El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, moderó su discurso el 26 de enero en relación con la tensa situación en Minnesota, afirmando que no desea que haya «heridos o muertos» durante las protestas, aunque instó a poner fin «a la resistencia y al caos».
Con información de AFP y entrevistas de Carlos Pizarro
Después de la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis en un lapso de menos de tres semanas, Trump anunció en su plataforma Truth Social que había mantenido una conversación telefónica con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, prometiendo un diálogo constructivo.
«La llamada fue muy positiva y parece que estamos en la misma sintonía», comentó Trump sobre su conversación con el gobernador. Además, el presidente reveló que enviará a Tom Homan, su «zar» de inmigración, a Minnesota para que le informe directamente sobre la situación en el estado.
Homan, un veterano del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se reunirá el martes con el alcalde Frey, explicó Trump. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que el presidente no quiere ver a personas «heridas o muertas en las calles de Estados Unidos», al tiempo que busca que se detenga «la resistencia y el caos» en la ciudad.
Retiro de agentes
«Estamos exigiendo al alcalde de Mineápolis, al gobernador y a todos los líderes que la violencia que debe cesar es la que está siendo provocada por el Estado y la migración. Cuando la gente observa la violencia, exigimos acciones concretas de nuestros líderes contra la violencia perpetuada por el Gobierno federal. Deben entender que no pueden salir de aquí para replicar la misma violencia en otros estados y ciudades», declaró Erika Zurawski, cofundadora del Comité de Acción de Derechos para Inmigrantes de Minnesota, en una entrevista con RFI.
El alcalde Frey anunció el lunes que «algunos agentes federales» se retirarán de Mineápolis este martes. «Continuaré presionando para que los demás involucrados en esta operación también se vayan», escribió. Frey también mencionó que había hablado con Trump y que ambos coincidieron en que la situación actual no puede continuar.
Según informes de medios estadounidenses, el jefe de la policía fronteriza, Gregory Bovino, abandonará Mineápolis, aunque el Gobierno desmintió estas afirmaciones. La portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, aclaró en X que Bovino «no ha sido relevado de sus funciones».
Descontento en el Partido Republicano
Los asesinatos en Mineápolis han generado un fuerte rechazo dentro del Partido Republicano y han fracturado las alianzas independientes que Trump había cultivado para las elecciones de medio término.
«Sí existe esta posible ruptura. Las acciones del presidente Trump son extremadamente polarizantes. Lo que está ocurriendo aquí es que la coalición política que llevó a Trump a ganar la última elección se está fragmentando por múltiples frentes. Además, el Partido Republicano en el Congreso está completamente inactivo, sin hacer nada en términos legislativos», explicó a RFI el politólogo de la Universidad de Houston, Jeronimo Cortina.
La lucha contra la inmigración ilegal fue una de las promesas centrales de la campaña de Trump, pero las encuestas indican un creciente descontento público con la forma en que se está llevando a cabo esta política. Según una encuesta reciente de Reuters Ipsos, solo el 39% de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump en materia de inmigración, mientras que el 53% la desaprueba.
Tomado de https://www.rfi.fr/



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