A nadie debe extrañar el caudal de columnas publicadas sobre el caso Taddei estos días. No es para menos: se trata del primer caso de corrupción, conflicto de interés, abusos y complicidades de este sexenio y el anterior que desemboca en la renuncia de la persona involucrada y que sea de Morena, como lo es indiscutiblemente la expresidenta del INE, y no de venganzas personales o chivos expiatorios como los casos de Rosario Robles o Emilio Lozoya.
Hasta Peña Nieto metió a más priistas a la cárcel. La mata seguirá dando, seguramente.
Faltan las renuncias de todos los cómplices, beneficiarios y padrinos de Taddei, así como las investigaciones que tal vez descubran redes de contubernio más amplias de las que hemos visto hasta ahora.
Veremos si el escándalo genera consecuencias más allá de las renuncias ya consumadas y aquellas que faltan. Jorge Alcocer tiene razón: si no se limpia todo lo que tocó Taddei, el INE seguirá oliendo a lo que huele ahora.
Subsistirá el nepotismo, el amiguismo, el hostigamiento, la captura por Morena y el gobierno de Sheinbaum. Si no se encuentra un procedimiento para nombrar al nuevo presidente que obligue a escoger a alguien aceptado por todos —suponiendo que esa persona exista en México— se repetirá la historia: contratos, nombramientos, votaciones aberrantes —como la del chiste de las boletas planchadas o las trascendentes, como la sobrerrepresentación de 2024.
Me encanta la reaparición de la esperanza que nunca muere en importantes sectores de la comentocracia y de la clase política. Unos celebran el papel desempeñado por los medios para desenterrar todas las transas y excesos de Taddei y su familia, prueba de que todavía existen contrapesos. Otros advierten que Sheinbaum puede, ahora sí, actuar como estadista, o Jefa de Estado, o demócrata, y designar a un sucesor respetado, independiente y honesto, y dejar atrás la fórmula del Peje: 90% lealtad, 10% competencia. A reserva de ser desmentido por los hechos de los próximos días, ofrezco un par de reflexiones menos entusiastas.
La regla mexicana no escrita se mantiene, con las excepciones de siempre: detrás de cada “investigación” por los medios, se asoma el fuego amigo, el pitazo o la filtración. Los videos, choferes, indagaciones previas realizadas por el propio INE salieron a la luz porque alguien buscó la cabeza de Taddei.
Una persona del INE, quizás. O cualquiera que haya sido la relación entre ella y el proveedor José Alfredo Hernández Casillas, el mismo proveedor si dicha relación acabó mal.
Alguien del gobierno o de Morena que se sintió traicionado, taimado o amenazado por Taddei, o por su mentor Durazo, o un enemigo de Durazo, que ha coleccionado muchos. Cuando afloró toda la podredumbre de las cañerías, Sheinbaum hizo de necesidad virtud y sacrificó a Taddei.
En este caso, a diferencia de tantos otros, prefirió defenestrarla en lugar de defenderla.
De allí a que se vuelva Winston Churchill impera un gran trecho. Tal vez en efecto lleve a cabo una limpia en el INE, a todos los niveles.
No descarto que busque una sustituta presentable de Taddei. Hasta en una de esas, su enfado público con Durazo durante la campaña posiblemente la conduzca a negarle el fuero como diputado en la próxima legislatura, o, peor aún, desistir de nombrarlo Secretario de Gobernación al salir de Sonora.
Pero dudo que vaya a desandar todo el camino andado por su predecesor y ella misma para lograr la captura morenista definitiva del INE y del Tribunal Electoral, y así garantizar el resultado de los comicios del año entrante. No va a suceder.
La corrupción y los abusos del grupo Taddei anteceden su llegada al INE. Vienen de Sonora, y de sus vínculos con Durazo. Pero resultan sintomáticos del advenimiento de Morena: llegaron a enriquecerse, y a perpetuarse en el poder. No lo pueden evitar, como el alacrán que se le trepó a la ranita. Sin duda hay algunos en el gabinete, en Palacio, en el Congreso y hasta en los estados, que son honestos. Pero al callarse, al avalar con su silencio, se vuelven cómplices. Y que no digan que no sabían. Gracias a las diversas traiciones, los medios han recogido las pruebas que tanto le gustan a Sheinbaum. Abundan.
Nota original publicada en el portal de El Universal el 28 de octubre de 2026: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/jorge-castaneda/quien-puso-la-cabeza-de-taddei/.
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