Sheinbaum promete mantener división entre el poder económico y el político

Mantener la obligada división entre el poder económico y el poder político fue una de las principales promesas que la doctora Claudia Sheinbaum hizo, al cierre de su precampaña por la Presidencia de la República. A ésta le sumó otras consignas, dirigidas especialmente al sector privado que estaba acostumbrado a saquear, traficar influencias y pagar moches, y que pretende que se regrese al pasado: “no habrá condonación de impuestos a los grandes contribuyentes y continuará el combate a la evasión fiscal”.

Y es que Sheinbaum Pardo también se comprometió a seguir con “la política de erradicación de la corrupción y el principio de impulsar la economía desde abajo. Llámenle prosperidad compartida, a mí me gusta seguirle llamando: por el bien de todos, primero los pobres”.

Otro mensaje claramente enviado al sector empresarial trasnacional es el de la defensa de los maíces nativos frente a los transgénicos, de la soberanía energética, del agua y el medioambiente. “Vamos a seguir promoviendo la soberanía alimentaria y el apoyo al campo, y sí: sin maíz, no hay país”.

Al respecto, la precandidata con mayor preferencia del electorado agregó: “aceleraremos la transición energética y fuente renovables de energía, garantizando la soberanía energética en todo momento”. Asimismo, dijo que se impulsará “una política de protección y restauración de los recursos naturales en la perspectiva de la mitigación y adaptación del cambio climático. Trabajaremos para garantizar el derecho al agua, promoviendo una visión del recurso natural, obras estratégicas y al mismo tiempo, la tecnificación y el uso eficiente”.

No obstante, dijo que se aprovechará la posición estratégica de México con el tratado comercial de América del Norte y la buena relación con los países del mundo, para impulsar y atraer las inversiones al país, generando empleos, a partir de una visión regional de sustentabilidad y bienestar. Además de impulsar el desarrollo científico y tecnológico

Para los empresarios del sector ferroviario, Claudia Sheinbaum también envió un mensaje: se consolidarán las obras del Tren Maya y el Tren Interoceánico, sus puertos y polos. Y se harán inversiones estratégicas que promuevan el desarrollo regional con ferrocarril, puertos, aeropuertos y aduanas. “En particular, daremos continuidad al proyecto presentado recientemente por el presidente de la República de seguir ampliando los trenes de pasajeros”.

La científica dijo que se potenciará la inversión extranjera directa y nacional que vive el país, por la llamada relocalización de empresas. “Y si nos da tiempo nos vamos con más: fortaleceremos el sistema público de salud gratuito y de calidad. Vamos a seguir fortaleciendo el ISSSTE, el Seguro Social y, por supuesto, nos va a tocar consolidar el IMSS Bienestar, el acceso a la salud desde la prevención hasta la atención de la enfermedad más compleja, incluyendo los medicamentos. Es un derecho del pueblo de México”.

A los que impulsaban desde la iniciativa privada o desde los organismos internacionales la privatización de la educación, también les respondió: “vamos a seguir fortaleciendo educación pública, desde la educación inicial hasta la universidad. De ahí venimos, vamos a seguir construyendo más universidades públicas para que los jóvenes sigan teniendo acceso a la educación gratuita y de calidad”.

Desde el Monumento a la Revolución, la precandidata de la cuarta transformación afirmó que el proyecto de nación que encabezará, de llegar a ser la primera presidenta de México, “será incluyente y representará un futuro promisorio para nuestra patria, pero estará basado –que nadie tenga duda– en nuestros principios, en las causas de nuestro movimiento”. Al respecto, enlistó que va a “mantener la austeridad republicana, la disciplina financiera y fiscal. No va a regresar el Estado Mayor Presidencial ni el avión presidencial. Los servidores públicos viviremos en la justa medianía”.

Y advirtió que no regresarán las pensiones a los expresidentes de la República, ni los lujos ni privilegios de los gobernantes. “Mantendremos el principio juarista de que ‘no puede haber gobierno rico con pueblo pobre’. No habrá gasolinazos ni aumento a las tarifas de luz. Se mantendrá la autonomía del Banco de México, y el equilibrio razonable entre deuda y producto interno bruto”.

A diferencia del proyecto de nación de la derecha conservadora, la doctora Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno mantendría y fortalecería todos los programas sociales de la cuarta transformación. Y no sólo eso: aseguró que se encargará de que los apoyos aumenten siempre por arriba de la inflación.

“Vamos a llevar las becas del Bienestar para niños y niñas de escuelas públicas que hicimos en la Ciudad de México a todo el país. Hoy atendemos a los adultos mayores, a los jóvenes, a las personas con discapacidad, pero quizá por ser mujer, por ser madre y por ser abuela nos interesan los niños y las niñas, y vamos a apoyar a la infancia”.

Otro de sus compromisos es “seguir aumentando el salario mínimo en proporciones importantes por arriba de la inflación: ¡nunca más salarios de hambre en nuestro país!” Y prometió seguir fortaleciendo los derechos de las y los trabajadores, así como seguir impulsando la inversión pública para el desarrollo regional con bienestar. Y se fortalecerá, dijo, el acceso a la vivienda digna.

En materia de derechos humanos, expuso que habrá justicia para los pueblos indígenas, igualdad sustantiva para una vida digna y el bienestar de las mujeres, además de fortalecer un verdadero sistema de cuidados para las mujeres de México. “Fortaleceremos los derechos de las personas de la diversidad sexual”.

Finalmente, indicó que la paz, la seguridad, son fruto de la justicia y la democracia en todos sus ámbitos. “Atenderemos la seguridad desde la perspectiva de la atención a las causas y de la cero impunidad. No nos vayamos con esas ideas de la mano dura, eso no es de nosotros; o de la violación a los derechos humanos, es sencillamente el fortalecimiento de un sistema de justicia en nuestro país y, por supuesto, como vamos a ganar la Presidencia, las senadurías, la mayoría calificada de las diputaciones federales, las ocho gubernaturas y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, las diputación locales y las presidencias municipales, que no quede duda: vamos por el Plan C”.

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