Cruje el Maximato

El abogado y político Porfirio Díaz, izando la bandera de la “No Reelección”, tomó las armas dos veces. En el Plan de la Noria (1871), contra la reelección del presidente Benito Juárez, y en el Plan de Tuxtepec (1876), contra la del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. La primera vez fracasó, en la segunda llegó al poder y promovió una reforma constitucional que prohibía la reelección presidencial en períodos sucesivos (dos cuatrienios seguidos).

Por eso, en 1880, al terminar sus primeros cuatro años en la presidencia, no podía buscar la reelección sino hasta 1884. Inventó entonces una manera de seguir en el poder, tras el trono.

Logró que llegara a la presidencia Manuel González, un prestigiado general, subordinado y compadre suyo. El presidente González impulsó el desarrollo ferroviario y telegráfico, fundó la Escuela Militar de Medicina, impuso el sistema métrico decimal y reanudó las relaciones con Inglaterra.

Avances que, tal vez, inquietaron a Díaz. En todo caso, no defendió a González de las acusaciones de corrupción en sus obras.

Lo obligó a retirarse al terminar su cuatrienio, y apoyar la reelección de Díaz en 1884, como habían convenido.

El poder tras el trono volvió con Plutarco Elías Calles. Después del asesinato del presidente reelecto Álvaro Obregón en 1928, Calles no buscó la presidencia. Se declaró Jefe Máximo de la Revolución, y encargó la presidencia a Emilio Portes Gil (1928-1930), Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), Abelardo L. Rodríguez (1932-1934) y Lázaro Cárdenas (1934-1940).

Calles intervenía descaradamente por encima de los presidentes, hasta que se le pasó la mano con Cárdenas, que en 1936 ordenó su arresto y expulsión del país, a Los Ángeles. Así acabó por segunda vez el poder tras el trono.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, sin declararse Jefe Máximo de la Cuarta Transformación, fundó un maximato. El 5 de julio de 2021, tres años y meses antes del fin de su mandato, destapó a Claudia Sheinbaum como posible sucesora.

Fue sorprendente. En los tiempos del PRI, el presidente retrasaba el destape hasta donde fuese posible. Otra novedad: Sheinbaum sería la primera presidenta de México. También fue novedoso que la acompañara en toda su campaña presidencial hasta que tomó posesión. Dejó claro que sería una presidenta tutelada.

Ella no parecía incómoda, más bien contenta y agradecida de haber llegado tan lejos. Se lo debía a él, y lo seguía con lealtad.

Pero el liderazgo del Jefe Máximo había empezado a declinar cuando usó su poder de manera inexplicable: ordenó liberar al narco Ovidio Guzmán, en vez de celebrar su captura el 17 de octubre de 2019.

Para Omar García Harfuch, nombrado dos semanas antes Secretario de Seguridad de la Ciudad de México, soltar a un narco mostró lo que implicaba la política de “abrazos, no balazos”. Y la abandonó, sin decirlo.

Esa divergencia no anunciada con López Obrador fue refrendada por la presidenta, que nombró a García Harfuch Secretario de Seguridad Federal.

El 21 de agosto de 2026, Rocha trató de volver a su cargo; y, de inmediato, la presidenta dijo que era un acto imprudente y que su gobierno no protegería a nadie acusado de vínculos con el narcotráfico. Rocha pidió licencia indefinida.


Nota original publicada en el portal de letraslibres.com el 28 de septiembre de 2026: https://letraslibres.com/politica/cruje-el-maximato/28/09/2026/.

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