El alma de Buena Vista Social Club llega a México: la mítica historia se convierte en musical

Hablar de Buena Vista Social Club es hacerlo de una revolución musical que se gestó mucho antes de la revolución social en Cuba. Representar la vida de figuras como Compay Segundo, Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Rubén González y Eliades Ochoa, entre otros, no es un trabajo sencillo. Va más allá de leer un libreto, hay que conocer un poco más de aquello que los rodeaba, lo que los hacía tomar un instrumento y crear música, lo que pasaba en sus vidas fuera del club ubicado en el barrio de Buena Vista 31 núm. 4610, entre las calles 46 y 48, Marianao, el municipio de La Habana.

Y es justo esa misión en la que se sumieron Héctor Sandarti y Zark, los dos actores que interpretan a Compay Segundo –en su etapa madura y en su momento joven, respectivamente– en Buena Vista Social Club, el musical, la puesta en escena que estrena el 12 de noviembre en el Teatro de los Insurgentes.

Estábamos llegando al teatro y dije: ‘quiero hablar con Sandarti y presentarme con él porque vamos a compartir a Compay y hay que hablar y conocer e inspirarnos de su historia. Y sin duda coincidimos en que es una historia de mucha inspiración que nos ha enriquecido artística y humanamente también”, compartió Zark en entrevista con Excélsior.“Zark es de los actores que se clavan, que estudian, que investigan.

Me empezó a mandar videos de Compay de entrevistas que hizo y eso obviamente me provocó dos cosas: primero, conocer más al personaje que vamos a interpretar y, segundo, enamorarme de Compay. Es el amigo que todos quisiéramos tener en nuestra vida, un tipo divertido, dicharachero, positivo, coqueto, bueno para el chupe”, señaló Sandarti.

Para ambos actores, Compay no sólo se limita al músico que Cuba conoció en la década de los 40, 50 y 60, ni el que regresó en los 90 a grabar el disco que catapultó la historia al mundo, Compay es un hombre que les ha dejado valiosas enseñanzas de vida… y han sido las palabras del originario de Siboney, Cuba, las que más los ha marcado.

Me enseña esa madurez y crecimiento de la vida. Y él habla mucho sobre las flores que te da la vida y que hay que disfrutarlas cuando llegan, porque después ni el perfume les queda.

No solamente lo decimos en la obra, sino que él, literalmente, decía eso, y entonces como que dices: ‘llegan esas flores y hay que disfrutarlas en cada momento’”, dijo Zark.“Sí hay mucho material que nos demuestra cómo fueron los últimos años de Compay Segundo, y eso obviamente te ayuda mucho, no solamente a formar el personaje, sino te da lecciones de vida.

Compay para mí es un tipo que tendríamos que haberle aprendido mucho de su forma de ver la vida, de su resiliencia, de su positivismo, de su forma, de su habilidad de adaptarse”, agregó Sandarti entre risas.

El alma de Buena Vista Social Club llega a México: la mítica historia se convierte en musical - Ilustración 1

La novia del filinEsta puesta en escena –la cual viene directamente de Broadway donde ha sido un éxito– no puede no tener presente a una de las figuras más representativas del Buena Vista Social Club y una de las más longevas de la música de Cuba. De la misma forma que Compay Segundo, Omara Portuondo también está representada en dos momentos de su vida: su juventud en manos de Mariana Dávila y en su etapa madura, de la que la encargada es Analy.

“Yo creo que había que documentarse, no solamente conocer su música, había que estudiarla, aunque no la representamos de una manera en imitación, pero sí tienes que conocer al mujerón que es, cómo representa la cultura cubana, cómo ella permaneció fiel a sus principios, fiel a su cultura y no se fue.

Y por muchos años que pasen, tú puedes pensar que creo que en lo personal es la lección de vida que me queda. Que puedes pensar que la historia ya pasó para ti, que las oportunidades no van a volver, pero cuando vuelven, en el caso de Omara, a los 65 años, dices ¡no juegues!”, explicó Analy.“Omara es mucha inspiración.

Evidentemente es una artista increíble que a su edad sigue recibiendo nominaciones a los Grammy. Pero en lo personal, tener la oportunidad de no nada más estar estudiando a Omara, sino a Analy, que me toca representar como esta versión joven, pues es un es mucha inspiración y es como también tener ejemplos a seguir como artista, como mujer, de historias valientes, de historias muy humanas y amorosas, entonces pues es una fortuna muy grande, la verdad, una gran oportunidad”, agregó Dávila.

