RFI: El traspaso de poder entre Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella tuvo lugar el 7 de agosto. Unos días antes, surgieron múltiples cuestionamientos y denuncias de corrupción contra el mandatario saliente hechos por miembros de su gobierno y allegados. Este tipo de cuestionamientos, sin embargo, comenzaron desde el principio: el financiamiento mismo de la campaña de Petro es objeto de investigación. ¿Qué nos puede decir sobre el fenómeno de la corrupción durante el gobierno Petro?
En Colombia la problemática de la corrupción sigue siendo muy grave. Es algo que durante años el país ha intentado enfrentar a través de normas, instituciones e iniciativas, pero que, de acuerdo con indicadores nacionales e internacionales, pareciera no ceder. Tiene un costo muy alto, no solamente en lo económico, sino también por su impacto en las garantías de derechos humanos y en la calidad de vida de muchos sectores del país.
En ese contexto, el gobierno que terminó el periodo del presidente Gustavo Petro enfrentó, lastimosamente, muchos escándalos de corrupción, varios de ellos relacionados con personas cercanas al propio presidente, incluso miembros de su familia. Esto se hizo más evidente en las últimas semanas de su gobierno. Hubo muchos cuestionamientos por la influencia de personas que, sin ocupar cargos públicos, tenían capacidad de influir, al parecer, en contratos y recursos públicos. Además, se observó un cierre de gobierno en el que se registró un incremento no normal, no típico, del gasto público a pocos días del final de la administración.
RFI: Evocando las denuncias de corrupción que conciernen al expresidente Petro y a su círculo más cercano, el periodista colombiano Sebastián Nohra publicó el siguiente Tuit en X: "El hijo, la ex, la de turno, la amiga del César, la mano derecha, la ex mano derecha, el ministro del Interior, el gerente de la campaña, el ministro de Hacienda, su ficha en Antioquia, su ficha en La Guajira y un largo etcétera. Todo su círculo, untado de corrupción".
Recordemos efectivamente que su hijo, Nicolás Petro, está siendo investigado. De hecho, la semana pasada, la fiscal que estuvo encargada de ese caso durante dos años denunció presiones por parte de la Fiscal general.
Sobre este caso en particular, ¿en qué están las investigaciones?
Nicolás Petro ha participado en política y ha ocupado cargos de elección popular en la región donde reside. Antes de que el presidente Petro llegara al poder, durante la campaña y, de hecho, incluso antes del comienzo formal de la campaña, Nicolás Petro habría recibido recursos provenientes de fuentes cuestionadas para, al parecer, apoyar la actividad política y la campaña presidencial. Sin embargo, se le investiga porque presuntamente se habría quedado con esos recursos, es decir, no los habría aportado a la campaña sino utilizado para beneficio propio.
Parte de la investigación busca establecer en qué se habría materializado ese beneficio. Se ha señalado que, en un periodo muy corto, transformó significativamente su estilo de vida, con gastos considerados excesivos y ostentosos. Actualmente está siendo investigado por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y también por celebración indebida de contratos, como se denomina en Colombia a ciertas irregularidades en la contratación pública vinculadas a los cargos que había ejercido.
Parte de la historia es que este caso comenzó con una manifestación de colaboración con la justicia por parte de Nicolás Petro, pero rápidamente intervino en el escenario el entonces presidente Gustavo Petro y el hijo cambió su versión y dejó su voluntad de colaborar con la justicia. Desde entonces llevamos cerca de dos años, casi tres, en este proceso de investigación.
RFI: Los colombianos también han visto que había al menos dos jóvenes mujeres que tenían acceso fácil al presidente. Incluso a una de ellas la presentó en un Consejo de Ministros. Otra se tomó fotografías en la Casa de Nariño y las publicó en redes sociales. Esto también genera interrogantes. ¿Se trata de asuntos de la esfera privada del presidente o han tenido también una dimensión pública?
Eso forma parte de unas dinámicas de tolerancia frente a hechos que creemos pueden considerarse indebidos y que están muy cerca de lo que podría constituir corrupción. Eso tendrán que determinarlo finalmente las autoridades.
Pero este patrón de personas cercanas al presidente de la República, con mucho poder e influencia, moviéndose cómodamente por distintas entidades del gobierno sin ocupar cargos públicos, apareció en varios casos. No solamente en los más recientes de las hermanas Guerrero, quienes, al parecer, tenían la posibilidad de influir en contratos y recursos de distintas entidades del Estado. Incluso se ha señalado que cobraban una coima o un porcentaje por ayudar a gestionar contratos.
RFI: Hace unos días, el gobierno de Abelardo de la Espriella presentó un informe denominado Libro de la Verdad, que resume casos de presunta corrupción o, en todo caso, irregularidades que el Gobierno ha puesto a disposición de la justicia. Se trata de un documento de 135 páginas que menciona numerosos problemas en la gestión de los recursos públicos, además de algunos casos concretos de corrupción. ¿Han encontrado ustedes en Transparencia por Colombia información nueva o valiosa en ese documento, o son datos que ya conocían?
