abril 18, 2021

Tesla activa el cambio de marchas táctil: por qué nos parece una malísima idea

En el rediseño de los Tesla Model S y Model X que se realizó este año hubo un elemento destacable que desapareció del coche: la empresa decidió eliminar los botones que permitían seleccionar las marchas del cambio automático...

En el rediseño de los Tesla Model S y Model X que se realizó este año hubo un elemento destacable que desapareció del coche: la empresa decidió eliminar los botones que permitían seleccionar las marchas del cambio automático si queríamos controlarlas nosotros.

Ahora la firma ha decidido integrar esa opción, pero lo ha hecho a través de la pantalla táctil de estos vehículos. En ella tendremos que deslizar el dedo en uno de los laterales, una idea que nos parece terrible y que pone en riesgo la seguridad de quienes van en ese coche (y del resto de conductores que estén cerca).

Qué manía con tanta interfaz táctil

Como otros vehículos con cambio automático, el conductor no tiene que hacer nada en estos Tesla para cambiar de marcha: el coche detecta el mejor momento para hacerlo de forma eficiente, pero hay situaciones en los que los conductores de estos coches quieren tomar el control del cambio para pasar a un modo algo más parecido al cambio manual que por ejemplo tradicionalmente domina el mercado de los coches en España.

Ahora Tesla ha introducido la posibilidad de controlar el cambio de marchas automático con sus tradicionales marchas (PRND, por Park, Reverse, Neutral y Drive), pero en lugar de hacerlo con una palanca de cambios como hacen otros coches o de botones en un mando situado junto al volante como ellos mismos ofrecían hasta ahora, en Tesla han decidido implementar un sistema táctil que se controla desde el panel central.

El tuit de Michael Hsu, que ha tenido acceso a probar esta característica, es terrorífico. Allí se ve cómo se controla el cambio de marchas deslizando el dedo hacia arriba o hacia abajo sobre el icono del coche que aparece en el lateral izquierdo, y esa implementación no parece dejar del todo claro en qué marcha estamos en cada momento o hacia cuál cambiamos.

Es cierto que no tenemos por qué usar ese sistema, y de hecho el propio Elon Musk lo definía como un sistema de respaldo por si el sistema normal no funciona bien o simplemente no nos convence en cierto escenario. Aún así no entendemos la obsesión con quitar un control básico como este en su formato tradicional para convertirlo en un gesto táctil.

Lo hemos discutido en varias ocasiones: muchos son los fabricantes obsesionados con meter más y más pantallas táctiles en el salpicadero del coche, y en muchos casos eso hace que controles físicos tradicionales con palancas, botones e interruptores que podíamos usar “a ciegas” desaparezcan para convertirse en un icono que tenemos que mirar primero para localizar, y mirar después para usar.

Cualquier control táctil de este tipo implica un riesgo: el conductor desvía su mirada de la carretera para ponerla en una pantalla, y eso plantea una amenaza para la seguridad de quienes van en ese coche, pero también para quienes van en coches que circulan alrededor de él.

La tendencia parece clara entre muchos fabricantes, pero otros como Mazda afortunadamente parecen resistirse. Eliminar pantallas táctiles evita distracciones y accidentes, pero parece que los fabricantes de coches (y los organismos que regulan la industria) no acaban de ver el riesgo de una tendencia visualmente estupenda pero que en la práctica es una amenaza real para las vidas de millones de conductores.

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