En medio de la creciente tensión militar en Oriente Medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su agenda política interna con visitas a Kentucky y Ohio. Su objetivo es fortalecer las alianzas dentro del Partido Republicano, presionar a sus adversarios internos y consolidar el apoyo de cara a las elecciones legislativas de noviembre, que determinarán el control del Congreso estadounidense.
Por Luciana Rosa, corresponsal de RFI en Nueva York
Este viaje se produce un día después de dos elecciones clave en el sur del país: una elección especial en Georgia y las primarias en Mississippi. Los resultados son considerados un primer indicador del panorama político antes de las elecciones nacionales que renovarán todos los escaños de la Cámara de Representantes y parte del Senado.
En Georgia, los resultados ofrecieron señales mixtas para el presidente. La elección especial buscaba llenar la vacante dejada por la republicana Marjorie Taylor Greene, quien renunció a su cargo a principios de año tras una ruptura política con Trump.
El candidato respaldado por el presidente, el exfiscal republicano Clay Fuller, logró avanzar a la siguiente fase, pero no obtuvo la mayoría necesaria para ganar en la primera vuelta. Ahora se enfrentará al demócrata Shawn Harris, un general retirado, en una segunda vuelta programada para el 7 de abril.
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La contienda incluyó 14 candidatos, de los cuales nueve eran republicanos, lo que fragmentó el voto conservador. Sin embargo, los analistas políticos consideran que el resultado representa un revés parcial para Trump, ya que su apoyo no fue suficiente para asegurar una victoria inmediata.
La elección cobró mayor relevancia debido a la ruptura entre Trump y Greene, quien había sido una de las figuras más influyentes del ala conservadora del partido. Su relación se deterioró cuando Greene comenzó a criticar públicamente las decisiones del gobierno, incluida la postura de Trump respecto a Irán.
Greene también presionó a la Casa Blanca para que divulgara todos los documentos relacionados con el caso Jeffrey Epstein y tuvo conflictos con el gobierno durante las negociaciones presupuestarias sobre subsidios de salud. La tensión entre ambos aumentó con el tiempo, culminando en intercambios de críticas públicas. Greene renunció a su cargo en enero para evitar una disputa interna que podría profundizar las divisiones en el partido.
Un panorama más predecible en Mississippi
En Mississippi, la situación fue más predecible. La senadora republicana Cindy Hyde-Smith confirmó su posición como favorita en las primarias y será la candidata del partido en su intento de reelección en noviembre. Se enfrentará al demócrata Scott Colom en la contienda por el Senado. Este resultado refuerza la estabilidad republicana en un estado tradicionalmente conservador. No obstante, la contienda en Georgia recibió más atención a nivel nacional, ya que representaba una prueba directa de la influencia política de Trump dentro del Partido Republicano.
Mientras los resultados electorales aún resuenan, Trump decidió llevar otra disputa interna al ámbito electoral. Este miércoles, el presidente participará en un evento en Hebron, Kentucky, un bastión electoral del representante republicano Thomas Massie, quien ha estado en el Congreso durante siete mandatos.
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