La colección La Veleta, dirigida por Andrés Trapiello, llega a su número cien con el volumen ¿Eres nadie también?, que reúne una selección de poemas de Emily Dickinson traducidos por Carlos Pujol. Trapiello lanzó La Veleta en 1989, dentro de la editorial granadina Comares.
Antes, entre 1981 y 1987, había dirigido con Valentín Zapatero la editorial Trieste. En La Veleta Trapiello -que contó desde el principio con el apoyo y la complicidad de Miguel Ángel del Arco, y desde hace un tiempo también de Ana del Arco- ha publicado en prosa y en verso a los autores que le gustan.
Ha reivindicado una literatura que a veces era desconocida y otras veces un tanto desdeñada. Esta, por supuesto, es una de las grandes aportaciones del autor de El salón de pasos perdidos y acaso lo más valioso de lo que pedantemente se llama labor cultural: el activismo de las cosas que a uno le gustan, la presentación o el rescate de escritores y libros con los que acaba construyendo una poética, un poco como la araña teje su tela.
De cada título sacan quinientos ejemplares. Algunos los han reimpreso varias veces.
El mayor éxito son los Sonetos de Shakespeare, traducidos por Carlos Pujol (aunque dice Trapiello que esos poemas tampoco le entusiasman). Son ediciones cuidadas, elegantes, sobrias, hermosas.
Una persona clave en ellas ha sido el zaragozano Alfonso Meléndez, excelente diseñador y tipógrafo. Las portadas las dibuja el propio Trapiello.
Para quien piensa en paradojas, hay algunas llamativas. En primer lugar, una colección que se llama La Veleta revela un rumbo constante, vinculado a una estética personal.
En segundo lugar, Trapiello, que en literatura a menudo reniega de la vanguardia, la admira en el diseño y en la tipografía. En tercer lugar, algunos libros y autores reivindicados por el antiacadémico Trapiello ahora forman parte del canon académico y del paisaje de cualquier lector.
Otro zaragozano, el poeta, novelista y crítico Juan Marqués, es pieza fundamental de la colección. La Veleta ha publicado libros como el Cancionero de Unamuno, varios títulos de Dickinson, las memorias judiciales del propio Del Arco, obras de Juaristi o Jiménez Lozano, de Amalia Bautista o Díez-Canedo, de Paul Morand o Robert Louis Stevenson, las letras de las canciones de Rafael Berrio, antologías de haikus, traducciones del alemán, el catalán, el italiano, el francés, el ruso, el inglés.
Algunos de los versos de ¿Eres nadie también? pueden leerse como comentarios a un proyecto editorial: “No hay que querer atar la mariposa / ni trepar por la verja de los éxtasis; / permanecer en la inseguridad / es una condición de la alegría”. O: “No podía beberlo, vida mía, / hasta haberlo probado tú primero. / Aunque más fresca aún que el agua era / el pensar en la sed”.
Publicado originalmente en El Periódico de Aragón.
Nota original publicada en el portal de letraslibres.com el 19 de octubre de 2026: https://letraslibres.com/literatura/cien-libros/19/10/2026/.
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