julio 16, 2021

Val Kilmer, la más bella derrota jamás filmada

Festival de Cannes. 'Val', el documental que recoge 40 años de 'autofilmación' del actor ahora con la garganta rota por un cáncer y que se estrena en agosto en Amazon Prime, se ha convertido en una de las sensaciones de Cannes Leer#ExpresionSonoraNoticias...

Festival de Cannes. ‘Val’, el documental que recoge 40 años de ‘autofilmación’ del actor ahora con la garganta rota por un cáncer y que se estrena en agosto en Amazon Prime, se ha convertido en una de las sensaciones de Cannes

Val Kilmer en el documental 'Val'.
Val Kilmer en el documental ‘Val’.

Actualizado Viernes,
16
julio
2021

06:45

«Siento que todo ocurrió ayer y, sin embargo, ha sido una vida entera». Con esta frase encabezaba hace poco el actor Val Kilmer un texto de agradecimiento difundido en redes. Daba las gracias a Cannes, que acababa de proyectar su documental; a Amazon, que lo estrenará en los cines de EEUU mañana mismo (luego le dará difusión mundial en la plataforma) y, ya puestos, a su propia vida. Val, de los directores Ting Poo y Leo Scoot, muestra al actor encapsulado en sí mismo en una especie de burbuja sin tiempo. Lo hace desde su niñez hasta los 60 años que tiene hoy, pasando por la memoria que todos conservamos de él. El de ahora es un hombre con la cara hinchada, mirada perdida y uñas muy largas. Conmueve en su derrota perfecta. Su voz emerge de la tráquea, fracturada por la cicatriz muda de un cáncer. Por cada sílaba se adivina un abismo.

Durante toda una vida, el actor más difícil de Hollywood se dedicó a documentar cada paso que daba en cintas de VHS, Beta o 3/4 de pulgada. Una de las primeras imágenes de la película es la habitación llena de cintas, de una vida entera que fue ayer. Allí está todo amontonado, sin catalogar y sin haber sido nunca contemplado por nadie. Hasta hoy.

Lo que sigue es un autorretrato tan frontal y descarnado que asusta y conmueve, el relato de una sacrificio que también tiene mucho de redención. La cinta comienza con Val Kilmer en la cima. Durante el rodaje de Top Gun, él se muestra en su esplendor a través de ese color antiguo y rayado tan de verdad. Poco más tarde, se salta a La isla del Dr. Moreau, la más absurda decisión de su carrera que acabó por condenarle. La leyenda de aquel rodaje presenta a Kilmer como un personaje inestable y un profesional errático; puede que en realidad fuese un profesional entregado a su trabajo más allá del sentido común. Hasta el suicidio.

El actor Val Kilmer en un momento del documental 'Val'.
El actor Val Kilmer en un momento del documental ‘Val’.EuropaNewswire/GadoMUNDO

Kilmer, el intérprete más joven admitido nunca en la escuela Juilliard, tuvo sus momentos de gloria obsesiova: la maldad off the record de su Iceman de Top Gun, la perfección de su Jim Morrison… Cada instante es oro en su historia. La película también es la perfecta descripción de un fracaso tras otro. Val Kilmer quiso ser Hamlet siempre y en todo momento y le tocó en suerte la vulgaridad de celofán de los 80. Val Kilmer renunció a ser una estrella, inconsciente probablemente de que, para ser lo que quería ser, antes tenía que ser dejarse exprimir como Tom Cruise o Sean Penn. Val Kilmer deseó acabar su carrera como director de la mayor película americana de todos los tiempos a través de la vida y obra de Mark Twain… y un día se quedó sin nada que poder decir. Val Kilmer deseó ser toda la vida Batman y, cuando lo fue, hasta el punto de convertirse en el actor más cool de su tiempo (así lo dice una revista que conserva), se arrepintió.

En medio queda la muerte de su adorado hermano, ahogado cuando era niño en la piscina por culpa de un ataque epiléptico, la ruina de la familia, la tristeza eterna de su padre, la separación de la actriz Joanne Whalley donde tuvo mucho que ver su extrema obsesión por el papel de Jim Morrison (durante meses con los mismos pantalones de cuero) y, por último, su exhibición como mito de feria. La memoria convertida en mercancía.

Hay algo más: los directores ponen en orden las imágenes y ahí surge un auténtico festín para mitómanos, cinéfilos, curiosos y paseantes de las vidas ajenas que, no queda más remedio, también es la vida propia. El protagonista de Top Gun (1986), The Doors (1991), Amor a quemarropa (1993), Batman forever (1995) o Song to song (2017) emerge intacto e inédito de las miles de horas de grabaciones. Y a través de él, la mirada del espectador vive la posibilidad de sentimientos tan reconfortantes y acolchados como el de la nostalgia o la estupidez sobrevenida. Tanto da.

Jack Kilmer y Mercedes Kilmer, los hijos del actor, en la presentación de 'Val' en Cannes.
Jack Kilmer y Mercedes Kilmer, los hijos del actor, en la presentación de ‘Val’ en Cannes.Sebastien NogierEFE

El Val Kilmer del pasado es una rara mezcla de narcisismo y deseo, de ego e idealismo. Fue capaz de convencerse de que papeles para los que no había sido convocado eran suyos y llegó hasta inventarse sus propios cásting de prueba para películas como La cháqueta metálica o Uno de los nuestros. Todo ello alternado con una catarata de malas elecciones como su empeño en Willow o su negativa a volver a ser el traje del Caballero Oscuro. El Val Kilmer del presente, en cambio, es un hombre vencido que acepta el papel que le ha dado la vida y pugna por hacerlo suyo, todo entrega y deseo de reconocimiento.

Val acaba por ser así una pieza especular y perfecta en la que no sólo se retrata la glorificación envenenada de las criaturas del cine, sino que se diagnostica con una claridad que asusta la herida del tiempo. Y ahí, estamos todos. Una vida entera como apenas un instante, de ayer.

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