En la gran mayoría de las situaciones mencionadas en ese libro existe información que ya era pública. Algunos casos específicos han sido objeto de seguimiento y monitoreo por parte de Transparencia por Colombia.
En realidad, no diría que haya mucha información nueva. Además, varios de esos casos no necesariamente estarían relacionados de manera automática con conductas delictivas. Algunas situaciones podrían estar más vinculadas con ineficiencias, falta de experiencia administrativa o insuficiente conocimiento técnico por parte de quienes tomaban decisiones públicas.
Lo que sí nos parece interesante es que se vuelvan a poner sobre la mesa escenarios y conductas que pueden favorecer no solamente una mala administración, sino eventualmente hechos de corrupción.
El documento menciona casos como el de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y situaciones relacionadas con la utilización de recursos de regalías provenientes de los sectores de petróleo, gas y minería. Son hechos que ya eran conocidos, pero la expectativa es que, a partir de lo presentado por el gobierno de Abelardo de la Espriella, las autoridades competentes puedan profundizar las investigaciones y, sobre todo, que el nuevo gobierno adopte prácticas diferentes a aquellas por las cuales critica a su antecesor.
RFI: Por último, el desenfreno en la firma de contratos. Parece que hubo miles de millones de pesos comprometidos en contratos firmados durante los últimos días del gobierno. ¿Esto es normal, corriente o también resulta atípico?
Es una situación que nos ha sorprendido bastante. Hubo un patrón muy evidente: desde el día siguiente a la elección del nuevo presidente de la República hasta la entrega oficial del poder, en un periodo bastante corto, se produjo un aumento inusitado de la ejecución de recursos públicos y de la contratación.
Estamos hablando de montos muy significativos, incluidos recursos destinados, por ejemplo, a la contratación de personal bajo modalidades flexibles que garantizaban su permanencia incluso después de la llegada del nuevo gobierno, en algunos casos hasta diciembre de este año.
Esto reaviva preocupaciones relacionadas con el clientelismo y los riesgos de manipulación política dentro del servicio civil. Las alertas fueron encendidas por periodistas, organizaciones de la sociedad civil como la nuestra y organismos de control.
Lo que hoy se conoce oficialmente, según entidades como la Contraloría General de la República, es que sí hubo un incremento significativo del gasto respecto de periodos comparables en años anteriores, superior al 20 % e incluso más.
Eso resulta crítico. Tradicionalmente, la práctica de la gestión pública en Colombia había sido dejar muchos de esos proyectos en pausa para que el nuevo gobierno pudiera revisarlos. Eso no ocurrió. El gasto se disparó y ahora corresponde a la nueva administración revisar el estado de esos compromisos y su impacto sobre las finanzas públicas, en un momento en que el país enfrenta una crisis fiscal muy evidente.
RFI: La corrupción no es nueva en Colombia y muchos ciudadanos ya conocían los casos de corrupción que afectaban a este gobierno. Sin embargo, desde julio y agosto parece haber surgido la impresión de que el fenómeno era mucho más grave y generalizado de lo que se pensaba, y que no se limitaba a unos pocos casos anecdóticos. ¿Comparte usted esa percepción o cree que esta corrupción se sitúa en la línea de lo ocurrido en gobiernos anteriores?
Hay elementos de corrupción que evidentemente no son nuevos. Son situaciones que nos hubiera gustado que el gobierno Petro abordara de manera mucho más directa. Durante la campaña de 2022 se generaron expectativas muy altas. Incluso hubo ciertos cambios en indicadores que transmitían confianza respecto de una posible transformación. Pero ese cambio no llegó.
Las prácticas se mantuvieron y, en algunos casos, podrían incluso haberse agravado. Nuestra percepción, basada en información procedente de investigaciones periodísticas, organismos de control y otros trabajos de seguimiento, es que la situación no mejoró y posiblemente empeoró.
Digo "posiblemente" porque todavía estamos consolidando información más precisa que permita hacer una afirmación definitiva. Sin embargo, la sensación predominante en el país es que el gobierno de Gustavo Petro terminó con niveles de corrupción desbordados.
Sin duda, este debe volver a ser un tema prioritario para el presidente de la República, para las entidades del Estado y también para la ciudadanía, que debe exigir mayores resultados en esta materia.
Habrá que esperar lo que indiquen los datos, las encuestas y los instrumentos de medición. Pero, si me permite responder desde una perspectiva más personal, comparto esa sensación de una parte importante de la ciudadanía: la de un periodo marcado por un desborde, con poco control y poco liderazgo desde la Presidencia para enfrentar esta problemática.
Crédito de imagen: El expresidente Gustavo Petro, foto de archivo, 6 de noviembre de 2025. AP – Eraldo Peres
Nota original publicada en el portal de rfi.fr el 27 de agosto de 2026: https://www.rfi.fr/es/am%C3%A9ricas/20260827-colombia-la-sensaci%C3%B3n-es-que-el-gobierno-petro-cerr%C3%B3-con-niveles-de-corrupci%C3%B3n-desbordados.
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