enero 18, 2022

#WARPYearbook2021: Los 10 álbumes que movieron el mundo en 2021

Los años pasan y cada vez se vuelven más complicados. Aunque el 2021 entró con una ventana de optimismo al traer consigo la vacuna contra el COVID-19 que obscureció por completo a su predecesor, además de algunos cambios políticos importantes y...

// Por: Oscar Adame

Mar 28 diciembre, 2021

Los años pasan y cada vez se vuelven más complicados. Aunque el 2021 entró con una ventana de optimismo al traer consigo la vacuna contra el COVID-19 que obscureció por completo a su predecesor, además de algunos cambios políticos importantes y muy esperados, la realidad es que este también fue un año de resistencia.

Los tiempos son complicados, pero el buen arte siempre llega para acompañarnos y para lograr hacernos entender. Los cambios provocados por las injusticias, las nuevas formas de ser y de pensar. Todo se ve reflejado en el arte antes que en cualquier otra cosa y es por ello que este año ha sido histórico para la música.

Menciones honoríficas: My Morning Jacket – My Morning Jacket/ Low – Hey What/ Álvaro Díaz – Felicilandia/ St. Vincent – Daddy’s Home/ Tyler, The Creator – Call Me If You Get Lost.

  • 10.- Black Country, New Road – For The First Time

El álbum debut de esta agrupación británica protagonista del nuevo movimiento de art-rock que combina la densidad del post-punk con el caos instrumental del math a tal nivel que incluso llega a haber ligeros toques de free jazz en sus instrumentales, sorprendió a todos a principios de este año gracias, sí, a su fresca combinación de sonidos que nos dejan muy en claro el nivel de destreza que tienen los siete miembros en sus respectivos instrumentos, pero también por su narrativa: Un álbum de protesta, gestado por un puñado de jóvenes adultos que no pasan de los 22 años de edad que brincan del feminismo radical al brexit en frases de rap sobre saxofones, cuartetos de cuerdas y gritos disonantes.

Es increíble que un material de estas características haya llegado para convertir a la banda en una de las estrellas más inesperadas, aunque necesarias, del presente panorama del rock europeo. Inteligente, la combinación entre melodías sensibles y caos solo puede compararse con lo realizado por agrupaciones como Swans o Xiu Xiu, pero su tierno enfoque socio-político lo volvió un material que, lejos de los nichos, ha logrado un impacto generacional.

  • 9.- Squid – Bright Green Field

Otra agrupación debutante procedente del Reino Unido y nueva protagonista del movimiento de art-rock encabezado por músicos de la Generación Z. Otra respuesta al Brexit, enfocado más en los detalles free-jazz y los electrónicos semi-libres del krautrock que en las melodías experimentales con sensibilidad pop de Black Country, este material supone la introducción a la más desenfrenada y contagiosa banda de su generación.

Evidentemente influenciados por el trabajo de The B-52’s, en las locuras de Talking Heads y en el post-rock de nicho de la banda Slint, Squid da a una generación deprimida una buena opción para bailar. Frenéticos, distorsionados, repletos de adrenalina, este álbum es una locura en donde los gritos se disparan para despertar a sus escuchas. ¿Será el primer álbum de baile post-pandemia? La adrenalina sin lugar a dudas es única.

  • 8.- Damon Albarn – The Nearer The Fountain, More Pure The Steam Flows

El icono de la música cuyo impacto cada vez se acrecienta más al notar la evidente influencia nivel -leyenda- que ha logrado tanto con la Generación X por su trabajo en Blur, como en la Generación Millenial y en la Gen Z con Gorillaz, volvió este año para presentar un álbum un tanto más introspectivo de lo que nos tiene acostumbrados: Su segundo material de estudio como solista.

Un poema escrito para celebrar a los paisajes de su segundo país, Islandia, al mismo tiempo que profundiza en las sensaciones de aislamiento, melancolía y desamor que nos dejó la pandemia del COVID-19, un virus que nos ha separado de nuestras familias y de nuestros amigos para entregar una nueva realidad en donde los abrazos están prohibidos y todos tienen que esconder su rostro.

El álbum es una maravilla de once piezas que nos devuelven la paz con melodías lentas que se desenvuelven como un abrazo, tan cálido como los atardeceres, rojizos, del país escandinavo. Dentro de sus tracks encontramos referencias a la intimidad del cantautor, desde los dibujos que solía hacer Damon Albarn durante su infancia temprana, hasta relatos sobre fantasmas, viajes a Sudamérica, pláticas con extraños en viajes aéreos y referencias al poeta John Clare.