Juan de Marcos, el culpable de todoBuena Vista Social Club, el musical no sólo navega la historia de los músicos que comenzaron en el local de La Habana, esta historia también llega a la década de los 90 cuando una grabación que hizo Juan de Marcos González y Ry Cooder con músicos cubanos tradicionales, resultó en uno de los discos más emblemáticos de la música cubana.

Que a este proyecto lo hayan bautizado como Buena Vista Social Club no fue una ocurrencia. El Guajiro Mirabal, Eliades Ochoa, Omara, Compay, Puntilla Licea, Ibrahim Ferrer y Rubén González fueron algunos de los músicos que trabajaron con De Marcos y Cooder, los mismos que comenzaron la revolución musical 50 años antes en el club de La Habana y que en 1997 lanzaron el disco que los colocó en las listas de popularidad mundial.

Como dice por ahí Juan de Marcos en los textos, la mitad es verdad y es la realidad y la otra se parece nada más a la realidad, pero el descubrir los personajes que son, entrañablemente humanos, eso fue el descubrimiento más fuerte que hemos tenido, y hablo por todos nosotros, porque la sensibilidad justamente de estos seres humanos profundamente artistas nos conmueve y nos llena de orgullo representar.

Así que nunca sabes cuándo va a llamar a la puerta un Juan de Marcos… una oportunidad”, compartió Lenny Zundel, quien da vida al pianista Rubén González en la puesta en escena.Raíces que se conectanSaheem Ali, un director de teatro originario de Nairobi, Kenia, es el encargado de darle vida a la historia, pero todo tiene un por qué. Ali tuvo tres experiencias que lo motivaron a adentrarse más en el mundo de Buena Vista Social Club.

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La primera se la dio su papá, quien era piloto, cuando le regaló el disco que se lanzó en 1997; él tenía 16 años y lo escuchaba todo el tiempo.

“Me obsesioné con ese disco; lo escuchaba una y otra vez y me aprendí todas las canciones de memoria, no entendía lo que decían, pero me quedé con la música, me cautivó por completo. La segunda experiencia ocurrió cuando me mudé a Estados Unidos, después de mis estudios quise aprovechar la oportunidad para viajar por Latinoamérica; ya había estado en Europa y en Oriente Medio con mi padre, pero no conocía Latinoamérica. Así que, al llegar a la treintena, empecé a viajar solo a un país distinto cada mes. Un año fui a México, otro a Cuba; y, durante mi viaje a Cuba, volví a escuchar esa música, pero esta vez en plena calle.

“Me preguntaba: ‘¿De dónde viene esa música?’. Y descubrí que en Cuba, la música está viva en las calles como en ningún otro lugar. Miras hacia un lado y escuchas la clave; miras hacia otro y suena Chan Chan”, compartió Saheem con Excélsior.

Su gusto por Buena Vista Social Club dio futro. Los productores lo invitaron a participar en el proyecto; Orin Wolf es el productor y Marco Ramírez, el guionista.

Les dije: ‘¿Saben qué? No soy cubano, no soy latinoamericano, soy africano’. Pero, gracias a aquel álbum que escuché a los 16 años y a mi viaje a Cuba, sentí que podía involucrarme y, a modo de invitado, contar esta historia”, dijo.Y no es de extrañar que Saheem tuviera esa conexión con Cuba y sus sonidos. La cultura cubana se formó a partir de la mezcla de las raíces aborígenes, españolas, africanas y, posteriormente, la influencia franco-haitiana. De ahí su diversidad y lo rico de sus sonidos.

“Es esa esencia afrocubana; son los tambores, esos ritmos… Me resultó muy familiar. Lo mismo me pasó cuando estuve en Cuba. Tenemos una canción, Bruca Maniguá, que incluye una sección de tambores batá, donde el personaje conecta con sus raíces; en mi caso, es mi parte africana la que conecta con eso.

“Es increíble, porque a pesar de que Kenia y Cuba están tan lejos, a la vez están conectadas. Todo converge. El arte logra eso; el arte nos une. Por eso amo el arte y por eso amo el teatro”.

Para saberBuena Vista Social Club, el musical estrena el 12 de noviembre en el Teatro Insurgentes de la Ciudad de México.Funciones de miércoles a domingo.28 artistas en escena.Son dos horas y 10 minutos de función con intermedio.La temporada concluye el 1 de febrero de 2027.Está ambientado en La Habana, Cuba, y abarca desde la década de 1950 hasta la de 1990.En Broadway se estrenó el 19 de marzo de 2025En la entrega de los Premios Tony 2025, el musical se llevó cinco galardones.


Nota original publicada en el portal de excelsior.com.mx el 8 de noviembre de 2026: https://www.excelsior.com.mx/espectaculos/alma-buena-vista-social-club-llega-mexico-mitica-historia-convierte-musical.

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