Fernando Alba vuelve a Argentina con una retrospectiva de su obra

Fernando Alba vuelve a Argentina con una retrospectiva de su obra

Tomado de https://www.jornada.com.mx/

▲ El pintor Fernando Alba presentará en la Galería Zero618, en Buenos Aires, 50 piezas en las que destacan el mito prehispánico, el ganado africano y la gráfica expandida. n Fotos María Luisa Severiano y cortesía del artistaFoto María Luisa Severiano y cortesía del artista

Fabiola Palapa Quijas

Periódico La Jornada
Martes 23 de junio de 2026, p. 9

El grabador, pintor, arquitecto e historiador Fernando Alba, cuya obra va del grabado al relieve, del relieve a la escultura, presentará el 3 de julio una retrospectiva de su obra en la Galería Zero618, en Buenos Aires, conformada por 50 piezas, en las que sobresalen el mito prehispánico, el ganado africano y la gráfica expandida.

Con la muestra Fernando Alba: Ochenta años de gráfica, el artista regresa a Argentina, donde tuvo su segunda exposición individual en 1986, la cual se montó con el apoyo de sus amigos argentinos que habían estado exiliados en México.

El también docente en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos compartió a La Jornada que siempre le ha interesado el grabado, pero ubica sus inicios en 1962. Fue en la Preparatoria de San Ildefonso donde conoció a Manuel Iturbide, “un maestrazo” de la generación de 1907 de San Carlos, quien trabajó de grabador de billetes. “Él fue el primer grabador que conocí. Tuvo su momento dorado en los años 20 en México, ya como maestro de grabado”, recordó Alba.

Además mencionó que en su juventud el primer encargo de una obra que tuvo fueron unas tarjetas de Navidad que su tía le pidió, lo que considera el comienzo de su labor de grabador.

En entrevista, comentó que su padre no consideraba las artes plásticas “una actividad seria” y le pidió estudiar otra carrera, por lo que escogió arquitectura, en la que encontró a “otros artistas”, por ejemplo al acuarelista Vicente Mendiola y a Pedro Medina, El Charro, autor de murales en una iglesia ubicada en la calle Obrero Mundial. También se acercó a las reuniones organizadas por Pilar de Zubiaurre, viuda del crítico Juan de la Encina. “Esta señora era una cosa inaudita. Había sido anfitriona de los intelectuales de la Generación del 98 en España. Recibió a Manuel de Falla, era amiga de García Lorca”. Para agradecerle su amabilidad en las sesiones, Alba le hizo un linograbado a Juan de la Encina, quien ya había fallecido, y se publicó en la revista del seminario de Historia de la escuela de arquitectura.

Una figura clave en su incursión en el grabado –indicó– fue Elvira Gascón, refugiada española, muralista e ilustradora del Fondo de Cultura Económica y del suplemento México en la Cultura de Fernando Benítez. “Ella me recibió con enorme afecto y yo dije: de aquí ya no me muevo. Con ella aprendí todas las técnicas inimaginables: agua fuerte, mezclas de acrílico y óleo, esmalte sobre cobre a fuego. Yo soy hechura de Elvira Gascón”. Estuvo cerca de ella durante tres décadas.

Para la retrospectiva Ochenta años de gráfica Alba dejó fuera su etapa de aprendizaje con Gascón y se concentró en tres momentos. El primero es mitología prehispánica. A mediados de los 80, tras el hallazgo de la Coyolxauhqui, muchos artistas se enfocaron “en la representación del mundo mágico prehispánico”. Él hizo obra de gran formato y ganó bienales nacionales. Con ese trabajo fue a Noruega en 1992 para el quinto centenario del “descubrimiento de América”.

El segundo apartado o momento que se incluye está relacionado con África y el toro como emblema. Comentó que su esposa trabajó para Naciones Unidas en Kenia y él se fue con ella. Vivió dos años en África a principios de los años 90. Dio clases de grabado en Kenia y en la Universidad Makerere de Uganda. “El arte mexicano les interesaba mucho allá. Conocen muy bien a Posada y a los muralistas”. De esta etapa recordó que organizó intercambios, llevó gráfica mexicana a Kenia y Uganda y trajo arte africano a México.

“Representante del arte africano”

En África encontró que el ganado es “la mayor riqueza” en el medio rural y que hay muchos rituales alrededor de su movimiento, así que empezó a ilustrar esas ceremonias.

“Mis amigos artistas ya me decían: ‘tú representas el arte africano igual que nosotros. Cuando tengamos exposiciones te vamos a invitar como artista africano’.”

Alba viajó con un tórculo pequeño que cabía en un coche y renovó los talleres para los jóvenes africanos. De esa etapa nació el toro como símbolo, que luego trabajó “en un envolvente de mitología universal”: Zeus transformado en astado para seducir a Europa y cornúpetas mexicanos. “El toro es un animal maravilloso, pero por alguna razón todas las culturas que han conocido a los toros los han convertido en símbolos de fuerza masculina”, expresó.

La tercera etapa de la exposición es la actual, que llama Gráfica expandida. “En estos momentos no se trata de si eres pintor, escultor o grabador, porque ahora se mezclan todas las técnicas. Todo se vale”, explicó.

A Alba le apasionó llevar la gráfica a lo tridimensional, con una condición: que toda obra tridimensional “debe también poder ser impresa de manera bidimensional”. Así hace esculto-grabados, piezas montadas sobre aglomerados de madera que también producen impresiones en papel. “Todo esto forma parte de la corriente artística que se llama el posmodernismo, que es en la que vivimos y que se puede definir como todo se vale”.

Comentó que con sus alumnos de la Facultad de Artes ya aplicaba estos ejercicios: trabajar a partir de maquetas, con cartones que se ensamblan. “Ver esto como un juego es una maravilla. Es divertido trabajar”.

En cuanto a su interés en la mitología, el artista y arquitecto compartió que le apasiona que tantas culturas hayan hecho figuras antropomorfas de los animales, como los egipcios.

La exposición Fernando Alba: Ochenta años de gráfica permanecerá abierta al público hasta finales de este mes en la Galería Zero618. Con esta muestra el artista vuelve a Buenos Aires 40 años después de su primera exhibición internacional “para seguir jugando, porque todo se vale”.

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