De un proyecto a una red: 10 años de Aula del Futuro del ICAT

El sentido de Aula del Futuro ha sido claro: promover la innovación educativa a partir de la reflexión sobre la práctica docente, el uso razonado de las TIC y la construcción de ambientes de aprendizaje más activos, flexibles y colaborativos, afirmó Gustavo de la Cruz Martínez, integrante del grupo Espacios y Sistemas Educativos para la Educación del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT).

En el Seminario “De un proyecto a una red: 10 años de Aula del Futuro”, su también miembro fundador dijo que en su primera década deja una enseñanza central: la innovación educativa no se decreta ni se reduce a la tecnología, sino que se acompaña, se conversa, se evalúa y se reconstruye con los docentes.

Su futuro radica en seguir construyendo comunidades docentes capaces de reflexionar sobre su práctica, apropiarse críticamente de la tecnología y diseñar experiencias de aprendizajes más colaborativas y significativas. Este porvenir no se sostiene solo en la historia, la infraestructura o las experiencias acumuladas en la última década, sino en la incorporación de nuevos investigadores que enriquecen el proyecto aportando nuevos enfoques, metodologías y temas”.

Hemos explorado temáticas como inteligencia artificial, realidad virtual y realidad aumentada, por ejemplo. También ha jugado un rol importante el estudiantado que ha “habitado” el espacio de Aula del Futuro en el ICAT. Ellos han sido participantes activos en su construcción diseñando prototipos, desarrollando recursos, explorando tecnologías y apropiándose de una filosofía basada en la colaboración, la experimentación y la reflexión, mencionó.

De la Cruz Martínez recordó que Aula del Futuro parte de preguntas iniciales, como el problema educativo que queremos resolver. “Hemos invitado a docentes a reflexionar en torno al tipo de interacción que se quiere promover, qué papel deben asumir el alumnado y, a partir de ahí, modificar nuestra propia práctica docente”.

Más que una innovación basada en la novedad tecnológica, el Aula propone un proceso de reflexión que invita a pensar nuevas dinámicas, favorecer el trabajo colaborativo, enriquecer los procesos de búsqueda y organización de información, socializar los resultados y así promover una participación más activa del estudiantado. De acuerdo con la comunidad que la habita, cada aula tendrá sus propias características.

El modelo propone repensar las clases como un proceso donde los alumnos buscan y organizan información, la transforman y resignifican, discuten con otros, construyen acuerdos y elaboran respuestas comunes que se socializan en la comunidad. Fuera del ICAT se ha trabajado con planteles de bachillerato y licenciatura, institutos y espacios como la Biblioteca Central, e incluso externos, como la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) de Santiago de Chile.

Hoy, 22 integrantes conforman la Red de Aulas del Futuro, donde se ha promovido que los docentes se reconozcan como diseñadores de experiencias de aprendizaje y cada vez más difunden sus resultados entre pares. No se trata sólo de usar herramientas nuevas, sino

preguntarse qué vale la pena cambiar, por qué cambiarlo, cómo hacerlo viable y cómo valorar sus efectos en el estudiantado.

En el Seminario, Gustavo de la Cruz Martínez, concluyó que en este proyecto, la innovación educativa no aparece como un evento aislado, sino como una práctica reflexiva sostenida. “La colaboración continua con los docentes es el elemento más relevante”.

Al compartir experiencias como colaboradores de la mencionada Red, María Eugenia Bautista Bazán docente del plantel 7 de la ENP, dijo que de este proyecto se han desprendido cursos y talleres. Ahora se puede enriquecer con la inteligencia artificial generativa; la

infraestructura que nos ayudan a conformar en los planteles se puede aprovechar esa nueva línea.

Gerardo García Luna, académico de la Facultad de Artes y Diseño, mencionó que el Aula fue un “faro que en mares turbulentos” –como la pandemia–, nos guió y ayudó a generar metodologías y “a sabernos capaces de innovar”, o a convertir docentes en diseñadores. “Me sumo a la felicitación al ICAT, larga vida al Aula que contribuye de manera eficiente a transformar y actualizar la educación en todos los niveles”.

Finalmente, Juan Oscar Martínez Barajas, de la UTEM, recordó que Aula del Futuro ha sido un elemento transformador y significativo en términos de la forma y lógica en la que se desarrolla la docencia. En el caso de la institución chilena, se han habilitado y rehabilitado espacios “a partir de mi experiencia adquirida en diferentes actividades académicas y luego de mi pasantía en la UNAM”, entre otros aspectos.


Nota original publicada en el portal de gaceta.unam.mx el 3 de julio de 2026: https://www.gaceta.unam.mx/de-un-proyecto-a-una-red-10-anos-de-aula-del-futuro-del-icat/.

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