Vinculan a proceso por violencia vicaria a mujer que denunció a su pareja

Vinculan a proceso por violencia vicaria a mujer que denunció a su pareja

Tomado de https://www.jornada.com.mx/

Sanjuana Martínez

Periódico La Jornada
Domingo 1º de febrero de 2026, p. 14

Estela Guadalupe de Casso Blanco aún no lo puede creer. El juez Reynolds Elguezabal Dávila, del sistema penal acusatorio oral de Saltillo, Coahuila, la vinculó a proceso por violencia vicaria y decretó su arresto domiciliario, argumentando que ese delito –inscrito en las violencias de género contra la mujer– también puede aplicarse sin jurisdicción alguna contra ellas mismas.

La insólita decisión judicial alertó a feministas y grupos de mujeres de la sociedad civil. En la mayoría de los juzgados y fiscalías de México aún se niegan a aplicar la ley de violencia vicaria contra agresores, pero ahora un juez decidió utilizarla para judicializar a la propia víctima.

Se trata de un triunfo de la machósfera que navega en el mundo digital para oponerse al feminismo, presentando a los hombres como víctimas, promovida por las organizaciones No más hijos rehenes, Padres por la verdad y Juntos por nuestros hijos, las cuales son apoyadas por el magistrado presidente del Poder Judicial de Coahuila, Miguel Mery Ayub, y a las que pertenece Jonhy Emmanuel Robles Martínez, ex pareja de Estela Guadalupe, padre de sus dos hijos, denunciado por violencia familiar en el expediente 2052/2021.

“Una semana antes de mi audiencia publican una foto de Jonhy con el presidente Mery Ayub en una supuesta junta con otros hombres de esas organizaciones. ¿Qué significa? Que el Poder Judicial de Coahuila ya está contaminado, le están dando preferencia a ellos. No son imparciales. El juez nunca tomó en cuenta los antecedentes de violencia del agresor ni que había sustraído a los niños. No soy una delincuente, mis hijos están en peligro”, dice Estela Guadalupe en entrevista con La Jornada, quien lleva más de cinco años con litigios civiles y penales.

Desigualdad desde el inicio

Estela y Jonhy son médicos. Ella es egresada de la Universidad Autónoma de Colima y él de la Universidad Autónoma de Coahuila. Se conocieron en abril de 2016 en la clínica 34 del IMSS, en Monterrey, y en agosto de ese año empezaron a vivir juntos. Él estaba en segundo año de cirugía cardiotoráxica y ella en tercero de anestesiología. Él le pidió matrimonio en abril de 2017 y en febrero de 2018 Estela Guadalupe se embarazó de la niña, mientras terminaba su alta especialidad en anestesióloga cardiovascular.

A continuación, ella decide irse a vivir a Saltillo y Jonhy se quedó en Monterrey porque le faltaba un año para terminar la especialidad de cirujano cardiovascular. Al año siguiente vuelven a vivir juntos en Saltillo, ciudad natal de él. En marzo de 2020 nació su segundo hijo.

Ella cuenta que rentaba una casa en Saltillo, pero la madre de Jonhy les ofreció la suya. “Ahí es donde llegan los conflictos. Su mamá se metía a la casa cuando no estábamos, registraba las cosas. Entraba en la noche sin avisar y yo me asustaba Cuando él no estaba me vigilaban”.

Agrega que trabajaba mucho en el IMSS de anestesióloga. “Ya no podía más, estaba embarazada de mi segundo niño; tenía 28 semanas con actividad uterina y recuerdo que debía atender una cirugía bariátrica y luego una de pulmón con él y le decía ‘ya no puedo’”.

Añade: “En realidad era un tema económico. Él quería que trabajara y quería explotarme lo más posible porque veía un beneficio. Él ahorraba todo lo que le pagaban, mientras yo gastaba en comida, en pagar a su tía que nos cuidaba los niños. A mí nunca me importó gastar en la familia”.

La convivencia se fue enrareciendo. Cuenta que sus “desplantes machistas” eran cada vez más continuos. “Un día estaba trabajando a las tres de la mañana. La niña lloraba. Él se levantó y me dijo ‘¿qué no puedes hacerle un biberón?’ Le respondí ‘estoy embarazada, estoy trabajando en la computadora; se lo puedes hacer tú’. Y entonces vi que le echó jarabe al biberón. Le dije que la niña no tenía tos y respondió ‘es para que se duerma más rápido’. Lo agarré y lo tiré; me espetó “pues prepáraselo tú”.

Añade: “Eran como microcastigos. En febrero de 2021 decidimos comprar la casa con 600 mil de enganche a mitades de cada quien. Yo le transferí 300 mil pesos a su cuenta y luego me enteré de que había pagado de enganche sólo 375 mil. Luego yo pagaba cosas como la herrería y él se excusaba, no quería poner dinero”.

Explica que un día que tenía lumbalgia su bebé lloraba en la cuna, por lo que le pidió a Jonhy que lo cargara. “Levantó al niño y le dijo ‘Vente, bebé, tu mamá no te quiere’. Otro día le pedí que le cambiara el pañal y le dijo ‘Vente, hijo, tú mamá tiene cosas más importantes que hacer que tú’”.

