San Francisco retira la licencia a Cruise y abre un nuevo debate con el coche autónomo: si puede convivir con el ser humano

California retira la licencia a Cruise para operar vehículos sin conductor. En febrero de 2022 contábamos que el Estado había dado el visto bueno a la compañía para que sus vehículos completamente autónomos empezaran a echar a rodar...

California retira la licencia a Cruise para operar vehículos sin conductor. En febrero de 2022 contábamos que el Estado había dado el visto bueno a la compañía para que sus vehículos completamente autónomos empezaran a echar a rodar sin nadie al volante. 20 meses después, la licencia ha sido retirada.

Suspendidos. El Departamento de Vehículos Motorizados de California ha retirado la licencia a Cruise para operar en las calles del Estado. La noticia llega después de diversos incidentes en los que sus vehículos se han visto implicados de una manera o de otra.

La compañía, además, también está siendo investigada por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA, por sus siglas en inglés) ahora que también ha querido expandir sus servicios a otras ciudades como Austin o Phoenix.

Problemas continuados. Desde que los vehículos de Cruise tomaran las calles por sí mismos, los problemas, aunque puntuales, han sido reiterados en el tiempo. Conforme avanzaba el tiempo se han ido repitiendo las noticias relativas a atascos y embotellamientos provocados por los propios automóviles, que han tomado decisiones equivocadas en las calles.

Los problemas derivados de su comportamiento ha terminado por desesperar a parte de la opinión pública. De una manera o de otra, buena parte de los ciudadanos de San Francisco han protestado para evitar la expansión de estos automóviles completamente autónomos al resto de la ciudad. Incluso han boicoteado su comportamiento poniendo conos en el capó del coche.

Reiterados y, algunos, muy graves. El problema del coche autónomo de Waymo es que se han contado hasta 74 incidentes de diversa consideración en los 16 primeros meses que ha estado operando sin conductor. Más allá de si son muchos o pocos (teniendo en cuenta el número de horas en la calle y kilómetros recorridos), el verdadero problema es que las consecuencias de un incidente en coche pueden ser muy graves.

Y en los últimos meses, los incidentes han sido especialmente sonados. Desde coches que han chocado con los camiones de bomberos a un vehículo que aparcó encima de una herida en un atropello cuyo conductor se había dado a la fuga. Pero el caso más mediático ha sido el de un automóvil que pudo retrasar la intervención de los servicios de emergencia (así lo aseguran los bomberos en su informe) en un atropello cuya víctima acabó perdiendo la vida.

A vueltas con la seguridad. Todo ello ha derivado en un intenso debate en la calle, incluido el cruce de declaraciones entre las autoridades y los responsables de Cruise. Desde los servicios de bomberos se han mostrado duros con el comportamiento de la compañía y han recordado la importancia de atender a tiempo a una persona cuando más lo necesita.

Hasta ahora, las repuestas de Cruise no han convencido. La compañía ha reiterado que está trabajando para que sus vehículos entiendan mejor qué comportamiento deben tener cuando suenan las sirenas de un vehículos de emergencia pero ya avisaron hace tiempo de que no era sencillo.

En el caso del coche estacionado encima de la mujer previamente atropellada, Cruise tuvo que desconectar el vehículo de forma remota. La compañía, además, se ha negado a entregar las imágenes de este suceso y las investigaciones apuntan a que el vehículo frenó para no atropellar a la mujer por segunda vez pero que poco después hizo caso omiso y la arrastró unos metros. Poco después, la compañía aseguró que los servicios de emergencia tendrían acceso a sus vehículos para que los retiraran de la calle si les molestaban en sus operaciones.

Un duro varapalo. De momento, la retirada de la licencia es un duro varapalo para Cruise. Según recogen en Bloomberg, la compañía ha quemado 1.400 millones de dólares en lo que llevamos de año para el desarrollo de sus vehículos autónomos y está trabajando para extenderse a otras ciudades de Estados Unidos viendo el rechazo y las trabas que estaba empezando a encontrar en San Francisco.

Esta retirada llega en un momento clave para la compañía. En agosto había recibido el visto bueno para empezar a cobrar por sus viajes y, hace tan solo unos días, General Motors y Honda anunciaron que esperan poner servicios de vehículos completamente autónomos (sin mandos para operarlos manualmente) en Tokio a partir de 2026.

Sacar rédito. En el artículo de Bloomberg, Reilly Brennan, especialista en transporte, dejaba una interesante reflexión: «la paradoja de los vehículos autónomos es que, en este momento, todos los éxitos de las empresas son suyos individualmente, pero todos los fracasos se comparten como grupo. Ya sea correcto o incorrecto».

Este varapalo de Cruise supone un golpe al coche autónomo. La compañía aseguró en una llamada con inversores que tienen datos que demuestran que sus vehículos son más seguros que el coche tradicional. Su principal problema es la convivencia con el ser humano y la casi infinita cantidad de variables a la que tienen que atender sus vehículos para tomar la mejor decisión.

Todo ello pone en duda la viabilidad del coche autónomo cuando no actúa en un entorno cerrado. La inversión de General Motors en Cruise está siendo enorme pero, por el camino, algunos competidores han desistido y han cancelado sus proyectos como es el caso de Argo AI, sentenciada por Ford y Volkswagen al no haber conseguido hacerla rentable.

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Foto | Remy Gieling

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