En su discurso de presentación, el presidente del Comité Nobel, Anders Olsson, se refirió certeramente a un concepto fundamental para valorar y disfrutar la obra de Anne Carson y no interpretarla desatinadamente como “difícil”, “culturalista” o “extremadamente clasicista”. Además, es un concepto establecido por ella misma: lo que llama la “visión estereoscópica” que le permite estar en varias realidades temporales y culturales al mismo tiempo, fundamentalmente la clásica y la contemporánea.
Esta idea ya existe desde hace mucho en nuestra cultura, tanto en el pensamiento moderno (está, por ejemplo, en los trabajos de Aby Warburg sobre el Renacimiento) como en el antiguo (casi cualquier oda de Píndaro es un buen ejemplo) y que se resume en la certeza de que, en el arte, y sobre todo en la poesía, todo ocurre simultáneamente: lo que son históricos y a veces sucesivos son los vehículos, las formas, los géneros, los gustos.
En Carson, como bien sabemos, esto permite hacer empates interesantísimos y novedosos como Esquilo con Gordon Matta-Clark, Helena de Troya con Norma Jeane Baker (y su doble Marylin), Simónides con Celan o Tucídides con Virginia Wolf. Y también le permite hacer trasvases entre distintas épocas, como se ve en muchas de sus obras.
Me interesa comentar, no para justificar que le hayan dado el premio, algo evidentemente innecesario, sino para celebrarlo, una vertiente de su obra de la que no se ha hablado mucho, y que a mí me parece fresca y atractiva: el trasvase de los textos antiguos a soportes más cercanos a los lectores actuales. Es una parte básica de su trabajo, creo yo, porque el juego, la ironía y una cierta levedad son fundamentales para entenderla: si buscan en Carson a una adusta clasicista, no la van a encontrar.
Es una filóloga, sí, pero creadora, como Calímaco y los poetas alejandrinos, y por tanto, interesada en los odres nuevos para lo antiguo, curiosa y abierta.
Creo que esto se ve muy bien en un cómic y un libro de recortes publicados los dos en 2021: Euripides, The Troyan women, a comic, en colaboración con la dibujante Rosanna Bruno, y H of H Playbook, traducidos ambos por Jeannette Clariond en Vaso Roto en 2022 y 2023 respectivamente, en ediciones que reproducen exactamente el diseño de las originales, con los títulos de Eurípides. Las mujeres troyanas, un cómic y H de H Playbook.
Los cómics de cultura clásica no son nuevos: se encuentran precedentes desde principios del siglo pasado y son célebres las historietas de Roy Thomas para Marvel con los dibujantes Sepúlveda y Tocchini, que narran la Ilíada y la Odisea completas. Carson eligió tragedias, que ella misma traduce: Las troyanas y el Heracles de Eurípides, obras que de entrada no parecen muy aptas para estos formatos, pero que resultan muy adecuadas.
Hay en el propio concepto una ruptura de las expectativas muy interesante. Reproduzco un par de páginas (levemente recortadas) de Eurípides.
Las mujeres troyanas, un cómic, poniendo antes el pasaje de la tragedia original de Eurípides en mi traducción favorita, la bella versión en alejandrinos de Manuel Fernández Galiano:
Cuando estén navegando desde Ilión a sus tierras,Zeus enviará lluvias y granizo abundantecon tenebrosos soplos de viento y aun me diceque me va a dar el fuego del rayo por que yoa los Aqueos hiera quemando sus navíos.Y tú, por tu parte, haz que resuene el Egeocon tonante oleaje de agua atorbellinaday se llenen de muertos los cóncavos replieguesde Eubea y así aprendan en adelante a honrarmis templos y también a otras divinidades.
Así se hará; discursos largos no necesitatal favor; turbaré toda la mar egea;las riberas de Míconos, los delios arrecifes,los altos cafereos recibirán con Lemnosy Esciros mil despojos de hombres muertos allí.Sube, pues, al Olimpo, recibe de las manospaternas el relámpago y espera hasta que a todavela naveguen ya los bajeles argivos.
Se podría escribir un artículo de teoría de la traducción con las palabras de Atenea y Poseidón y lo que Carson hace con ellas, que va desde la casi estricta literalidad a la equivalencia dinámica.
Los personajes, que en la versión de Carson se vuelven más ácidos e irónicos que en Eurípides, pues el género antiguo tenía una serie de convenciones que desde nuestra posición pueden contestarse, pero en la Antigüedad no, tienen en los dibujos de Bruno una equivalencia muy lograda: Atenea es un traje vacío con máscara de mochuelo; Hécuba, una perra; Helena, una zorra extremadamente elegante; el coro de las troyanas, un rebaño de perras y vacas; el heraldo Taltibio, un cuervo de mal agüero.
En el libro de recortes, una de las obras menos comprendidos de Carson, el punto de partida también es Eurípides, pero la realización es muy diferente.
Aquí Carson no colabora con otro artista, como hacía con Bruno en la historieta, sino que el scrapook, hecho con retazos, dibujos inconclusos, manchas del uso cotidiano y textos pegados, vuelve íntimo y personal lo que en la Antigüedad era público y multitudinario: la tragedia de Heracles, que al volver de sus trabajos descubre que su familia ha sido maltratada y acorralada en Tebas; lo peor es que, tras liberar la ciudad, enloquece y asesina a su propia mujer, Mégara, y a sus hijos.
El eje del Heracles de Eurípides, también una obra maestra poco valorada, es la pérdida de la juventud y la razón; el del libro de Carson, la pérdida de la libertad. Y su reinterpretación es más radical que en el cómic, pues no sigue tan de cerca el desarrollo de la obra original.
De hecho, Carson reescribe partes enteras, sobre todo de los coros, en lenguaje y contexto totalmente contemporáneos. Muestro un solo ejemplo, el coro que sigue al cuarto episodio (versos 822 en adelante), donde intervienen Iris y Locura, que en el original es un diálogo cantado entre el coro de ancianos y Anfitrión, y Carson convierte en este extraordinario coro posmoderno:
La narración de la locura y asesinato de su familia por parte de Heracles corresponde en Eurípides a un mensajero; en Carson, al coro, lo cual lo hace más expresivo. Aquí y allá hay referencias aisladas al informe del mensajero, pero el conjunto es radicalmente nuevo, e incluye una cita de Kiefer, una presunta frase de un grupo militar y un ciclo de lavadora.
A quienes hemos leído las traducciones del griego de Carson hechas con las palabras del manual de instrucciones de un microondas, el salto no nos sorprende por la forma, pero sí por el contexto: un libro de recortes, un cuaderno personal en el que los héroes trágicos parecen transitar despojados totalmente del espacio natural que les ha dado la tradición.
Carson se divierte y nos divierte; desacraliza y nos hace pensar en cómo cambian los textos y los significados antiguos si los ponemos en un vehículo ajeno; en cómo lo que en los albores de la literatura griega estuvo grabado en una estela funeraria con un bajorrelieve ha venido a dar a un cómic. A estas alturas, ya hay pocas cosas que a Carson le falte hacer con la tradición. Tal vez el guion de un videojuego de tema clásico. Ojalá no tarde. ~
Crédito de imagen: Texto: Anne Carson / Dibujos: Rosanna Bruno / Traducción: Jeannete Clariond / ® Vaso Roto. Reproducido con autorización de la editorial.
Nota original publicada en el portal de letraslibres.com el 9 de octubre de 2026: https://letraslibres.com/literatura/del-bajorrelieve-al-comic-la-vision-estereoscopica-de-anne-carson/09/10/2026/.
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