Por: De la Redacción.
La búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar acaba de alcanzar un hito histórico. Un equipo internacional de astrofísicos ha confirmado por primera vez la existencia de una atmósfera que rodea a un exoplaneta rocoso ubicado en la zona habitable de su estrella. El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Science y liderado por el astrónomo Collin Cherubim, abre una nueva era en la investigación planetaria al demostrar que este tipo de mundos pueden retener capas gaseosas capaces de albergar condiciones propicias para la vida.
El objeto de estudio es LHS 1140b, un exoplaneta situado a 49 años luz de la Tierra en la constelación de Cetus. Este cuerpo celeste posee una masa 5,6 veces mayor que la terrestre y un radio que supera en un 70 por ciento al de nuestro planeta. Al orbitar dentro de la llamada zona habitable de una estrella enana roja, LHS 1140b recibe la cantidad justa de radiación para mantener temperaturas superficiales que permitirían la existencia de agua en estado líquido.
TECNOLOGÍA EN CHILE Y UNA METODOLOGÍA INVENTIVA
El descubrimiento fue posible gracias al uso del espectrógrafo de alta precisión WINERED, instalado en el telescopio Magellan Clay del Observatorio Las Campanas, ubicado en el desierto de Atacama, Chile. Mediante la técnica de espectroscopía de tránsito, los científicos analizaron el paso de la luz estelar a través del borde planetario mientras LHS 1140b cruzaba por delante de su estrella.
Los datos recolectados revelaron la presencia de helio escapando hacia el espacio desde la atmósfera superior del planeta. Esta firma espectral confirmó de manera inequívoca que el cuerpo rocoso conserva una envoltura gaseosa activa. Curiosamente, la señal de fuga de helio fue detectada en observaciones de 2024 pero varió en mediciones posteriores, lo que sugiere una estructura atmosférica dividida en capas donde los gases más pesados y eventuales moléculas como el agua quedarían atrapados en las zonas inferiores.
IMPLICACIONES PARA LA ASTROBIOLOGÍA
Hasta la fecha, la astronomía solo había logrado confirmar atmósferas en gigantes gaseosos o mundos helados fuera de la zona templada. Encontrar una atmósfera estable en un planeta que orbita a una enana roja desafía los modelos previos, ya que este tipo de estrellas suele emitir radiación extrema capaz de erosionar las capas gaseosas de los mundos cercanos.
Los modelos teóricos sugieren que LHS 1140b podría ser un mundo híbrido entre un planeta océano y un gigante helado. La presencia de esta atmósfera no solo protege la superficie de la radiación estelar nociva, sino que también evita la evaporación masiva de sus recursos acuosos. El siguiente paso para la comunidad científica será emplear el telescopio espacial James Webb para examinar las capas bajas de LHS 1140b en busca de vapor de agua y posibles marcadores biológicos.
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