diciembre 4, 2021

Una nueva investigación sugiere el posible origen del curioso Oumuamua: no son restos de un naufragio espacial, sino de un planeta

En octubre de 2017, el Pan-STARRS de Hawái encontró un objeto de lo más extraño. Era un objeto celeste con forma de cigarro, alargado, rojizo y que, además, tiene el honor de ser el primer objeto interestelar que...

En octubre de 2017, el Pan-STARRS de Hawái encontró un objeto de lo más extraño. Era un objeto celeste con forma de cigarro, alargado, rojizo y que, además, tiene el honor de ser el primer objeto interestelar que habíamos descubierto en nuestro sistema solar. Las investigaciones sugerían que estaba girando, que estaba siendo impulsado por algo, que no tenía cola y que no emitía ondas de radio, pero su origen era todo un misterio.

Una de las teorías más curiosas, propuestas por dos investigadores de Harvard, ponía sobre la mesa la posibilidad de que fuera «una sonda enviada intencionalmente a la Tierra por una civilización alienígena» o «los restos de un naufragio interestelar«. Ahora dos astrofísicos de la Universidad Estatal de Arizona, Steven Desch y Alan Jackson, creen haber dado con la tecla: no son restos de un naufragio, sino que lo más probable es que sean restos de un planeta similar a Plutón.

Un golpe al Plutón de otro sistema solar

La investigación, que ha sido publicada en el Journal of Geophysical Research: Planets, sugiere que Oumuamua podría ser un resto de un planeta similar a Plutón de otro sistema solar. Jackson explica que «probablemente fue desgajado por un impacto hace unos 500 millones de años y expulsado de su sistema original».

¿Cómo han llegado a esa conclusión? Investigando el hielo. Los investigadores plantearon la posibilidad de que el objeto estuviese hecho de diferentes hielos y calcularon la velocidad a al que estos hielos de sublimarían al pasar por el sol. De esa forma se podría calcular el efecto cohete (sucede cuando el calor del sol derrite el hielo de los cometas, lo que provoca cierta aceleración), la masa, la forma y la reflectividad de dichos hielos.

Esto fue de vital importancia para la investigación, ya que «un trozo de hielo sería mucho más reflectante de lo que la gente suponía, lo que significa que [el objeto] podría ser más pequeño». Si era más pequeño, el efecto cohete podría ser más potente y, por lo tanto, se explicaría que el empuje fuese mayor que el que suelen experimentar los comentas.

Además, los investigadores encontraron nitrógeno sólido, un tipo de hielo que se encuentra en la superficie de Plutón y Tritón. La presencia de este hielo casaba con las características del objeto. Calcularon cómo de reflectante tendría que ser el cuerpo para coincidir con las observaciones y el valor «resultó ser el mismo que observamos en las superficies de Plutón o Tritón, cuerpos cubiertos de hielo de nitrógeno». Es decir, que lo más probable es que sean restos de un planeta similar a Plutón o Tritón (satélite de Neptuno).

Finalmente, los investigadores concluyen que lo más probable es que no fuera tan plano cuando entró en nuestro sistema solar, pero que al derretirse y perder más del 95% de su masa, adquiriese esa peculiar forma alargada. «A medida que las capas externas de hielo de nitrógeno se evaporaran, la forma del cuerpo se habría vuelto progresivamente más aplanada, al igual que lo hace una barra de jabón cuando las capas externas se borran con el uso», explica Jackson.

Vía | Phys

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