  • 7.- Japanese Breakfast – Jubilee

Hay que ser claros en algo, el único rock contemporáneo -con garra- y con un significado más allá del mero entretenimiento pop pertenece solo a dos sectores: Los británicos encabronados por el Brexit y las mujeres que con cada álbum se apropian más de las guitarras para gritarnos en la cara que ellas también tienen que mostrar sus propias historias y dejarnos en claro el porqué de la necesidad de una mayor visibilidad en relación a la violencia sistémica que sufren.

El proyecto de Michelle Zauner fue uno de los más importantes del año, lanzándola al estrellato e iniciando un seguimiento de culto por sus pasados tres álbumes. Un álbum sobre cómo se vio obligada a crecer al filosofar sobre todo lo que sucedió alrededor del fallecimiento de su madre.

Relatos llenos de fragilidad que muestran un lado turbio con respecto al cómo tratamos a las mujeres en nuestra sociedad. Aunque su carrera no comenzó con la muerte de su madre, su música dedicada al dolor rápidamente se convirtió en lo que más resonó.

Ahora, con 32 años, Michelle da una cátedra a lo largo de Jubilee sobre la incertidumbre que puede afligir incluso a las relaciones más estables y amorosas, un efecto inevitable pero rara vez discutido de atarse a otra persona, y comprometerse con la búsqueda de la felicidad mutua.

  • 6.- Floating Points, Pharoah Sanders & The London Symphony Orchestra – Promises

Sam Shepherd en la composición, The London Symphony Orchestra en la interpretación y Pharoah Sanders en la ejecución. Quizás uno no imaginaría una asociación entre los tres actos, pero indudablemente, quedaba claro que el valor del producto final sería prodigioso.

Sin embargo, más allá de los tradicionalismos de la música instrumental, este terminó siendo un viaje inesperadamente misterioso. Promises contiene un aura mística. Uno donde la música no te hunde, pero te hundes en ella. Un álbum que te pide un momento de desconexión para unírtele, en un momento regido por las redes sociales esa es una petición importante.

Este disco es una pieza explosiva que te urge y te empuja a vivir una entrega pacífica. Con abundantes genios que culminaron en una expedición de 46 minutos, hay mucho que explorar en este material, si estás listo. Vale la pena digerir cada parte, vale la pena comprender cada sonido, y en la suave entrega con la que podría mostrarse, la exploración detrás de la fina cortina es realmente lo que hace que este álbum sea impresionante.

  • 5.- Little Simz – Sometimes I Might Be Introvert

El álbum más laureado por la crítica y las comunidades de melómanos de la internet durante todo el año. El segundo álbum de estudio de esta joven rapera afro-británica es uno de los materiales más cinemáticos y grandiosos de cualquier subgénero de la música rap que haya sido publicado por una gran casa discográfica.

Otra exploración lírica sobre el trato que se le da a la mujer en los países occidentales, declarando que se les pide ser introvertidas (calladitas, diríamos en México), la producción de aquí es una de las mejores del año. A veces épico, a veces minimalista, el álbum cubre mucho terreno estilísticamente mientras se las arregla para ser cohesivo y encajar.

Little Simz escribe algunas pistas y versos sobresalientes y suena increíble entre tantos elementos instrumentales. Recorre sin problemas las pistas de rap relajadas e introspectivas a cambios de pistas agresivas, algunas de R&B e incluso una pista más de synth-pop, y es fenomenal en todo lo que hace.

  • 4.- IDLES – CRAWLER

La nueva gran banda número uno del Reino Unido, el cuarto álbum de IDLES apantalló a todos gracias a la evolución que presentó de la banda, sobretodo siendo el cuarto año consecutivo que lanzan un material de estudio. Los liderados por Joe Talbot dejaron a un lado su protesta socio-política -in your face- por el cual se volvieron famosos con álbumes como Joy As An Act Of Resistance (2018), pero que les causaron críticas en ULTRA MONO (2020) para, en este caso, volver a las raíces introspectivas que les dieron a sus protestas tanta fuerza en primer lugar.

