Michelle Fuller despierta. Está recostada, amarrada y untada completamente con crema corporal blanca. No sabe dónde está. Supone que todo aquello se relaciona con los dos enmascarados que, ocultos entre la vegetación, le esperaban en la entrada de su residencia.
De traje café, delgado y bigote descompuesto, Teddy le dice “Bienvenida al cuartel general de la resistencia humana”. Michelle recién se percata de su cabeza rapada: “¿Dónde está mi pelo?”, pregunta. “Tu cabello ha sido eliminado”, le responde Teddy.
Michelle sigue desorientada. Quiere saber por qué la han rapado. “Para evitar que contactes con tu nave”, le explica Teddy. “¿Mi nave? ¿Cuál nave?”, pregunta. “Tu nave nodriza”, le responde con severidad el del traje café.
Técnicos o rudos
Bugonia (Yorgos Lánthimos, 2025), es una película que debe verse y disfrutarse.
La historia se desarrolla a partir de una cruzada para salvar al mundo —casi en solitario— que emprende Teddy Gatz (Jesse Plemons). ¿El problema que enfrenta? Una raza alienígena, los andromedanos, ha infiltrado algunos de los suyos entre directivos terrícolas para dominar al mundo. Michelle Fuller (Emma Stone), de quien Teddy sospecha, es la directora de la empresa farmacéutica Auxolith. Don (Aidan Delbis), primo menor de Teddy en condición autista, le acompaña y le apoya más como una estrategia para no desvincularse del único familiar que parece tener que como consecuencia de una decisión o de su voluntad.
Una importante motivación de Teddy está en su mamá (Alicia Silverstone) quien padece una enfermedad causada por la farmacéutica, o los andromedanos —no se termina de distinguir entre ambas—, y que le ha mantenido en cama desde tiempo atrás.
Con Bugonia, Lánthimos enlaza tres años consecutivos donde expone obras que sorprenden por los límites que supera, por lo poco común del enfoque de lo que aborda. Con esta película, además, suma cuatro colaboraciones con la actriz Emma Stone.
La música se la debemos a Jerskin Fendriz, quien ha sido la mente detrás de las bandas sonoras de, al menos, los cuatro últimos trabajos de director Lánthimos. La adaptación del guion estuvo en manos de Will Tracy, a quien también se le puede conocer por su participación en la serie “Succesion”. Le valió la nominación a los premios Óscar, BAFTA, del Sindicato de Guinistas y el Critics Choice Awards.
Para ojos muy entrenados y en salas de proyección correctas, la cinta provee de una definición muy particular, como de vieja escuela, porque fue filmada en cinta de 35 milímetros con ocho perforaciones.
El mano a mano
La cinta suele calificarse como comedia negra, esas en las que la risa brota con alguna incomodidad, porque hay pasajes donde lo cómico deriva en tragedia o violencia o en profunda reflexión. Y entre todo esto, lo que más pudiera disfrutarse se resumen en un giro final que es mejor obviar para no descomponerle la experiencia a quien no ha visto la cinta.
Centremos la atención en esto: Teddy está seguro de lo que sucede con los andromedanos. En su cabeza no hay dudas. Las intenciones de dominación de una raza extraterrestre fluyen de manera natural en su mente. Tanta es su seguridad que tortura a Michelle —luego nos enteraremos de que no solo a ella— y adiestra a su primo, Don.
Quien escucha a Teddy con distancia, no puede dar crédito de lo que escucha. Pero ¿cómo es que puede estar tan seguro de todo lo que dice?
Está atrapado en una “cámara de eco”: habla de lo mismo, con los mismos; se alimenta de información alineada con lo que ya cree y solo toma aquello que refuerza sus conclusiones. ¿Ficción? Absortos en redes sociales, el algoritmo nos deja ver solo aquello que queremos; ideologizados, solo aceptamos argumentos conformes a lo que ya creemos. De toda la trama, tal vez lo de las “cámaras de eco” resulta lo más veraz. Sobran los ejemplos cotidianos donde parece más importante expresar que entender, hablar sin escuchar; hacer, por coyuntura, grupo con quienes dicen lo mismo sobre un tema.
Así es como puedes creer todo sobre los andromedanos o cualquier otro tema. Aquí la profunda reflexión: Sin importar la validez del dicho, el peso está en la afinidad con lo que queremos escuchar. Sin pensamiento crítico, sin convicciones hay quienes van por la vida pensando que lo único válido es su mundo pequeño, donde todo lo demás está cancelado.
A ras de lona
La dirección recaería en el sudcoreano Jang Joon-hwan responsable de “Save the green planet!” (2003), obra en la que prácticamente se basa Bugonia. No pudo asumir la responsabilidad por problemas de salud. Los reportes señalan que para su obra de 2003 Joon-hwan se inspiró en la novela “Misery” de Stephen King —llevada luego a la pantalla en 1990— y una noticia que leyó sobre un blog donde se afirmaba que Leonardo DiCaprio era un extraterrestre.
Tomado de http://radiosonora.com.mx/feed



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