Las peleas y gritos eran más frecuentes, por lo que ella le pidió que se fuera de la casa: “Estaba muy asustada por su agresividad. Me amenazaba, y él mismo reconoció que ya no podíamos estar así, por lo que se fue a vivir a otro lado, aunque todos los días iba a la casa. Nunca hubo un impedimento de mi parte porque pensaba que íbamos a volver”.

▲ A Jonhy Emmanuel Robles –en la imagen– no le importan los niños, sólo quiere venganza, acusa Estela Guadalupe.Foto La Jornada

Dictamen sicológico

En marzo de 2021, Estela decidió acudir al sicólogo por las actitudes de su pareja, que iban subiendo de tono y agresividad. El dictamen del sicoterapeuta Julio César de León Obregón, con cédula profesional 4753335, que la ha atendido los últimos cuatro años, señala que padecía “ansiedad generalizada”, así como violencia sicológica, violencia económica y violencia vicaria”.

Cuando Estela identificó todos los tipos de violencia que estaba viviendo, él perdió el poder sobre ella. “Sentía violencia sicológica en nuestro día a día. Sentía que él me hacía cosas, pero no las sabía explicar. El 20 de noviembre de 2021 me hicieron una cirugía en Monterrey y él dijo que me iba a cuidar. En los primeros tres días me descuidó y me ocasionó una quemadura de tercer grado”.

Regresaron a Saltillo y él se negó a ayudarla. La mamá de Estela cuidó a los niños durante dos semanas, pero luego se regresó a Colima, por lo que Jonhy le pidió “prestados” a los niños un fin de semana”.

El domingo 12 de diciembre de 2021 le dio largas para devolver a los niños, hasta que finalmente le llamó y le dijo: “No te los voy a regresar, háblale a tu abogada”.

El miércoles 15 de diciembre le notificaron de una demanda familiar en su contra por su ex pareja. “Jonhy la había metido al juzgado semanas atrás. Decía que yo había abandonado a mis hijos porque me había ido a hacer una cirugía”.

Estela quiso comprobar con las cámaras de seguridad de su casa que su ex pareja mentía, pero él ya se había llevado la tarjeta madre de la grabación; también se llevó sus cosas y las de sus hijos. “Fue haciendo robo hormiga”, asegura.

El 16 de diciembre el juzgado autorizó un cateo para recuperar a sus hijos. A continuación le dictaron a Jonhy suspensión de convivencias. En abril de 2022 llegaron a un convenio, que se cumplió hasta 2024, cuando ella decidió vivir en Colima por trabajo y para tener una red de apoyo en la crianza de sus niños, pero a partir del cambio el padre se negó a tomar llamadas con ellos. La demandó exigiendo un millón de pesos por la casa que compraron a crédito, con mensualidades de 40 mil pesos que ella tiene que asumir.

Represalia

Jonhy presentó una demanda penal absurda contra Estela por violencia familiar, sicológica, física y vicaria, pero en noviembre de 2025 dentro de la causa penal 1755/2025 se negó su vinculación a proceso y la jueza Anayansin Adame Olmedo desestimó los cargos, también sobreseyó la causa, aunque su ex pareja presentó el recurso de apelación.

En agosto de 2024 Jonhy suspendió el seguro de gastos médicos de los niños y dejó de pagar pensiones, por lo que Estela solicitó la pérdida de la patria potestad para él, pero al querer notificarlo se escondió. “En junio del año pasado me enteré de que me difamaba en redes en esas asociaciones de hombres, diciendo que golpeo a los niños, que no los cuido. Hace referencia a que el niño tiene dermatitis atípica y que no lo cuido; refiere que está desnutrido, aunque gracias a un dictamen médico demostré que todo es falso y que tiene sólo diagnóstico de retraso de crecimiento ideopático. También dice que le pego a la niña por una mancha en un glúteo, algo que es absolutamente falso”.

El pasado 21 de enero se presentó a la audiencia en Saltillo. En el lugar había como 30 hombres apoyando a su ex pareja. “Decían ‘hasta donde lleguemos’ y yo pensaba me van a matar. Son unos monstruos, estaba aterrorizada. El juez aceptó todo lo que pedía el padre de mis hijos, incluido el arresto domiciliario”.

En la nueva audiencia del pasado 26 de enero, el juez la vinculó a proceso por violencia vicaria. “Al salir, los hombres aplaudían y gritaban ‘ganamos’. No hay piso parejo. A él no le interesan los niños, sólo quiere vengarse de mí. Me están violentando porque mi caso debería ser trasladado a Colima. Hay muchas irregularidades en Saltillo. Está muy claro que hay violencia institucional en mi contra. Johny ha montado un plan para venderse como víctima, y los más afectados son mis hijos, porque después de esto ya pidió el cambio de guardia y custodia”.

La titular del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Citlalli Hernández Mora, aseguró que hablarán con el tribunal para corregir esta “injusticia” contra Estela y pedirá homologar el delito de violencia vicaria para que ninguna mujer sea vinculada a proceso. “Que no vuelva a pasar en este país que se utilice de manera equivocada y se violenten los principios constitucionales”, subrayó la funcionaria.

Estela Guadalupe advierte que su caso puede convertirse en un retroceso para las mexicanas: “No han juzgado hombres por violencia vicaria, como debería ser, pero sí a una mujer. Quien vive violencia vicaria soy yo. El violentador vicario es él. ¿Dónde está la justicia?”, reclama.

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