicó.

El FMO, un banco de desarrollo de los Países Bajos, ha sido denunciado formalmente por el COPINH por su implicación en estos hechos, al igual que el Banco Centroamericano de Integración Económica.

A pesar del dolor, la conmemoración no es un ritual de muerte, sino un homenaje a la vida y la resistencia, como recuerda Berta Zúñiga. «Hace diez años enterramos su cuerpo, pero se ha convertido en una semilla que ha dado frutos y se multiplica en diferentes territorios. Nos conectamos con el sol, levantamos nuestras manos, nuestra fuerza y nuestro movimiento rebelde, revolucionario y guerrero», afirmó.

En la última década, 103 defensores de la tierra han sido asesinados en Honduras.

Tomado de https://www.rfi.fr/