Este es el álbum que mayor fragilidad muestra en su carrera, una colección de canciones que brincan del noise-punk al cual nos tienen acostumbrados, a baladas tipo Motown, y piezas de noise verdaderamente disonantes, estilo Suicide, que fungen para describir los problemas de adicción de su vocalista. Un relato de prevención catártico, en donde también desarrollan entorno a la relación entre masculinidad convencional y abuso de sustancias, que le devuelve la sinceridad al proyecto para seguir gritando pancartas feministas, anti-racistas y ecologistas.

  • 3.- Kanye West – DONDA

No hay artista como Kanye West, ya lo ha declarado Nick Cave: Se trata del mejor artista vivo si tomamos en cuenta que el papel del artista es perderse en su propio mundo y entregárnoslo sin ningún miedo. Su ego se lo come, pero esa misma emoción que le provoca y que lo hace imaginarse como -el Atlas que sostiene al mundo sobre sus brazos- ha hecho que… Sí, sostenga de cierta forma al mundo sobre sus brazos, lo ha demostrado cambiando por completo el enfoque de la música pop en por lo menos tres ocasiones y ni qué decir del mundo de la moda.

DONDA no es distinto, es un álbum vanguardista, único en este momento, pero que será replicado por mil artistas más en un futuro no tan lejano. Un material en honor a su madre con el cual pretende entrar de nuevo en contacto con ella para darle las gracias y poder, finalmente, llevar a buen sitio su relación con Dios. Él no teme en mostrarse vulnerable, tampoco teme presumir de lo que ha logrado y de lo que es capaz de hacer; pero ello este material es una delicia llena de momentos catárticos que nos sumerge en el duelo de Kanye. Canción tras canción, momento épico, tras momento épico, DONDA es mucho más de lo que se dice en este momento. Es un álbum que crecerá con los años.

  • 2.- Wolf Alice – Blue Weekend

Qué rápido pasa el tiempo: Ha pasado una década desde el álbum debut de Wolf Alice. Ya se han consagrado como una de las bandas favoritas del Reino Unido, aunque solo han lanzado otros dos álbumes desde entonces, pero qué discos. Materiales de fantasía, íntimos, pero llenos de yuxtaposiciones, entre melodías relajantes con detalles atmosféricos dream-pop a secciones hiper-violentas con la nostalgia noventera del post-grunge.

Este año no solo mantuvieron las características que los hicieron especiales, las lograron incrementar incluso más gracias a esta colección de 11 canciones en las cuales hay una reflexión distinta sobre lo que significa estar feliz o triste, arriba o abajo, misma que puedes reconocer durante los fines de semana.

De acuerdo a Joff. «El azul puede significar dos cosas, puede ser sentirse triste, sentirse solo y, del otro lado, decir -tienes los ojos azules, llenos de felicidad-, la positividad. La narrativa del fin de semana puede tener ambos lados, la noche del domingo puede ser azul triste y la mañana del sábado puede ser de ese azul alegre».

  • 1.- C. Tangana – El Madrileño

Este se convirtió en un clásico instantáneo para la música hispanohablante. Un repaso por todos los puntos históricos más importantes de nuestras raíces, de España, México, Argentina, Cuba y Puerto Rico, con canciones que modernizan la salsa, el corrido, el bolero, el son cubano, el reggaetón, el rock argentino y el flamenco con temáticas, sonidos y producciones basadas en el trap en español, electrónico.

El resultado es glorioso. A través de una línea narrativa que trata sobre corazones rotos en hoteles solitarios, noches repletas de arrepentimientos, rompimientos incómodos y unas vacaciones bohemias sin compañía, C. Tangana se plantea a rememorar obsesivamente todas y cada una de sus dolorosas vivencias sentimentales. Su narrativa es directa, al punto, creando de inmediato una conexión de intimidad con el escucha.

Creado de forma meticulosa, como toda su carrera, El Madrileño se presenta como la culminación del desarrollo artístico del español. En él, logró pintar a un mundo moderno haciendo uso de las raíces de distintas culturas hispanohablantes bajo un enfoque que no degrada a su personaje. El rapero sigue siendo la misma persona conflictuada, pero en esta ocasión, logró dar forma a una de sus misiones más ambiciosas.

De acuerdo a lo declarado, todo en su carrera lo planeó para llegar a este punto, uno en el cual pueda impactar realmente a la cultura. Lo ha logrado, este álbum es una declaración visionaria con respecto al futuro de la música en español. Sin lugar a dudas generará una tendencia importante dentro del mundo de la música hispanohablante.

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Tomado de https://warp.la/

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