La noche del 1 de junio de 2019, Andy Ruiz Jr. ganó mucho más que una pelea. Ganó una fortuna, tres cinturones mundiales y un lugar en la historia que parecía reservado para alguien más.
Anthony Joshua había llegado al Madison Square Garden como campeón invicto, estrella global y favorito abrumador. Ruiz, en cambio, había entrado a la pelea con apenas cinco semanas de preparación después de convertirse en el reemplazo de última hora de Jarrell Miller. Era, para muchos, un rival de emergencia. Terminó siendo el hombre que derribó cuatro veces al británico y lo detuvo en el séptimo round para convertirse en el primer campeón mundial de peso pesado de ascendencia mexicana.
Aquella noche cambió su vida. También cambió su cuenta bancaria. Ruiz ganó alrededor de 7 millones de dólares por el combate que lo convirtió en campeón, una cantidad extraordinaria para un peleador que hasta entonces había construido su carrera con bolsas mucho más modestas. Seis meses después llegó la revancha en Arabia Saudita, convertida en un negocio todavía mayor. Ruiz recibió una bolsa cercana a los 13 millones de dólares, según estimaciones de la época.
En menos de medio año, el hombre que había llegado a Nueva York como un sustituto tenía una fortuna, una mansión, autos de lujo, fama mundial y los tres cinturones que durante años había perseguido.
Parecía haberlo conseguido todo. El problema fue que también comenzó a comportarse como si ya no necesitara conseguir nada. Ruiz lo reconoció después.
Entre junio y diciembre de 2019, mientras Joshua se preparaba para recuperar sus títulos, Ruiz disfrutó de la vida que había imaginado durante años. Fiestas, autos, celebraciones y una mansión en California formaron parte de una transformación que fue mucho más allá del ring. Incluso llegó a presumir una colección de automóviles de lujo y una nueva propiedad.
Su vida cambió como su cuerpoPara la revancha, Ruiz subió a la báscula con 283.7 libras, unos 128.7 kilogramos, más de 15 libras por encima del peso que había registrado en su histórica victoria sobre Joshua.
Joshua hizo exactamente lo contrario. Llegó más ligero, boxeó desde la distancia y recuperó los cinturones mediante una decisión unánime.
Después de la derrota, Ruiz no buscó demasiadas excusas.
Dijo que había pasado tres meses de fiesta y que no había tomado la revancha con la seriedad necesaria. Admitió que había comido demasiado, que había ganado demasiado peso y que no había escuchado a su equipo.
El campeón que había sorprendido al mundo seis meses antes había desaparecido antes de volver a entrar al ring.El dinero llegó antes que la madurez
La historia de Ruiz no es la de un boxeador que perdió porque no tenía talento. Es, quizá, más incómoda.
Tenía talento de sobra. Tenía velocidad de manos poco común para un peso pesado, una mandíbula capaz de soportar castigo y la capacidad de convertir una pelea contra uno de los mejores de su generación en una pesadilla. Joshua no fue víctima de un golpe de suerte. Ruiz lo derribó cuatro veces y aprovechó sus virtudes para convertirse en campeón.
Lo que no tenía era la experiencia para administrar todo lo que llegó después.
La vida de excesos de Andy RuizEn cuestión de meses pasó de ser un peleador que ganaba bolsas relativamente pequeñas a cobrar millones de dólares. De ser prácticamente desconocido fuera del boxeo a tener una exposición mundial. De perseguir una oportunidad a tener que defender tres cinturones.
Y mientras el dinero crecía, también lo hizo la distracción. Su padre llegó incluso a cuestionar públicamente algunos de sus gastos y su afición por los autos de lujo. Ruiz compró vehículos como Rolls-Royce, Lamborghini y Mercedes mientras su imagen pública se transformaba de peleador improbable a celebridad.
Una fiesta de cumpleaños en su mansión de Los Ángeles, celebrada pocos meses después de convertirse en campeón, se convirtió en otro episodio de la nueva vida de Ruiz. Las imágenes de aquel festejo circularon ampliamente mientras él se preparaba para defender los cinturones que había conseguido contra todo pronóstico.

La fiesta, sin embargo, no fue lo que terminó quitándole los campeonatos.
Ruiz había comenzado a vivir como campeón antes de demostrar que podía mantenerse como campeón.
De campeón mundial a dos años de silencioDespués de perder ante Joshua, Ruiz volvió a ganar. Derrotó a Chris Arreola y a Luis Ortiz antes de empatar con Jarrell Miller en agosto de 2024. Pero nunca volvió a producir una actuación que se acercara a aquella noche de junio de 2019.
Entonces llegó el silencio.
Más de dos años sin una pelea.
El tiempo, además, no fue amable con su cuerpo. Durante este periodo Ruiz llegó a acercarse a las 300 libras, mientras atravesaba una etapa que él mismo ha descrito como particularmente oscura. Ahora asegura haber recuperado disciplina y motivación, con el regreso de Manny Robles a su esquina, el entrenador que estuvo con él durante la noche de su mayor triunfo.
El cambio físico es evidente.
Ruiz llegó al pesaje previo a su regreso con 254.3 libras, su menor registro en aproximadamente ocho años y unas 43 libras menos que su máximo reciente. Del otro lado estará Damian Knyba, un polaco de 6 pies 7 pulgadas que llegará con marca de 17-1 y 11 nocauts.
Pero la báscula solamente puede contar una parte de la historia.
A los 36 años, Ruiz pelea por todo lo que perdió
La última oportunidad para volver a ser alguienRuiz enfrentará a Knyba este viernes 4 de septiembre en el Prudential Center de Newark, Nueva Jersey, en su primera pelea desde agosto de 2024. El combate será además su estreno bajo la promoción de Eddie Hearn y Matchroom Boxing, empresa con la que firmó un contrato multianual en julio.
El objetivo declarado es regresar a la pelea por los campeonatos mundiales.
El objetivo económico también resulta evidente.
Ruiz ya conoció el dinero que produce estar en la cima. Ya sabe cuánto vale su nombre cuando vuelve a ser protagonista. Y todavía existe una pelea que aparece como una especie de fantasma en su carrera: una tercera confrontación con Joshua.
Para llegar hasta ahí tendrá que demostrar primero que todavía pertenece a la élite.
Ruiz vuelve, entonces, por algo más complicado que un triunfo.
¿Dónde ver Andy Ruiz vs. Damian KnybaLa pelea entre Andy Ruiz Jr. y Damian Knyba se realizará este viernes 4 de septiembre en el Prudential Center de Newark, Nueva Jersey. La cartelera comenzará a las 4:30 p.m. del centro de Méxicoy el combate estelar está programado para aproximadamente las 8:45 p.m.
En México y Latinoamérica, la pelea podrá seguirse por ESPN y Disney+, mientras que DAZN tendrá la transmisión internacional.
Nota original publicada en el portal de excelsior.com.mx el 3 de septiembre de 2026: https://www.excelsior.com.mx/deportes/andy-ruiz-regreso-donde-ver.
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